Reto Dear Diary

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ADMINISTRADORAS DE LA INICIATIVA:

María del blog “Inkties”

Sara del blog “Letras en el aire”

 

IDEA ORIGINARIA:

El blog “Wonderwall Palace” inició la iniciativa “dear diary” hace unos años. Después, el blog “una valkyria perdida en el Midgard” lo retomó por un tiempo.

Sara (Letras en el aire) participó durante una temporada y ahora hemos decidido retomarla porque nos parece una iniciativa muy bonita y que puede aportar mucho.

 

¿EN QUÉ CONSISTE EL RETO?

Las administradoras a principios de mes propondrán un personaje y una situación. El participante tiene que ponerse en la piel del personaje y escribir un relato como si se tratase de una página de su diario.

 

Por ejemplo: Un hombre sale de una cabaña en la montaña sujetando una camisa entre sus  manos.

Los participantes tendrán que imaginar qué le ha ocurrido a ese hombre, de quién pertenece la camisa, qué es lo que hace en una cabaña…

 

Ejemplo:

Querido diario:

Esta mañana me desperté sobresaltado, con la respiración agitada y un mal presentimiento. Corriendo, salí de la cama y me dirigí a la habitación de Jack, pero estaba vacía. Grité su nombre mientras recorría cada habitación de aquella cabaña, pero no lo encontré, tan solo su camisa de cuadros en el pomo de la puerta que daba al jardín. La cogí con las manos temblorosas presa del pánico. La angustia comenzaba a oprimirme el pecho. Abrí la puerta y el frío me golpeó y atravesó mis huesos. “¡Jack!” grité. “¡Hijo!”  Etc.

 

¿QUÉ TENGO QUE HACER PARA PARTICIPAR?

No es obligatorio participar todos los meses, sino que cada uno dependiendo de su tiempo e inspiración puede ir escribiendo libremente.

Lo que sí es obligatorio es comenzar el relato (de extensión libre) con las palabras “querido diario”.

 

RECOPILACIONES:

Al final del mes, las administradoras colgarán un post en sus blogs con todos los microrrelatos para poder ver las ideas tan distintas que surgen de una idea común.

 

¿QUÉ TENGO QUE HACER PARA QUE MI MICRORRELATO APAREZCA EN EL POST DEL MES?

Tienes que enviar al email: inktaire@hotmail.com

         Título del microrrelato

         Microrrelato

         Nombre o pseudónimo

         Link del blog participante

#RetoCitaura

Como os prometí, este año iba a haber cambios en el blog y, uno de ellos, es la presentación de un reto que organizo junto con Sara, del blog Letras en el aire, su nombre es Citaura, y si os estáis preguntando qué es, aquí lo tenéis:

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Administradoras de la iniciativa:

   María del blog “Inkties”

   Sara del blog “Letras en el aire”

¿En qué consiste el reto?

El reto consiste en escribir microrrelatos inspirándonos en citas que encontremos en     libros o películas.

¿En qué citas nos inspiramos?

El reto será de carácter mensual, por lo que una vez al mes las administradoras propondrán una cita a partir de la cual escribir el relato.

**Ampliación opcional: Además, cada participante escogerá una cita de los libros que haya leído o películas que haya visto ese mes y escribir otro microrrelato. (O si alguien quiere ponérselo difícil puede intentar buscar una relación entre ambas citas y escribir en base a ambas).

¿Qué extensión tienen que tener los microrrelatos?

Máximo 30 líneas de Word.

¿Qué tengo que hacer para participar?

No es obligatorio participar todos los meses, sino que cada uno dependiendo de su tiempo e inspiración puede ir escribiendo libremente.

Lo que sí es obligatorio es escribir el microrrelato a través de la cita propuesta por las administradoras.

Recopilaciones

Al final del mes, las administradoras colgarán un post en sus blogs con todos los microrrelatos para poder ver las ideas tan distintas que surgen de una idea común.

¿Qué tengo que hacer para que mi microrrelato aparezca en el post del mes?

Tienes que enviar al email: inktaire@hotmail.com

         Título del microrrelato

         Microrrelato

         Nombre o pseudónimo

         Link del blog participante (en el caso de tener)

 

 

Historias por palabras: Inicio

¡Hola a todos! Bienvenidos a Historias por palabras, una nueva sección con la que he querido iniciar este nuevo año y que procedo a explicaros ahorita mismo.

