Después de unas más que merecidas vacaciones, Sara, de Letras en el Aire, y yo, hemos tomado la decisión de retomar los retos que propusimos allá a comienzos de año: Dear Diary y Citaura, ya que ambas pensamos que era una propuesta muy bonita e interesante y no queríamos que cayese en el olvido, además de que entre nuestros lectores sí que tuvo cierto éxito, por lo que hemos creído conveniente el retomar ambos retos, aunque con ciertas modificaciones.

Para ambos retos se aceptar relatos de no más de 30 líneas de Word tomando como inspiración la cita propuesta en el caso de Citaura y la situación de Dear Diary, pero en esta ocasión no habrá que mandar los relatos a ningún correo, sino que podréis dejarnos los links a vuestros blogs en los comentarios (tendréis que dejarlo tanto aquí como en el blog de Letras en el Aire) para que nosotras vayamos directamente a ellos. En el caso de que no tengáis un blog y queráis participar, podréis dejar vuestros relatos en los comentarios.

Como en el caso anterior, no es necesario participar todos los meses, pero para facilitaros la participación a todos, a continuación os hemos preparado un calendario con los retos desde octubre hasta junio:

OCTUBRE – DEAR DIARY

 

 

Un abuelo caminando con su nieto hacia un lugar que le quiere mostrar.

Escribir desde el punto de vista del nieto.

 

NOVIEMBRE – CITAURA

“Demasiado divina para no ser prohibida” Ligeia (Poe)

 

DICIEMBRE – DEAR DIARY

 

 3

Persona en noche buena tomando chocolate caliente mientras espera una llamada.

 

ENERO – CITAURA

“Un poquito de sombra y otro de ovarios” (Carilda Oliver)

 

FEBRERO – DEAR DIARY

 

 4

Músico de calle.

 

 

MARZO – CITAURA

“La imposibilidad está a un paso de la realidad” (Sense8)

 

ABRIL – DEAR DIARY

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Un viajero durante el último día del viaje de su vida

 

 

MAYO – CITAURA

“Era asombroso. Era increíble. Era imposible.” (El día del dragón)

 

                                                                         JUNIO – DEAR DIARY

 

 6

Persona riendo/bailando bajo la lluvia.

 

 

Esperamos que os guste y que os animéis a participar, porque estamos ansiosas por poder leer vuestras historias y por hacer que estas dos iniciativas funciones.

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#RETOCITAURA y #DearDiary

¡Hola, hola! En primer lugar, quería pediros perdón por la tardanza, este ha sido un mes un poco de locura y por eso el retraso.

Bueno, hechas las disculpas, tanto Sara (de letras en el aire) como yo queremos comunicaros unos pequeños cambios en la iniciativa que creo que servirán para mejorarla y para que todos estemos más a gusto: resulta que este año está siendo un poco complicado para las dos, por eso coordinar los dos retos a veces se nos hace cuesta arriba, así que hemos pensado en la siguiente solución: ir alternando los retos y hacer uno cada mes. En el mes de mayo tendríais que mandar Querido Diario, en junio Citaura, en julio querido diario de nuevo….y así sucesivamente.

Como en los demás meses, podéis participar en uno o en los dos retos siempre que queráis.

Y ahora sí que sí, sin más dilación, comencemos con la recopilación del #RETOCITAURA de este mes. Os recuerdo que la cita era: “Ella es la muerte o la vida, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos. Todo depende de cómo se mire.” (Bautismo de fuego).

En primer lugar, mi propuesta es la siguiente:

TINIEBLAS

Dentro de su pequeña cabeza la niebla lo envuelve todo, sus pensamientos, sus ideas, sus sentimientos y sus propias brumas. Acurrucada en el infecto suelo de una cloaca la niña solloza porque la niebla le aterra, pero su lamento queda ahogado por el goteo incesante del agua y por el susurrar de los animales que, ciegos, corren en la oscuridad.

Un fuerte golpe hace que la niebla comience a disiparse y que la niña levante la cabeza. Una luz fosforescente la ciega unos segundos y ella se cubre los ojos con el brazo, pero un nuevo golpe hace que se ponga en pie; su vestido, mugriento y desgastado por el paso del tiempo, demasiado grande para ella, ondea tras ella como una bruma fantasmal.

La locura de los ojos de la niña se va disipando para dar paso a algo más aterrador, algo mucho más violento y desquiciado, algo demasiado grande para el pequeño cuerpo de la niña.

Los ruidos producidos por el golpe se mantienen en el aire, vibrando como viejas campanas, pero ella avanza flotando por la inmundicia como un ser espectral hasta que, por fin, se encuentra con una aberración tan antigua como el propio mundo, quizá una de las últimas supervivientes. Pero ella no lo teme porque sabe que su poder es mayor.

—No te tengo miedo —dice con un susurro. La aberración responde con un siseo que se corta cuando la niña avanza hacia él.

