#RETOCITAURA y #DearDiary

¡Hola, hola! En primer lugar, quería pediros perdón por la tardanza, este ha sido un mes un poco de locura y por eso el retraso.

Bueno, hechas las disculpas, tanto Sara (de letras en el aire) como yo queremos comunicaros unos pequeños cambios en la iniciativa que creo que servirán para mejorarla y para que todos estemos más a gusto: resulta que este año está siendo un poco complicado para las dos, por eso coordinar los dos retos a veces se nos hace cuesta arriba, así que hemos pensado en la siguiente solución: ir alternando los retos y hacer uno cada mes. En el mes de mayo tendríais que mandar Querido Diario, en junio Citaura, en julio querido diario de nuevo….y así sucesivamente.

Como en los demás meses, podéis participar en uno o en los dos retos siempre que queráis.

Y ahora sí que sí, sin más dilación, comencemos con la recopilación del #RETOCITAURA de este mes. Os recuerdo que la cita era: “Ella es la muerte o la vida, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos. Todo depende de cómo se mire.” (Bautismo de fuego).

En primer lugar, mi propuesta es la siguiente:

TINIEBLAS

Dentro de su pequeña cabeza la niebla lo envuelve todo, sus pensamientos, sus ideas, sus sentimientos y sus propias brumas. Acurrucada en el infecto suelo de una cloaca la niña solloza porque la niebla le aterra, pero su lamento queda ahogado por el goteo incesante del agua y por el susurrar de los animales que, ciegos, corren en la oscuridad.

Un fuerte golpe hace que la niebla comience a disiparse y que la niña levante la cabeza. Una luz fosforescente la ciega unos segundos y ella se cubre los ojos con el brazo, pero un nuevo golpe hace que se ponga en pie; su vestido, mugriento y desgastado por el paso del tiempo, demasiado grande para ella, ondea tras ella como una bruma fantasmal.

La locura de los ojos de la niña se va disipando para dar paso a algo más aterrador, algo mucho más violento y desquiciado, algo demasiado grande para el pequeño cuerpo de la niña.

Los ruidos producidos por el golpe se mantienen en el aire, vibrando como viejas campanas, pero ella avanza flotando por la inmundicia como un ser espectral hasta que, por fin, se encuentra con una aberración tan antigua como el propio mundo, quizá una de las últimas supervivientes. Pero ella no lo teme porque sabe que su poder es mayor.

—No te tengo miedo —dice con un susurro. La aberración responde con un siseo que se corta cuando la niña avanza hacia él.

¿Quién eres tú? Se oye en la mente de la niña, que esboza una macabra sonrisa mientras avanza hacia la aberración. Con cada paso que da todo lo que la rodea se convierte en la sombra más oscura y terrible. ¿Quién eres tú? repite, aterrada, la aberración.

—Yo soy la vida —la dulce voz de la niña suena cavernosa y antigua, ancestral, poderosa, terrible y grandiosa a la vez—. Yo soy la muerte, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos…todo depende de cómo se mire. —Sus últimas palabras quedan ahogadas por el grito de terror de la aberración, que cae al suelo inerte, con sus múltiples ojos abiertos y mirando a la nada…

Agotada, la niña cae al suelo y se arrastra lastimeramente hacia el ser, se abraza a una de sus rugosas patas y llora amargamente dejando que la bruma vuelva a envolver su mente.

 

El siguiente relato se titula “La Madriguera” de Irene (podéis visitar su blog

LA MADRIGUERA

Se sentía como Alicia cayendo por la madriguera del conejo. Era un descenso lento y largo, casi cómodo, durante el cual podía hacer toda clase de cosas. Contemplaba el mundo pasar a su alrededor como si fuera una película. Una sucesión de imágenes que a veces no tenían mucho sentido, pero aun así era hermosa, como solo puede serlo un misterio encantador.

A menudo se entretenía tanto que por un momento olvidaba su situación, pero había ocasiones en las que afloraba en ella la desesperación y trataba de hallar en vano un asidero mientras el aire parecía negarse a llenar sus pulmones y sentía que empequeñecía. Sin embargo, por alguna razón inexplicable, aquella ansiedad se detenía, aunque unas veces durara más tiempo que otras.

Al final solo le quedaba una verdad imperturbable: hiciera lo que hiciera, terminaría tocando el fondo.