Yo soy de las que a veces necesitan algo de tiempo antes de ponerse a escribir, calentar motores vaya, y para ello uso algunos trucos y juegos que veo por Internet, por twitter, facebook…Pero sin embargo mi favorito, el que más me ayuda y el que más tiempo llevo poniendo en práctica, es el de escribir tomando como referencia ciertas palabras que puede que no tengan nada que ver. Para esto, tengo dos listas de unas treinta palabras cada una y cuando quiero ponerme a escribir pero siento que estoy floja de imaginación o que las palabras no vienen a mí, las saco y cojo dos palabras, una de cada lista, y trato de escribir un relato con ellas. Es algo corto normalmente, no más de medio folio, no os penséis aquí que escribo historias como churros.

Usando este método (seguro que tiene algún nombre, sin embargo yo le llamo el método de la desesperación) comencé a crear una serie de historias que se fueron encadenando y que son retazos de la vida de los personajes que en ellas aparecen, y me ha parecido interesante compartirlo con vosotros en el blog, por eso todos los jueves subiré la historia escrita con las dos palabras y, además, os diré las palabras de la siguiente semana, por si alguno se anima a jugar con ellas.

Espero que esta nueva sección os guste y que os ayude a desarrollar vuestra imaginación y, sin más dilación, os dejo con las palabras de la semana que viene: ORDENADOR Y PERSONA.

¡A jugar!

Crítica televisiva: American Horror Story 6

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  • Título: American Horror Stoy 6, My Roannoke Nightmare.
  • Creadores: Ryan Murphy y Brad Falchuk
  • Capítulos: 10

 

**Cuidado spoilers**

Aunque voy a intentar dar mi opinión sobre la serie, es muy difícil hacerlo sin soltar ningún spoiler, por pequeño que sea, así que si todavía no la has visto no deberíais seguir leyendo, que luego pasa lo que pasa.

Comenzaré haciendo un breve resumen de la temporada, aunque no sé si es necesario:

La primera parte de la serie es la recreación en televisión de unos hechos sucedidos a una joven pareja en una granja dejada de la mano de Dios que compraron para empezar su vida de cero después de una agresión racista. Al principio pensaban que los sucesos extraños que sucedían en la casa eran culpa de los Polk, sus vecinos.

La segunda parte se sitúa un año después, después del éxito obtenido por la primera temporada deciden grabar un especial en la casa reuniendo a los protagonistas de la historia con los actores que les dieron vida, aunque al final las cosas no salen tan bien como esperaban.

 

Y ahora, ya sí que sí, mi opinión sobre la serie. Como habéis podido ver arriba, no he dado nombres ni de actores ni de nada, porque me o quería reservar para este momento. Desde el principio de la temporada me parece que los fans han estado muy divididos; por un lado estaban a los que no les gustaba nada y decían que era una emporada malísima y, por otro lado, estábamos los que, como yo, pensamos que ha sido una de las mejores. En mi caso diré que ha sido la mejor, mejor incluso que la primera (Murder House), aunque sí que es cierto que el último capítulo me ha sobrado un poco en algunos aspectos, pero en otros ha sido el colofón perfecto para una temporada que lo ha tenido todo.

Todavía recuerdo el día en el que empecé a ver esta serie y cómo temporada tras temporada me atraía, pero con esta de verdad que se han superado. Me encantan los libros de terror y las series, no así ñas películas, me agobian más, y de verdad que ha habido momentos con esta temporada que sentía la tensión iba a hacerme explotar.

Los actores, como siempre, estupendos y geniales salvo, en mi opinión, Sarah Paulson. Es una actriz que no me ha gustado en ninguna de sus interpretaciones dentro de la saga, pero es que en esta temporada me ha parecido pésima. Me parece muy sobreactuada y con unos aires de grandeza que no sé de dónde le vienen, porque en absoluto me parece una buena actriz, pero supongo que si cuentan con ella desde hace 5 temporadas será por algo.

Otro hecho que tampoco me ha gustado ha sido que, en teoría, esta temporada iba a unirlas todas, y lo único que se ha visto ha sido la aparición especial de Taissa Famiga en el último capítulo, pero sin ningún tipo de relación con el personaje de Violet, y Lana Winters, interpretada, como no, por Sarah Paulson y que unía la sexta temporada con la segunda.

A pesar de estos dos detalles, la serie ha ido cada vez a mejor y, en caso de haber una sexta temporada no sé si podrá superarla.

 

MK!