¿Quién eres tú? Se oye en la mente de la niña, que esboza una macabra sonrisa mientras avanza hacia la aberración. Con cada paso que da todo lo que la rodea se convierte en la sombra más oscura y terrible. ¿Quién eres tú? repite, aterrada, la aberración.

—Yo soy la vida —la dulce voz de la niña suena cavernosa y antigua, ancestral, poderosa, terrible y grandiosa a la vez—. Yo soy la muerte, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos…todo depende de cómo se mire. —Sus últimas palabras quedan ahogadas por el grito de terror de la aberración, que cae al suelo inerte, con sus múltiples ojos abiertos y mirando a la nada…

Agotada, la niña cae al suelo y se arrastra lastimeramente hacia el ser, se abraza a una de sus rugosas patas y llora amargamente dejando que la bruma vuelva a envolver su mente.

 

El siguiente relato se titula “La Madriguera” de Irene (podéis visitar su blog

LA MADRIGUERA

Se sentía como Alicia cayendo por la madriguera del conejo. Era un descenso lento y largo, casi cómodo, durante el cual podía hacer toda clase de cosas. Contemplaba el mundo pasar a su alrededor como si fuera una película. Una sucesión de imágenes que a veces no tenían mucho sentido, pero aun así era hermosa, como solo puede serlo un misterio encantador.

A menudo se entretenía tanto que por un momento olvidaba su situación, pero había ocasiones en las que afloraba en ella la desesperación y trataba de hallar en vano un asidero mientras el aire parecía negarse a llenar sus pulmones y sentía que empequeñecía. Sin embargo, por alguna razón inexplicable, aquella ansiedad se detenía, aunque unas veces durara más tiempo que otras.

Al final solo le quedaba una verdad imperturbable: hiciera lo que hiciera, terminaría tocando el fondo.

Claudia, del blog sentimiento y juego nos envía este microrrelato:

¿Y ahora qué?
Cuando cumplí treinta años comencé a entender un poco mejor de qué se trata el tiempo o debería decir, su opresivo paso. ¿Qué ocurre cuando no tienes ‘una carrera‘?, sí, esa cosa con la cual todo ser humano actual se debería sentir ultra realizado. Sólo veo relojes avanzando y escucho un sin fin de preguntas, por eso me he aislado a nivel social, para no enfrentar esa disección que quieren hacer de mi persona. Cada día que pasa voy perdiendo más la confianza en quienes se supone aún son cercanos en mi vida, es una profunda vergüenza la que siento ante ellos, mi fracaso como mujer ‘moderna’ es demasiado fuerte, no soy capaz de mirarlos a los ojos.
He leído sobre grupos de personas para las cuales el tiempo, tal y como lo concebimos nosotros, no existe, a lo mucho prestan atención al día y a la noche. Los más arraigados a la civilización pueden concebir la ausencia del reloj como un acto de barbarie, pero tal vez destruir las horas, los minutos y los segundos sea lo más sabio o lo más revolucionario (o ambos a la vez) que se puede hacer.
(Un golpe … segundo golpe … tercer golpe, silencio)
Luego del ruido sólo pude ver los trozos de vidrio dispersados en el suelo, tanto la aguja que marcaba los minutos como la que indicaba los segundos se hallaban desprendidas. Sentí un dolor en el pecho, como si hubiese dañado a un ser vivo en lugar de a un objeto.
El silencio decretó de que en esta habitación el tiempo ha dejado de existir. Sentada en un rincón, con la espalda apoyada contra la pared hago lo único que sé hacer,  escribo:  ¿Y ahora qué?
Eréndida, que ya ha participado otros meses y cuyo blog podéis visitar aquí, nos envía este maravilloso relato:
ELLA
Su perfecta sonrisa se enanchó, mostrándome sus hermosos dientes color perla. No eran blancos y relucientes como los de los comerciales de cremas dentales, pero su sonrisa era mucho más radiante que todas las sonrisas del mundo.
 
—Bien —dijo quitando algunas lágrimas que la risa le arrancó—, debo irme, aunque en serio me encantaría quedarme mucho más. —terminó haciendo un puchero que me encantaba.
 
—Vuelve pronto —pedí sonriendo, moviendo mi mano en señal de despedida.
 
—Tanto como pueda —aseguró caminando en reversa—. Ouch —se quejó llevando su mano a la parte trasera de su rodilla, por ir caminando de espaldas no se percató que había una jardinera en la que terminó sentada cuando chocó con ella.
 
—¿Estás bien? —pregunté y ella sonrió, sacudiendo su trasero lleno de hierbajos después de levantarse.
 
—Sí —dijo—, esto es, ya sabes, normal —y agachó la mirada ocultándome su sonrisa nerviosa, otra parte de ella que adoraba, aunque para ser completamente honesto de ella me encantaba absolutamente todo—. Nos vemos —dijo y caminó, tropezando con un bordito que le hizo dar un par de descoordinados brinquitos para poder recuperar el equilibrio.
 
Se quedó de pie, volviendo la mirada a mi dirección. Dije adiós con mi mano, de nuevo, y sonriendo hizo lo mismo, entonces volvió la vista al frente negando con la cabeza, y siguió su camino.
 