Claudia, del blog sentimiento y juego nos envía este microrrelato:

¿Y ahora qué?
Cuando cumplí treinta años comencé a entender un poco mejor de qué se trata el tiempo o debería decir, su opresivo paso. ¿Qué ocurre cuando no tienes ‘una carrera‘?, sí, esa cosa con la cual todo ser humano actual se debería sentir ultra realizado. Sólo veo relojes avanzando y escucho un sin fin de preguntas, por eso me he aislado a nivel social, para no enfrentar esa disección que quieren hacer de mi persona. Cada día que pasa voy perdiendo más la confianza en quienes se supone aún son cercanos en mi vida, es una profunda vergüenza la que siento ante ellos, mi fracaso como mujer ‘moderna’ es demasiado fuerte, no soy capaz de mirarlos a los ojos.
He leído sobre grupos de personas para las cuales el tiempo, tal y como lo concebimos nosotros, no existe, a lo mucho prestan atención al día y a la noche. Los más arraigados a la civilización pueden concebir la ausencia del reloj como un acto de barbarie, pero tal vez destruir las horas, los minutos y los segundos sea lo más sabio o lo más revolucionario (o ambos a la vez) que se puede hacer.
(Un golpe … segundo golpe … tercer golpe, silencio)
Luego del ruido sólo pude ver los trozos de vidrio dispersados en el suelo, tanto la aguja que marcaba los minutos como la que indicaba los segundos se hallaban desprendidas. Sentí un dolor en el pecho, como si hubiese dañado a un ser vivo en lugar de a un objeto.
El silencio decretó de que en esta habitación el tiempo ha dejado de existir. Sentada en un rincón, con la espalda apoyada contra la pared hago lo único que sé hacer,  escribo:  ¿Y ahora qué?
Eréndida, que ya ha participado otros meses y cuyo blog podéis visitar aquí, nos envía este maravilloso relato:
ELLA
Su perfecta sonrisa se enanchó, mostrándome sus hermosos dientes color perla. No eran blancos y relucientes como los de los comerciales de cremas dentales, pero su sonrisa era mucho más radiante que todas las sonrisas del mundo.
 
—Bien —dijo quitando algunas lágrimas que la risa le arrancó—, debo irme, aunque en serio me encantaría quedarme mucho más. —terminó haciendo un puchero que me encantaba.
 
—Vuelve pronto —pedí sonriendo, moviendo mi mano en señal de despedida.
 
—Tanto como pueda —aseguró caminando en reversa—. Ouch —se quejó llevando su mano a la parte trasera de su rodilla, por ir caminando de espaldas no se percató que había una jardinera en la que terminó sentada cuando chocó con ella.
 
—¿Estás bien? —pregunté y ella sonrió, sacudiendo su trasero lleno de hierbajos después de levantarse.
 
—Sí —dijo—, esto es, ya sabes, normal —y agachó la mirada ocultándome su sonrisa nerviosa, otra parte de ella que adoraba, aunque para ser completamente honesto de ella me encantaba absolutamente todo—. Nos vemos —dijo y caminó, tropezando con un bordito que le hizo dar un par de descoordinados brinquitos para poder recuperar el equilibrio.
 
Se quedó de pie, volviendo la mirada a mi dirección. Dije adiós con mi mano, de nuevo, y sonriendo hizo lo mismo, entonces volvió la vista al frente negando con la cabeza, y siguió su camino.
 
Aunque muchos pensarían que era torpe y descuidada, para mí ella era la perfección andando, era despistada e impulsiva, la combinación perfecta para ser una linda zona de accidentes, una divertida zona de accidentes que quería siempre proteger y cuidar.
 