Cadena de comentarios

Hoy he descubierto esta iniciativa de “Cadena de comentarios” y me parece muy interesante, sobre todo para blogs que, como este, todavía son pequeños y están empezando a  buscar su sitio.

Aquí abajo os dejo el link al blog y a la iniciativa y espero que os guste y vosotros también os unáis:

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Podéis encontrar más información en: entre libros y tintas.

 

#RetoAgosto Día 14. Tren de domingo. (Por Mariana Pospisil)

¿Alguna vez has querido ir de viaje?

¿Alguna vez has querido dar la vuelta al mundo?

¿Alguna vez lo has hecho?

Pues Laura lo ha hecho. ¿Que quién es Laura? Pues ahora mismo lo averiguaremos.

En un pequeño pueblo, en las afueras de Valladolid, vive una niña llamada Laura. Ella está obsesionada con viajar, no piensa en otra cosa desde los seis años, que se fue con su familia a Egipto, le fascinaban tantas pirámides y el cambio que había entre un pequeño pueblo, y un enorme desierto.

Por desgracia, sus padres odian viajar, en las vacaciones a Egipto, decidieron no ir, así que Laura tuvo que estar con sus tíos y sus primos. Laura no para de pedirles a sus padres irse de vacaciones a Canadá, Italia, Estados Unidos y a muchos sitios más, pero no le hacen caso. Un día, mientras se dirigía a la parada del bus escolar, encontró que en vez de un autobús, había un tren. No había raíles, solo una carretera. Laura se frotó los ojos, asombrada, y al abrirlos vio el tren, ahí parado, no había nadie en la acera ni en la carretera. De repente, un maquinista salió de él:

-¿Subes o no, niña?

-No lo sé, ¿este tren lleva a la escuela? -Dijo Laura sin dar crédito a lo que oía.

-Jajaja. Este tren lleva a donde quieres que te lleve. Entonces, ¿montas o no?

-Bueno… si es así, vale, me montaré.

Laura se montó en el tren y observó que era rojo y dorado, parecía uno de esos trenes antiguos, de hecho, se había fijado en la parte exterior y sí que era una locomotora, a Laura le parecía precioso. Se sentó en uno de los asientos y miró por la ventana. Veía como se alejaban tanto que el pueblo se convertía en un pequeño puntito. Laura estaba disfrutando del viaje cuando, de repente,se dio cuenta de que no iban al colegio, que se estaban alejando del pueblo ¿sería aquello un secuestro? Laura se estaba poniendo de los nervios.

-¡Maquinista!

-¿Qué sucede?

-¡A donde me lleva!-Gritaba Laura desesperada.

-Ya te lo dije, a donde quieres ir. – El maquinista le soltó una enorme sonrisa.

-Pero yo quiero ir a la escuela, si no voy, mis padres me matarán. Y encima es viernes, se van a creer que he hecho pellas porque el fin de semana está al caer y pensarán que me dan igual los estudios.

-No te preocupes, Laura. Cuando terminemos el viaje, y tu regreses a casa, podrás observar que nadie te habrá echado de menos.

-¿Como es eso posible? -Laura se estaba calmando.

-Veras… este tren te llevará a tus lugares más deseados, cumplirá tus sueños más maravillosos y, cuando termine, te llevará al momento exacto donde te recogimos. Así, nadie se dará cuenta de que te fuiste.

-Y… ¿a donde vamos ahora?

El maquinista la volvió a sonreír.

-Pues ahora tenemos que ir a Canadá.

-¡Eso es genial! ¿A qué esperamos?¡Qué ilusión!

Fue un viaje corto, no tardaron ni media hora en llegar. Allí visitaron reservas naturales, comieron helado, observaron animales que Laura nunca había visto antes y muchas cosas más.

Nunca nadie había visto a Laura tan feliz. Cuando se volvieron a meter en el tren, Laura se dio cuenta de que nadie se fijaba en el tren.

-¿Por qué nadie se fija en nosotros? Yo me daría cuenta de que hay un tren mágico en medio  de la carretera. -Laura empezó a reírse, el maquinista la devolvió la sonrisa.

-Porque, como has dicho, este tren es mágico. Nadie salvo nosotros dos puede verlo. Y  cuando salimos de él, la gente tiene la sensación de que salimos de algún supermercado o de alguna casa o algo por el estilo.