Aunque muchos pensarían que era torpe y descuidada, para mí ella era la perfección andando, era despistada e impulsiva, la combinación perfecta para ser una linda zona de accidentes, una divertida zona de accidentes que quería siempre proteger y cuidar.
 
Ella es la muerte o la vida, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos. Todo depende de cómo se mire. Y yo la miraba con los ojos del amor, por eso era perfecta, llena de vida, capaz de despertar hasta los sentimientos declarados muertos, y un perfecto caos que siempre amaría.
Y ahora, después de #Citaura, toca #DearDiary:
Carla nos envía su relato titulado “A mitad de camino” y que además podéis leer aquí
Querido diario:
Están pasando cosas muy extrañas. Desde ayer todo tiene una atmósfera como paranormal. A ver si me explico:
Anoche me senté a cenar a la mesa junto con mi esposa y mis hijos. Para mi sorpresa, no me pusieron ningún plato, pero no tenía hambre así que no rechisté. Todos estaban cabizbajos, por lo que les conté un chiste, pero no les hizo ni pizca de gracia, ninguno dijo nada, ni me miraron siquiera. La cena fue la más silenciosa que había presenciado nunca.
Me fui a leer a mi despacho y como todas las noches, cuando terminé, me acosté en la cama y abracé a mi mujer. Ella estaba tan caliente que no pude evitar tocarle la frente, estaba ardiendo, pero a causa de mi abrazo le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, e incluso se acomodó bajo las sábanas inconscientemente. Decidí dejarla tranquila porque, ya sabes cómo es ella, no hay cosa que le enfade más que la despierten.
Lo peor fue por la mañana. Mi despertador no había sonado y cuando abrí los ojos eran las 10 de la mañana. Llegaba tarde al trabajo y supuse que ella había llevado los niños al colegio. Me desperecé y fui al baño. Entonces me miré en el espejo y no vi nada. El espejo no me devolvía mi reflejo. Cogí un cepillo de dientes y lo levanté, y para mi asombro, el cepillo se reflejaba y parecía que estaba volando. Me toqué la cara y estaba allí, era real. Cogí el espejo y miré por detrás pero no encontré nada extraño. Estuve un rato enseñándole objetos y todos aparecían en el otro lado, a excepción de mí.
Rápidamente cogí el teléfono y llamé a mi esposa. Ella respondió con un “dígame y le contesté con un “¡cariño! Soy yo, ¿me oyes?. Al otro lado no se escuchaba su voz, hasta que, al cabo de unos segundos, me respondió: “¿hola?. “Hola” le dije. Y colgó.
¿Qué estaba pasando? ¿Acaso no me oía? ¿Por qué no me reflejaba en el espejo? ¿Por qué todo el mundo me ignoraba?
He encontrado la respuesta.
Estoy muerto.
No recuerdo cómo pasó, ni cuándo, ni por qué. Ahora lo importante es averiguar qué tengo que hacer y cómo paso al otro lado. Porque dicen que hay otro lado ¿verdad? ¿Dónde busco la salida? ¿A quién le pregunto qué debo hacer? En la biblioteca no hay ningún libro que explique qué hacer después de la muerte, ni ningún teléfono al que llamar en caso de pérdida entre el aquí y el más allá. No quiero quedarme en este sitio para siempre.
Si alguien encuentra el diario y lee estas lineas. Por favor. ¡AYÚDAME!
Roxana nos envía “Reflejos”, espero que os guste tanto como a mí:
Querido diario:
Hoy tampoco he logrado reconocer al tipo que está en el espejo. Se supone que soy yo ¿Quién más podría ser si estoy en una habitación vacía? Aun así, no puedo verme como esa persona. Es una estupidez ¡no reconocerse a sí mismo debe ser la confirmación de mi locura!
He decidido dejar de ver al loquero. Al final, no me ha ayudado en nada, para él, todo es normal por mi condición ¿Cuál es mi condición? No hace nada, nada. Hablo y hablo y hablo y no tengo una solución a nada. Tampoco ha querido recomendarme un psiquiatra, dice que la medicación no solucionará nada. Y si él tampoco va a solucionar nada, no lo necesito. Estoy escribiendo esto ahora mismo y es tan sólo como si fuera un ente que ve todo desde afuera. Si no lo estuviera haciendo ahora mismo, estaría dudando de que he escrito esto. Aun cuando veo las páginas anteriores, no parece mi letra. No parezco yo ¡y es tonto porque soy yo!
Estoy roto. Estoy destrozado.
Me miró la mano, está ahí, al final de mi brazo y sin embargo…
Llamé al sujeto de la corbata. Es extranjero, un lutier. Le pedí que llevará una de sus guitarras, quiero que conozca un lugar, un lugar que es especial para mí: detrás de la fábrica de cerámicos. Es un sitio común, corriente, pero bajo las papayas, se puede ver el cerro y el horizonte. He descubierto que es el único lugar donde formo parte de la realidad, donde me vuelvo un actor, cuando mi cuerpo va de la mano con mi mente y mis sentidos. Él ha dicho que tocará algo para mí y quiero estar en todos mis sentidos, aun si no puedo hacerlo el resto del tiempo, esa conexión sucederá. De alguna manera, por todos los cielos… espero suceda…
Y hasta aquí la recopilación de relato del mes. Os recuerdo que el mes que viene solo será de #DearDiary.
Muchas gracias por participar a todas 🙂
MK!
 