Ella es la muerte o la vida, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos. Todo depende de cómo se mire. Y yo la miraba con los ojos del amor, por eso era perfecta, llena de vida, capaz de despertar hasta los sentimientos declarados muertos, y un perfecto caos que siempre amaría.
Y ahora, después de #Citaura, toca #DearDiary:
Carla nos envía su relato titulado “A mitad de camino” y que además podéis leer aquí
Querido diario:
Están pasando cosas muy extrañas. Desde ayer todo tiene una atmósfera como paranormal. A ver si me explico:
Anoche me senté a cenar a la mesa junto con mi esposa y mis hijos. Para mi sorpresa, no me pusieron ningún plato, pero no tenía hambre así que no rechisté. Todos estaban cabizbajos, por lo que les conté un chiste, pero no les hizo ni pizca de gracia, ninguno dijo nada, ni me miraron siquiera. La cena fue la más silenciosa que había presenciado nunca.
Me fui a leer a mi despacho y como todas las noches, cuando terminé, me acosté en la cama y abracé a mi mujer. Ella estaba tan caliente que no pude evitar tocarle la frente, estaba ardiendo, pero a causa de mi abrazo le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, e incluso se acomodó bajo las sábanas inconscientemente. Decidí dejarla tranquila porque, ya sabes cómo es ella, no hay cosa que le enfade más que la despierten.
Lo peor fue por la mañana. Mi despertador no había sonado y cuando abrí los ojos eran las 10 de la mañana. Llegaba tarde al trabajo y supuse que ella había llevado los niños al colegio. Me desperecé y fui al baño. Entonces me miré en el espejo y no vi nada. El espejo no me devolvía mi reflejo. Cogí un cepillo de dientes y lo levanté, y para mi asombro, el cepillo se reflejaba y parecía que estaba volando. Me toqué la cara y estaba allí, era real. Cogí el espejo y miré por detrás pero no encontré nada extraño. Estuve un rato enseñándole objetos y todos aparecían en el otro lado, a excepción de mí.
Rápidamente cogí el teléfono y llamé a mi esposa. Ella respondió con un “dígame y le contesté con un “¡cariño! Soy yo, ¿me oyes?. Al otro lado no se escuchaba su voz, hasta que, al cabo de unos segundos, me respondió: “¿hola?. “Hola” le dije. Y colgó.
¿Qué estaba pasando? ¿Acaso no me oía? ¿Por qué no me reflejaba en el espejo? ¿Por qué todo el mundo me ignoraba?
He encontrado la respuesta.
Estoy muerto.
No recuerdo cómo pasó, ni cuándo, ni por qué. Ahora lo importante es averiguar qué tengo que hacer y cómo paso al otro lado. Porque dicen que hay otro lado ¿verdad? ¿Dónde busco la salida? ¿A quién le pregunto qué debo hacer? En la biblioteca no hay ningún libro que explique qué hacer después de la muerte, ni ningún teléfono al que llamar en caso de pérdida entre el aquí y el más allá. No quiero quedarme en este sitio para siempre.
Si alguien encuentra el diario y lee estas lineas. Por favor. ¡AYÚDAME!
Roxana nos envía “Reflejos”, espero que os guste tanto como a mí:
Querido diario:
Hoy tampoco he logrado reconocer al tipo que está en el espejo. Se supone que soy yo ¿Quién más podría ser si estoy en una habitación vacía? Aun así, no puedo verme como esa persona. Es una estupidez ¡no reconocerse a sí mismo debe ser la confirmación de mi locura!
He decidido dejar de ver al loquero. Al final, no me ha ayudado en nada, para él, todo es normal por mi condición ¿Cuál es mi condición? No hace nada, nada. Hablo y hablo y hablo y no tengo una solución a nada. Tampoco ha querido recomendarme un psiquiatra, dice que la medicación no solucionará nada. Y si él tampoco va a solucionar nada, no lo necesito. Estoy escribiendo esto ahora mismo y es tan sólo como si fuera un ente que ve todo desde afuera. Si no lo estuviera haciendo ahora mismo, estaría dudando de que he escrito esto. Aun cuando veo las páginas anteriores, no parece mi letra. No parezco yo ¡y es tonto porque soy yo!
Estoy roto. Estoy destrozado.
Me miró la mano, está ahí, al final de mi brazo y sin embargo…
Llamé al sujeto de la corbata. Es extranjero, un lutier. Le pedí que llevará una de sus guitarras, quiero que conozca un lugar, un lugar que es especial para mí: detrás de la fábrica de cerámicos. Es un sitio común, corriente, pero bajo las papayas, se puede ver el cerro y el horizonte. He descubierto que es el único lugar donde formo parte de la realidad, donde me vuelvo un actor, cuando mi cuerpo va de la mano con mi mente y mis sentidos. Él ha dicho que tocará algo para mí y quiero estar en todos mis sentidos, aun si no puedo hacerlo el resto del tiempo, esa conexión sucederá. De alguna manera, por todos los cielos… espero suceda…
Y hasta aquí la recopilación de relato del mes. Os recuerdo que el mes que viene solo será de #DearDiary.
Muchas gracias por participar a todas 🙂
MK!
 
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