#RetoCitauraMarzo

Ya tenemos aquí la recopilación de este mes, al final encontraréis la cita para el reto del mes que viene. Espero que lo disfrutéis, pero antes os recuerdo la cita, elegida por Sara, de Letras en el aire:

«Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.» (Gandalf) Tolkien

Y ahora ya, sin más dilación, la recopilación de historias, en primer lugar, la mía:

“Nuestro tiempo”

—Cloe…- el guerrero la abrazo con delicadeza y la acunó entre sus brazos. Ella se dejó abrazar sin dejar de llorar.

—No puedo aceptarlo, no puedo somos horribles, monstruos. ¡Mira lo que hice! —las lágrimas resbalan por sus mejillas mientras se apretaba contra la fría coraza que cubría el pecho del chico.

—No somos monstruos, Cloe, no lo somos —murmuró él mientras intentaba creerse sus propias palabras—. Esto no es fácil. Hemos tenido la desgracia de ir a nacer en un mundo cruel y desagradable, en un mundo en el que solo los más fuertes pueden sobrevivir. Puede que hubiese tiempos pasados en los que el sol brillase más alto, puede que en el futuro haya momentos en los que la lluvia pueda mojar los rostros de las personas que habiten la Tierra pero ahora…ahora vivimos en un mundo de oscuridad, en un mundo en el que la luz es escasa, pero, ¿sabes qué? No podemos quedarnos aquí llorando, lo que tenemos que hacer es salir ahí, sonreír,  disfrutar de cada momento juntos, de cada sonrisa, de cada instante. Cloe, hemos conseguido obtener un tiempo muy valioso, hemos tenido que robar el tiempo de otros…No lo malgastemos. Disfrutemos el tiempo por Marcus, por Alice, por…por Lía y por todos aquellos que nunca van a poder ver tiempos mejores. —El chico había ido bajando la voz, ella había dejado de llorar y estaba aovillada entre sus piernas, apoyada en su pecho y dejando que sus palabras calasen hondo.

—Sí…Tenemos que disfrutar del tiempo que nos han brindado. Por todos ellos Ethan, pero también por nosotros —Cloe alzó la cabeza y clavó sus ojos esmerilados en los de él, sonrió y, después, se derrumbó inconsciente entre sus brazos. Él la alzó en volandas y le besó la frente antes de devolverla al lecho de seda del que se había escapado.

 

Eréndida este mes también se ha animado en esta ocasión a mandarnos su historia, podéis visitar su blog pinchando aquí

ELLA Y SUS REDES, MIS LETRAS Y YO.

Coloqué el separador en la esquina de una de las cientos de páginas llenas de letras, palabras y frases que compilaban una historia y cerré el libro; recargué la cabeza al cristal de la ventana y cerré también los ojos que ardían un poco por el sueño y estar leyendo en las condiciones más inadecuadas. ¿Pero qué más puede hacer uno mientras viaja por interminables caminos? Leer y dormir eran mis únicas opciones. Aunque al parecer había muchas más, lo supe cuando una risa interrumpió el suave ronroneo del autobús que me llevaría a casa.

Abrí los ojos más por impulso que por curiosidad, lo cierto es que al viajar no solía dormir, al menos no profundamente. Cuando viajaba mi sentido de alerta no me permitía perderme del mundo como habitualmente lo hacía en mi cama, sería tonto, sería no tener ningún problema con despertar sin bolso, mochila y tal vez sin ropa. No estaba dispuesta a ello.

Miré hacia los asientos del otro lado del pasillo, una chiquilla sostenía su teléfono celular en una mano, mientras su dedo pulgar se deslizaba continuamente en la pantalla y con la otra llevaba chocolates de una bolsa a su boca. Retrocedí el respaldo del asiento, buscando dormitar un poco menos incomoda, y pude ver en su pantalla Facebook abierto.

Cerré de nuevo los ojos, pero risitas esporádicas me hacían suspirar resignada a no obtener nada de tranquilidad. De pronto la chica dijo una grosería invitándome a mirarla, y comenzó a teclear velozmente en su teléfono. Le lancé una mirada fulminante, pero ella ni se enteró, ella seguía enredada en twitter.

Cansada y fastidiada de no poder tener silencio hice un intento de recostarme de lado, dando la espalda a la chica, pretendiendo ignorarla. Pero eso de que si no lo ves no existe es una total mentira. Justo comenzaban a desaparecer los sonidos de las teclas de su celular, cuando su desafinada voz comenzó a balbucear incomprensibles canciones. Al parecer era el turno de youtube que alternaba con más tecleos intensos. Al mismo tiempo usaba whatsapp.

Inhalé hondo y solté el aire lento mientras me reincorporaba y devolvía el asiento a su posición inicial. Tomé de nuevo el libro y busqué en la esquina superior de las hojas ese separador del monstruo come galletas que me había regalado una de mis alumnas en la ciudad en que había vivido hasta el día anterior. Una vez localizado lo abrí y comencé a leer mientras pensaba que eso desean los que viven en estos tiempos, pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado. Y yo debía aguantar a la chiquilla ruidosa de las redes sociales mientras volvía a perderme en ese mundo maravilloso que era la lectura, uno capaz de absorberme al grado de que la chica pronto solo fue un mal rato que no podía recordar. 

Eréndida Alfaro

La última colaboración del mes corre de parte de Irene, del blog Alma Escritora

Engranajes

Era una chica peculiar, como cualquier persona. Sonreía cuando se cruzaba con un gato negro, pasaba siempre por debajo de las escaleras y se aseguraba de romper un espejo al menos una vez cada siete años. Nunca jugaba ni apostaba en nada que dependiera del más puro azar. Aquella chica no creía en una suerte o en un destino determinados. A fin de cuentas, ¿quién era nadie para dirigir el rumbo de su vida? Ella hacía su propio camino, piedra a piedra, y construía su propio destino, letra a letra.

Y todo comenzó como comienzan las grandes historias, con una simple frase en un libro: “solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.” Esas palabras se acomodaron en lo más profundo de su ser y la acompañaron toda la vida, recordándole que no podía ser el motor que moviera todo el mundo, pero sí podía ser el que moviera el suyo propio, que era uno de sus engranajes.

Tenía la capacidad de lograr todo aquello que se propusiera, porque tenía una inquebrantable fe en sí misma. Quizá por eso en su lápida ponía: “Aquí yace un ser verdaderamente poderoso.”

 

Hasta aquí la recopilación de relatos del reto del mes, espero que os guste y no os olvidéis de felicitar a las autoras por su gran esfuerzo. 

Y ahora, sin más dilación, la cita de este mes:

“Ella es la muerte o la vida, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos. Todo depende de cómo se mire.” (Bautismo de fuego, Saga Geralt de Rivia)

Os recordamos que para mandar las aportaciones podéis poneros en contacto con nosotras a través del siguiente mail: inktaire@hotmail.com

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