#RetoCitauraMarzo

Ya tenemos aquí la recopilación de este mes, al final encontraréis la cita para el reto del mes que viene. Espero que lo disfrutéis, pero antes os recuerdo la cita, elegida por Sara, de Letras en el aire:

«Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.» (Gandalf) Tolkien

Y ahora ya, sin más dilación, la recopilación de historias, en primer lugar, la mía:

“Nuestro tiempo”

—Cloe…- el guerrero la abrazo con delicadeza y la acunó entre sus brazos. Ella se dejó abrazar sin dejar de llorar.

—No puedo aceptarlo, no puedo somos horribles, monstruos. ¡Mira lo que hice! —las lágrimas resbalan por sus mejillas mientras se apretaba contra la fría coraza que cubría el pecho del chico.

—No somos monstruos, Cloe, no lo somos —murmuró él mientras intentaba creerse sus propias palabras—. Esto no es fácil. Hemos tenido la desgracia de ir a nacer en un mundo cruel y desagradable, en un mundo en el que solo los más fuertes pueden sobrevivir. Puede que hubiese tiempos pasados en los que el sol brillase más alto, puede que en el futuro haya momentos en los que la lluvia pueda mojar los rostros de las personas que habiten la Tierra pero ahora…ahora vivimos en un mundo de oscuridad, en un mundo en el que la luz es escasa, pero, ¿sabes qué? No podemos quedarnos aquí llorando, lo que tenemos que hacer es salir ahí, sonreír,  disfrutar de cada momento juntos, de cada sonrisa, de cada instante. Cloe, hemos conseguido obtener un tiempo muy valioso, hemos tenido que robar el tiempo de otros…No lo malgastemos. Disfrutemos el tiempo por Marcus, por Alice, por…por Lía y por todos aquellos que nunca van a poder ver tiempos mejores. —El chico había ido bajando la voz, ella había dejado de llorar y estaba aovillada entre sus piernas, apoyada en su pecho y dejando que sus palabras calasen hondo.

—Sí…Tenemos que disfrutar del tiempo que nos han brindado. Por todos ellos Ethan, pero también por nosotros —Cloe alzó la cabeza y clavó sus ojos esmerilados en los de él, sonrió y, después, se derrumbó inconsciente entre sus brazos. Él la alzó en volandas y le besó la frente antes de devolverla al lecho de seda del que se había escapado.

 

Eréndida este mes también se ha animado en esta ocasión a mandarnos su historia, podéis visitar su blog pinchando aquí

ELLA Y SUS REDES, MIS LETRAS Y YO.

Coloqué el separador en la esquina de una de las cientos de páginas llenas de letras, palabras y frases que compilaban una historia y cerré el libro; recargué la cabeza al cristal de la ventana y cerré también los ojos que ardían un poco por el sueño y estar leyendo en las condiciones más inadecuadas. ¿Pero qué más puede hacer uno mientras viaja por interminables caminos? Leer y dormir eran mis únicas opciones. Aunque al parecer había muchas más, lo supe cuando una risa interrumpió el suave ronroneo del autobús que me llevaría a casa.

Abrí los ojos más por impulso que por curiosidad, lo cierto es que al viajar no solía dormir, al menos no profundamente. Cuando viajaba mi sentido de alerta no me permitía perderme del mundo como habitualmente lo hacía en mi cama, sería tonto, sería no tener ningún problema con despertar sin bolso, mochila y tal vez sin ropa. No estaba dispuesta a ello.

Miré hacia los asientos del otro lado del pasillo, una chiquilla sostenía su teléfono celular en una mano, mientras su dedo pulgar se deslizaba continuamente en la pantalla y con la otra llevaba chocolates de una bolsa a su boca. Retrocedí el respaldo del asiento, buscando dormitar un poco menos incomoda, y pude ver en su pantalla Facebook abierto.

Cerré de nuevo los ojos, pero risitas esporádicas me hacían suspirar resignada a no obtener nada de tranquilidad. De pronto la chica dijo una grosería invitándome a mirarla, y comenzó a teclear velozmente en su teléfono. Le lancé una mirada fulminante, pero ella ni se enteró, ella seguía enredada en twitter.

Cansada y fastidiada de no poder tener silencio hice un intento de recostarme de lado, dando la espalda a la chica, pretendiendo ignorarla. Pero eso de que si no lo ves no existe es una total mentira. Justo comenzaban a desaparecer los sonidos de las teclas de su celular, cuando su desafinada voz comenzó a balbucear incomprensibles canciones. Al parecer era el turno de youtube que alternaba con más tecleos intensos. Al mismo tiempo usaba whatsapp.