Laura miraba por la ventana del tren todos los hermosos paisajes que pasaban a toda velocidad. Pensaba en lo feliz y en lo afortunada que era al poder cumplir su sueño, pero a la vez sentía tristeza. Sabía que jamás podría volver a hacer un viaje como aquel, sus padres nunca la dejarían. Ante este pensamiento, Laura se sentía pequeña y débil, era su peor pesadilla, de repente, una lágrima rozó su mejilla sonrosada.

-¡No volveré a viajar nunca! No podré. -Se dijo para sus adentros.

El maquinista fue para consolarla:

-Si te sirve de consuelo, antes casi me tropiezo.

-¿Cómo se supone que me tiene que consolar eso?

-No se, pensé que te haría reír. Y… ¿por qué llora mi cliente?

-Porque este día es fantástico, pero temo no volver a hacerlo jamás.

-¡Qué tontería! Pues claro que no vas a  volver a hacer este viaje.

-¡No me consuela!Ya se que no lo voy a repetir, pero al menos podrías tener un poco        de compasión.

-Lo que quiero decir, es que este viaje en tren es único y mágico, pero tus sueños son      ilimitados. No dejes que nadie te diga que no puedes cumplirlos.

-Gracias, eso sí que me consuela.

-Menos mal, porque estamos apunto de llegar a nuestra próxima parada. ¡Italia!

Laura se limpió las lágrimas y la ilusión pudo con el miedo y la tristeza. Canadá, Italia, Estados Unidos, Australia… recorrieron el mundo entero. Fueron de país en país, de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, hasta que, un domingo por la mañana, llegó el momento de su última parada.

-Nunca te olvidaré, maquinista misterioso.- Dijo Laura con emoción.

-Yo tampoco te olvidaré, Laura. No olvides lo que te dije el otro día.

-¿Como que el otro día?

-Es domingo. Cómo pasa el tiempo ¿verdad?

-Entonces, es el tren de domingo, nunca sabes cuando va a parar.- Ambos empezaron      a reír.

El tren se movía.

-Creo que es hora de irse. – Dijo el maquinista.

Ya lejos, el maquinista gritó:

-Yo soy el alma del tren.

Laura comprendió entonces que el maquinista era en realidad el alma del tren, por eso no hacía falta controlarlo, y se movía solo. Laura estaba despidiéndose de él, cuando delante de ella apareció el autobús escolar. Ya se acordaba, era viernes, y tenía que ir al colegio. El conductor abrió la puerta del autobús, pero Laura se fijó en que el autobús era flotante.

-¿Subes o no,niña?

-Si, pero solo si hacemos algo mágico por el camino.

-Entonces, este es tu autobús.

Laura se montó en el bus. Preparada para vivir nuevas aventuras.

 

 

#RetoAgosto Día 11. Dormir hasta tarde. (Por Mariana Pospisil)

¡Qué tarde se me ha hecho!

Eran las doce de la noche, la luna brillaba con tal intensidad que iluminaba incluso la esquina más oscura de la casa. Los  padres de Carlos se habían ido de viaje y le tuvieron que dejar solo en casa dos  noches y dos días.

Echaban su serie preferida, quería quedarse a verla toda la noche, pero el sueño pudo con él. Se durmió en el sofa del salón, tan blandito que se le hacía imposible no dormirse ahí. A las cuatro de la mañana el despertador empezó a sonar, ¿qué hacía sonando a tales horas? Lo apagó, y se volvió a meter en la cama. No paraba de dar vueltas y vueltas, se puso la manta, se la quitó, se colocó de mil maneras diferentes pero nada, no se podía dormir. Como le era imposible dormirse, se levantó, preparó un vaso de leche caliente, y empezó a ver la televisión.

Bebió el contenido del vaso, despacio, como  si fuese té relajante en una tarde calurosa de verano, pasaba los canales que echaban en la televisión sin importarle ninguno, hasta que vio uno que pareció interesarle.

-¿Quiere dormir pero no puede?-decía el tipo del programa.- Si está viendo esto seguro que sí. Aquí le enseñamos varias cosas para que concilie el sueño sin ningún problema.

Carlos estaba asombrado, era justo lo que le pasaba, ese señor era la solución a sus problemas.

-Primero, puede intentar meterse en la cama, cerrar los ojos, y hacer uso de su imaginación pensando lo que te gustaría soñar cuando estés durmiendo plácidamente. Si eso no funciona, cuente ovejas, eso es lo que siempre hago yo.