Inhalé hondo y solté el aire lento mientras me reincorporaba y devolvía el asiento a su posición inicial. Tomé de nuevo el libro y busqué en la esquina superior de las hojas ese separador del monstruo come galletas que me había regalado una de mis alumnas en la ciudad en que había vivido hasta el día anterior. Una vez localizado lo abrí y comencé a leer mientras pensaba que eso desean los que viven en estos tiempos, pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado. Y yo debía aguantar a la chiquilla ruidosa de las redes sociales mientras volvía a perderme en ese mundo maravilloso que era la lectura, uno capaz de absorberme al grado de que la chica pronto solo fue un mal rato que no podía recordar. 

Eréndida Alfaro

La última colaboración del mes corre de parte de Irene, del blog Alma Escritora

Engranajes

Era una chica peculiar, como cualquier persona. Sonreía cuando se cruzaba con un gato negro, pasaba siempre por debajo de las escaleras y se aseguraba de romper un espejo al menos una vez cada siete años. Nunca jugaba ni apostaba en nada que dependiera del más puro azar. Aquella chica no creía en una suerte o en un destino determinados. A fin de cuentas, ¿quién era nadie para dirigir el rumbo de su vida? Ella hacía su propio camino, piedra a piedra, y construía su propio destino, letra a letra.

Y todo comenzó como comienzan las grandes historias, con una simple frase en un libro: “solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.” Esas palabras se acomodaron en lo más profundo de su ser y la acompañaron toda la vida, recordándole que no podía ser el motor que moviera todo el mundo, pero sí podía ser el que moviera el suyo propio, que era uno de sus engranajes.

Tenía la capacidad de lograr todo aquello que se propusiera, porque tenía una inquebrantable fe en sí misma. Quizá por eso en su lápida ponía: “Aquí yace un ser verdaderamente poderoso.”

 

Hasta aquí la recopilación de relatos del reto del mes, espero que os guste y no os olvidéis de felicitar a las autoras por su gran esfuerzo. 

Y ahora, sin más dilación, la cita de este mes:

“Ella es la muerte o la vida, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos. Todo depende de cómo se mire.” (Bautismo de fuego, Saga Geralt de Rivia)

Os recordamos que para mandar las aportaciones podéis poneros en contacto con nosotras a través del siguiente mail: inktaire@hotmail.com

#RetoCitaura Marzo

¡Ya está aquí la cita del reto citaura de Marzo!

En primer lugar, quiero agradecer a todos los participantes del mes pasado que enviasen sus relatos, nada nos hace más felices que ver que nuestras propuestas os agradan y participáis.

Y en segundo lugar, para los nuevos y despistados…Si no sabéis lo que es el #RetoCitura os lo resumo rápidamente: un cita de un libro elegida cada mes por una de las administradoras, un relato de no más de treinta líneas tomando esa cita como referencia, un correo a inktaire@hotmail.com …¡Y listo!

Y ahora, sin más dilación…La cita:

«Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.» (Gandalf) Tolkien

#RetoCitauraFebrero

“LA ESCRITURA ES UN ACTO DE AUTOHIPNOSIS” (S. King)

citaura

Y aquí están los relatos que nos habéis mandado. Muchísimas gracias a los participantes y esperamos que para la siguiente os animéis más aún.

En primer lugar pongo mi propia creación, la verdad es que después de ver lo que habéis mandado me da un poco de vergüenza enseñar lo mío, pero como una de las creadoras del reto supongo que no me queda más remedio que enseñarlo:

Las palabras fluyen de mi mente hacia la pluma. Se diluyen en la tinta, mueren ahogadas en el papel y yo me quedo seca. En esas palabras se va mi espíritu, se va mi vida, mis anhelos, las palabras lo son todo…Pero cuando dejo la pluma, cuando aparto el papel y las letras desaparecen de mi vista, regreso al mundo real, un mundo de dolor y frío, un mundo vacío en el que mis palabras probablemente serán olvidadas.

Cuando me preguntan para quién escribo, siempre respondo que para mí, porque como dice Cortázar, escribir es dibujar mi mándala y recorrerlo, es sumirme en un estado de semiinconsciencia en el que el tiempo pasa a una velocidad distinta, es ser yo misma. Pero luego, cuando los ojos se abren, ya no somos tan felices. Una vez lo dejas, rompes el sueño y, entonces, vuelves a ser un mortal más.

Escribir es la única forma de dejar liberar esos miedos ocultos que duermen en nuestro subconsciente. Escribir es la única forma de liberarte de tus fantasmas, de dejarlos libres y poder soportar un mundo que cada día es más oscuro, más gris.

La siguiente aportación es de nuestra seguidora Carmen, ella fue la primera en mandarnos su historia:

Aprieto su mano con la fuerza de la desesperación. La lluvia interna nos moja y cada gota de agua se clava en mi pecho, porque sé que es una despedida. Miro esos ojos que me han acompañado durante tanto tiempo y veo los míos propios reflejados en ellos.

Yo, que he estado con ellos tanto tiempo, que los he hecho reír, que los he hecho llorar, que he disfrutado de cada parpadeo… yo, que los creé, me siento incapaz de saber qué siente ahora, al pensar que no volverá a verme.

-Cuando cuente tres –dice-, despertarás de este sueño que es mi historia. Uno…

-Ha sido un placer hacer este viaje contigo.

Sonríe.

-Dos…

-Gracias por dejarme escribir este sueño.

-Tres.

Y despierto, frente a la hoja llena de letras en las que están dibujados aquellos ojos que ya no volveré a ver más. Es una tristeza agridulce. Miró las últimas letras. Ya es tarde, ya he salido del sueño. Ya se ha acabado su historia.

Sonrío al escuchar sus últimas palabras en mi cabeza. Gracias a ti por escribirla.

 

Nuestra siguiente entrada la manda Eréndida Alfaro (click aquí para visitar su blog):

“SOBREVIVE ESTE RETO”

El reto de esta semana tenía días rondando en mi cabeza y por alguna razón las palabras no lograban formar las frases que me gustarían, siempre terminaban corriendo en el sentido contrario al que deseaba. Supuse que no podía evitarlo, el romance era tan parte de mí, que incluso podía sentirlo al saborear el café amargo que me acompañaba.

Había intentado por todos los medios, en una semana, empaparme de un género que no disfrutaba de nada, pero había asumido el reto, no iba a rendirme justo ahora. Las películas más terroríficas me provocaron tantas pesadillas que, a este día, el nivel de cafeína en mi cuerpo era directamente proporcional a mi falta de sueño. Temía cerrar los ojos y volver a sentirme la protagonista de otra historia de horror.

Quedaban apenas unas horas para finalizar el periodo de tiempo y yo debía escribir. Las ideas se habían acumulado. En mi cabeza no había más que escenarios haciéndome temblar. Solo debía ponerlas en el archivo Word que había abierto hace minutos y felizmente terminaría. Pero tantos escenarios no eran buen recurso. Tantas posibilidades me estaban dificultando el trabajo.

En un momento de frustración, patéticamente pensé que lo que fuera estaría bien, solo debía cumplir el reto y ya estaba. Solo debía escribir cualquier cosas y presumir que di mi mayor esfuerzo. Y me odié por ello. Yo no era una escritora mediocre, o al menos es lo que me gustaba pensar y, como castigo por haber aceptado que tal pensamiento surgiera, me propuse escribir de lo que más miedo me daba. Los fantasmas. Aunque no existieran en realidad.

Un alma penando en el nuevo departamento de mi protagonista, esa fue la idea inicial. Un alma buscando saciar su sed de sangre, queriendo eliminar a cuanta persona se atrevía a irrumpir en la escena donde ella había muerto y ahora vagaba. La fantasma estaba molesta, y la nueva inquilina era ruidosa. La música siempre sonaba, las luces no se apagaban ni para dormir. Así que la estaba molestando bastante.

Mientras describía la tormentosa noche en que la oscuridad debido a un apagón local apoyaba al espectro para alcanzar a la chica que le robaba la poca paz que tenía, cada ruido en mi casa me hacía estremecer. Maldije mi manía de meterme en el texto, en esa imperiosa necesidad de imaginar sentir lo que sentían mis personajes para poder describir mejor las escenas, y me quedé sin aire cuando azotaron la puerta.

Escribir me embobaba, cuando mis dedos comenzaban a teclear el exterior solía desaparecer menudamente, sobre todo cuando las escenas eran intensas. Entonces me olvidaba incluso de quién era yo para convertirme en la chica asustada de que el fantasma se posara detrás de ella.

Mis cuerpo se puso rígido y mi respiración se hizo pesada, estaba a punto de escribir la escena final, esa donde aún no decidía que ocurriría, se lo dejaría a mis emociones, ellas trazarían la ruta, ellas ayudarían a sobrevivir a la chica o le darían la victoria a un fantasma.

Tenía a mi protagonista contra la pared, con algunas heridas en el cuerpo, sangrando levemente, pero temblando de pies a cabeza mientras rezaba oraciones incompletas, olvidadas debido a tanto tiempo sin decirlas, cuando algo pesado y sonoramente escandaloso cayó detrás de mí, obligándome a volver a mi realidad y morir en ella por tremendo susto.

Mi hermana me había pedido un favor, uno que no recuerdo si no escuché o me olvidé de él por ponerme a escribir y, en venganza, se decidió a darme un susto de muerte. Pero yo no podía evitarlo, la escritura es un acto de autohipnosis. Por eso siempre que me sentaba en ese rincón de mi habitación, donde no había más que una blanca pared de fondo, me perdía del mundo y de mí misma, y me transformaba en quien necesitaba ser para que una fantástica historia ocurriera.

Al final mi protagonista murió, y no fue el fantasma quien lo hizo, fue un infarto provocado por tanto miedo, después de todo ahora tenía una buena referencia de cómo sería morir de un susto.