Carlos probó lo que le dijo el tipo del anuncio. Estuvo una hora entera pensando en lo quería soñar, y media hora más contando ovejas. Al final acabó durmiéndose a las 6 de la mañana. 9 horas más tarde se despertó, se sentía descansado. Cuando quiso darse cuenta eran las tres de la tarde, había perdido toda la mañana y parte de la tarde. También se había saltado la comida más importante del día, el desayuno, se perdió las series de la mañana, hablar con el cartero, jugar con sus amigos y acariciar al perro de la vecina cuando ésta le  sacaba de paseo.

¡Cuantas cosas se había saltado! No sabía qué hacer, estaba acostumbrado a su rutina diaria y perfecta, ¡le faltaba algo!

Pasó el día como pudo, todo lo que hacía se le hacía extraño, estaba atrasado.

Cuando llegó la noche, le dieron las diez, pensó en quedarse a ver su programa pero… no quería volver a retrasarse, al fin y al cabo, era un niño y tenía que dormir sus horas y jugar sus otras. Se fue a  dormir y nada interrumpió su descanso. Al despertarse, hizo toda su rutina diaria con una sonrisa enorme.Cuando volvieron sus padres, le peguntaron:

-Y bueno Carlos, ¿a qué hora te has ido a dormir hoy? Que siempre insistes en quedarte más tiempo de lo debido, sé sincero y dime a qué horas te fuiste.

Carlos estaba un poco avergonzado.

-Veréis, la primera noche me fui muy tarde, porque quería ver mi canal de televisión, pero aprendí que tengo que dormir para que en el día tenga energías y poder aprovechar la mañana y la tarde sin ningún problema, por eso, la segunda noche, me dormí temprano, y me lo pasé genial todo el día siguiente ¡No volveré a dormir hasta tarde ni a quedarme despierto más de lo debido!

#Retodeagosto Día 9. Farolillos chinos 2. (Por Jorge Pospisil)

-¡Café con leche por aquí!

-¡Que sean dos!

-Un segundo, esta señora va primero.

-Vale, vale. Pero luego los dos con leche por aquí cuando puedas.

Y así todos los días, de lunes a viernes. Un trajín de cafés, infusiones, raciones de tortilla de patata, chocolates, churros, chocolate con churros y montaditos de jamón que llenaban los armaritos de la barra de madera de pino pulida. Los taburetes, hechos de roble, tenían los asientos ya gastados del uso. Habían soportado el peso de miles de historias, algunas tristes, otras alegres y algunas hasta dignas de ser contadas.

La música suena de fondo. Por las mañana siempre suena Serrat, aunque cuesta oírle con el acompañamiento que suele llevar. Una banda de vasos y platos que chocan entre sí acompañados del silbo de los barriles de cerveza al acabarse y de las botellas de vino al descorcharse. Por las tardes suenan Los Suaves, estos ya con más calma y sin tanto ruido con el único coro de los amigos que beben cervezas y que brindan por ellos mismos y, cuando algún pícaro aparece, por las camareras.

Cristina y Paula se enfrentan a las siempre puntuales hordas ansiosas del café de las mañanas. La estrategia lo es todo, es una guerra en la que todo vale, menos colarse. Muy temprano por la mañana preparan el campo de batalla en el que se convertirá la barra conforme pasan las horas. Colocan a la fiel infantería formada por los pequeños platos del café en formación perfecta, cada uno de ellos armado con su sobre de azúcar y su cucharilla plateada de aluminio barato que se calienta cuando alguno intenta el truco de doblar la cuchara con la mente y que, como siempre, nunca sale. No todos somos Geller. Los cañones que escupen cerveza están preparados y cargados y las torres que forman los armarios acristalados ya tienen la guarnición de tortillas, sándwiches y montaditos preparadas para el combate. El campo está listo, la barra preparada. Una vez más a la brecha, amigas mías, una vez más.

Cada uno viene a su hora, cuando puede o cuando quiere. Los funcionarios vienen a primera hora, y a segunda, y a tercera. Se quejan de la vida en general y del trabajo en particular. Su jefe de sección es un incompetente por mandarles tanto trabajo, sus subordinados son unos incompetentes porque no hacen lo que se les pide, el concejal es un prepotente porque se cree que está por encima y el alcalde es el peor por creerse que está por encima de mí, el concejal. El de urbanismo siempre se lleva la peor parte, nadie sabe por qué. En lo más acre y duro de sus quejas aparecen los policías, testigos de los horrores y virtudes de una ciudad vibrante que tiene sus claros y oscuros. Paran a tomar café, todos menos Francisco que prefiere una Fanta, que no duerme por las noches sino. Bueno, ayuda el haber estado los últimos ocho años en homicidios y su carácter depresivo. Caspe es el más joven, el novato, el más alegre y el que se pide el americano y pincho de tortilla siempre que va. Paula ya lo tiene fichado y le sirve siempre una sonrisa de guarnición.