El siguiente “granito de arena” como ella misma nos dice, es de Little Moonbow del blog almaescritora:

EL GENIO DORMIDO

“La escritura es un acto de autohipnósis.” Por esa razón, tras meses de frustrados intentos de componer una novela, Roger decidió hipnotizarse a sí mismo. Probó a hacerlo durante una hora, y el experimento tuvo tanto éxito que a esta le siguieron muchas más, hasta que la autohipnósis terminó por convertirse en un acto inevitable. Pasaron los meses y las palabras continuaban fluyendo de él como un torrente imparable. Roger apenas comía ni dormía, ya solo vivía para escribir. Con el paso del tiempo aquel ritmo de vida comenzó a hacer mella en su salud, y llegó el fatídico día en que su médico le dijo que debía parar o le costaría la vida.

Para entonces, Roger ya había publicado tres novelas que le habían otorgado renombrada fama. Tras mucho cavilar llegó a la conclusión de que con lo que ya tenía se daba por satisfecho, amén de que renunciar a la autohipnósis no significaba renunciar a escribir por completo. De manera que aquel día se fue a dormir sin poner en marcha su acostumbrado ritual. Sin embargo, cuando despertó sintiéndose terriblemente cansado y descubrió un taco de folios manuscritos sobre su escritorio comprendió que el genio que había creado no estaba dispuesto a conformarse. Por más que Roger lo intentara impedir, el genio dormido regresaba cada noche para continuar su tarea. Así llegó un momento en que Roger ya no podía dormir. Decidió hacer del insomnio su aliado y se sentó frente al escritorio, pluma en mano, dispuesto a escribir de forma consciente por primera vez en mucho tiempo. Pensó que si demostraba al genio que ya no le necesitaba, este desaparecería. No podía estar más errado. Descubrió con horror que su genio dormido había aflorado en su mente como una nueva personalidad, y consideró aquel intento fútil de deshacerse de él como un reto.

Aquella noche hubo una frenética lucha que solo tuvo lugar en el papel. La tinta corría a raudales y las palabras tornaban su fiereza cada vez que Roger perdía la capacidad de controlar el movimiento de su propia mano. Era como si la personalidad que él mismo había creado se hubiera cansado de estar relegada a la inconsciencia y tratara de hacerse con el control absoluto de su cuerpo. El agotamiento comenzó a hacer caer de su frente gotas de sudor que emborronaban la tinta y a desbocar su corazón de una forma dolorosa, como su quisiera hacer estallar el esternón y liberarse así de su cárcel de hueso. Pero su mano seguía escribiendo, aun cuando la notaba adormecida y la pluma parecía colgar lánguida entre sus dedos. Finalmente, desfalleció. Una sonrisa siniestra se dibujó entonces en los labios de Roger: El genio había ganado.

El siguiente, titulado “Ficción” es de Roxana B. Rodríguez, podéis ver su blog aquí

Ficción

El ogro terminó de cortar el árbol, al lado del dragón que suspiraba nostálgico y de cuando en cuando, una chispa se le escapaba de sus fosas nasales y acababan teniendo más problemas que nunca para controlar el incendio que provocaba por sus constantes suspiros. Necesitaban hacer algo con ello.

El hombre de hojalata llegaba con los cubos de agua rápidamente desde el río. Sus articulaciones oxidadas hacían ruido al caminar. Pero aquel hombre que llegaba de visita de cuando en cuando, le había prometido llevarle un poco de aceite aquella tarde. Y así lo hizo cuando lo vio aparecer en la colina con la mochila llena de cosas. Le dio el bote con aceite y el pico dosificador para que él mismo pudiera usarlo, sin necesidad de nadie más.

El forastero después de entablar conversación durante un momento, motivó al dragón a levantar vuelo montando en su espalda. Sólo necesitaba darle confianza y hacerle de Cyrano ¿no? Él estaba dispuesto a que esos suspiros de pena acabaran y escuchara sonidos más alegres por parte del dragón.

Una sorpresa mayúscula encontró cuando el dragón le presentó al gran amor de su vida: una muchacha humana. Iba a costar y mucho, pero apenas le perdiera el miedo, se las ingeniaría para lograr algo entre ellos dos, lo importante de momento, era que se hablaran y desde la grama alta, le susurraba las palabras que debía decirle hasta que ya no le hizo falta, al sentirse cómodo, pudo seguir por su cuenta.

Habiendo logrado eso, comenzó a caminar de vuelta a su hogar. A su espalda quedaba la puesta de sol, al frente, cruzando el umbral que dividía los dos mundos, estaba la silla en su habitación, donde se sentaría a escribir todo lo que había visto para su próxima novela. Porque él también era un escritor o quizás, sólo un simple personaje de ficción.

Y por último, pero no por ello menos importante, tenemos a Naeko con “La chica del pelo rojo”:

LA CHICA DE PELO ROJO
Sofía tendría que escribir todos los días, sí quería acabar ya su novela, pero no siempre las musas aparecían, si pudiese conocer más a la chica de pelo rojo… la veía siempre en la universidad, una chica con un largo pelo rojo, que era su inspiración para su última novela.
La chica de pelo rojo paseaba por los pasillos sin hacer ruido, sola, con cierto aire melancólico.
<<Seguro que ella si escribe todos los días y además, le da tiempo a leer un montón, leerá más  libros que yo>>. Pensaba Sofía.
En la novela una joven se enamoraba de una chica que era capaz de congelar corazones con sus palabras. Era una novela de amor y un personaje estaba inspirado en la chica. Sofía lo que realmente deseaba era trasladar esa historia a la vida real, pero en la vida real no se cumplían sus órdenes, como en el papel. Por ejemplo, en la ficción, la chica de pelo rojo se acercaba a ella al verla leer un libro de Murakami y le decía que era mejor Yoshimoto. En cambio, lo que sucedía en realidad era que la chica de pelo de rojo siempre pasaba de largo, por muchos libros de Murakami que leyese Sofía delante de ella.
A Sofía le gustaba escribir porque sus personajes obedecían sus órdenes, se sometían a su voluntad. Al escribir, ella, que era otro personaje, se sometía también a su voluntad, como cuando hipnotizas a alguien y le mandas ladrar y ladra, ella al escribir se mandaba hablar con la chica de pelo rojo y lo hacía.
La vida siempre nos da oportunidades, y cómo no, le dio a Sofía la oportunidad de hablar con la chica de pelo rojo. Fue una mañana fría y lluviosa, de esas que es mejor pasar en casa, con un chocolate caliente y un buen libro. Sofía llegaba tarde a clase, iba corriendo con el paraguas, y llegó al semáforo para cruzar el paso de cebra enfrente de la universidad. Allí esperaba a que se pusiese en verde, la chica de pelo rojo. Al verla sin paraguas, Sofía decidió taparla, y ella sonrió. Era una buena oportunidad, así que se animó y le dijo que llegaba tarde porque se había entretenido leyendo a Murakami, se hizo un silencio y Sofía le pregunto qué libro estaba leyendo ella, la chica de pelo rojo frunció el ceño y dijo no suelo leer libros. Entonces, el corazón de Sofía se congeló.

 

Y hasta aquí el #RetoCitaura de este mes. Muchas gracias a todos por participar, y por supuesto a Sara, de Letras en el aire, por haber hecho posible esto.

Espero que os gusten todos los relatos y os esperamos en el próximo reto (del que dentro de poco diremos la frase).

MK!

 

Citaura febrero

¡Ya está aquí!

Después de un tiempo preparándolo, por fin llegó febrero y, con él, el reto citaura. Para los que no sepáis lo que es, es un reto de escritores que consiste en lo siguiente: en este primer mes yo (MK, de InkTies) os propongo una cita de un libro leído durante el mes de enero y vosotros tenéis que escribir algo teniendo como base esta cita. Si queréis saber más pinchad aquí: #RetoCitaura

Este reto lo hacemos en colaboración con el blog Letras en el aire, que será quien proponga la cita del mes que viene.

Y ahora, sin más dilación…la cita del mes de febrero:

 

“La escritura es un acto de autohipnosis”

(Las cuatro después de medianoche, S.King)

Espero con muchas ganas vuestras aportaciones 🙂

 

#RetoCitaura

Como os prometí, este año iba a haber cambios en el blog y, uno de ellos, es la presentación de un reto que organizo junto con Sara, del blog Letras en el aire, su nombre es Citaura, y si os estáis preguntando qué es, aquí lo tenéis:

citaura

Administradoras de la iniciativa:

   María del blog “Inkties”

   Sara del blog “Letras en el aire”

¿En qué consiste el reto?

El reto consiste en escribir microrrelatos inspirándonos en citas que encontremos en     libros o películas.

¿En qué citas nos inspiramos?

El reto será de carácter mensual, por lo que una vez al mes las administradoras propondrán una cita a partir de la cual escribir el relato.

**Ampliación opcional: Además, cada participante escogerá una cita de los libros que haya leído o películas que haya visto ese mes y escribir otro microrrelato. (O si alguien quiere ponérselo difícil puede intentar buscar una relación entre ambas citas y escribir en base a ambas).

¿Qué extensión tienen que tener los microrrelatos?

Máximo 30 líneas de Word.

¿Qué tengo que hacer para participar?

No es obligatorio participar todos los meses, sino que cada uno dependiendo de su tiempo e inspiración puede ir escribiendo libremente.

Lo que sí es obligatorio es escribir el microrrelato a través de la cita propuesta por las administradoras.

Recopilaciones

Al final del mes, las administradoras colgarán un post en sus blogs con todos los microrrelatos para poder ver las ideas tan distintas que surgen de una idea común.

¿Qué tengo que hacer para que mi microrrelato aparezca en el post del mes?

Tienes que enviar al email: inktaire@hotmail.com

         Título del microrrelato

         Microrrelato

         Nombre o pseudónimo

         Link del blog participante (en el caso de tener)