Marchan los funcionarios y aparecen Miguel, Carlos y Pedro. Llevan la guerrera roja, el polo blanco y el pantalón gris de la Cruz Roja. De complemento llevan un talkie enganchado a la cintura y desde el que no paran de oírse voces distorsionadas que hablan a toda velocidad. Llevan cuatro horas de servicio y ya han visto dos accidentes de tráfico y uno al que se le ha parado el corazón. Una mañana movida. A Carlos y a Pedro se les ve cansados pero lo disimulan lo mejor que pueden delante de Miguel, a quien se le ve orgulloso. Los primeros no llegan a los 20 años, acaban de entrar a las ambulancias porque era eso o irse a hacer la “mili” a Chafarinas con la legión. Miguel es el mayor de los 3: 50 años y 30 conduciendo ambulancias. Miguel, que no es tonto y nota su cansancio, les consuela diciéndoles que sí, que en la “mili” aprenden a ser hombres, pero aquí aprenderían lo que vale la vida. Los muchachos se animan con las batallitas que les cuenta Miguel, en las que hasta el incidente más trágico puede ir acompañado de una anécdota graciosa. Toman café, dos con leche y uno solo con sacarina, que a mi edad me tengo que vigilar la tensión. Una voz que sale del talkie los llama.

-Alfa nueve-doce, alfa nueve-doce de central. Prioritario. Mujer ha roto aguas, calle Canalejas de Castilla. ¿Me confirma está disponible?

-Afirmativo sierra, alfa nueve-doce disponible y de camino.

La voz al otro lado sigue hablando pero no es para ellos. Apuran el café y marchan a toda velocidad. Caspe y Francisco, que oyen la conversación, se animan y marchan con ellos.

De fondo Serrat canta al Mediterráneo y Félix, estudiante de Filosofía, debate con su compañero sobre la guerra, la paz y el mundo en general con la confianza y el conocimiento con la que habla un muchacho de 18 años que va a la universidad. Hablan de Yugoslavia, de la guerra que está en el patio trasero del continente y de los refugiados. Lo ven en las noticias y debaten sobre lo que tiene que hacer la UE, la ONU y la OTAN a la que recién nos acabamos de incorporar. Félix arregla el mundo con un café con leche, su amigo con una caña de la mano y ambos resuelven que la joven unión de países europeos frenará la guerra y aprenderemos de ello para que en el futuro evitemos el sufrimiento de las víctimas y sellan sus palabras dando un trago a sus respectivos vasos. Félix en el fondo no escucha demasiado, su mente está con Paula. La de su amigo también. La de Paula en Caspe. La de Caspe en Puig, su vecino, pero luego se da cuenta de que es imposible, del qué dirán en el cuerpo y se entristece. Mientras ellos piensan en el amor, dos comentan las olimpiadas que echan por la televisión del bar.

-Lo de encender la antorcha con una flecha ha sido increíble ¿no? –dice Jesús.

-Bah, tampoco es para tanto. Han lanzado un chorro de gas hacia arriba y cuando ha pasado la flecha se ha encendido. Eso lo podría haber hecho yo. –dice el marido de la hermana de Jesús.

-Ya, bueno. ¿Cuántas medallas crees que ganaremos? Yo creo que al menos veinte, lo de participar en casa motiva mucho.

-¿Veinte? ¡Ni de coña! No pasaremos de 4 mal contadas. Te lo digo yo que entiendo de estas cosas.

Historias así miles. María viene a última hora por no ver a su marido llegar del trabajo, Jesús pasa el divorcio de su mujer tomando café y cervezas mientras piensa qué hizo mal. Un joven aspirante a escritor debate con otro aspirante a músico sobre ir a Madrid a ver qué es lo que se cuece y, con suerte, triunfar en lo suyo.

Podría estar aquí horas contando lo que se ve ahora mismo en esta barra y las historias que se cruzan, pero no quiero aburriros. Historias hay miles y son tan efímeras como el vuelo de los farolillos chinos, que se encienden e iluminan el cielo con sus luces de diferentes colores pero que, más tarde o más temprano, se apagan y dan paso a otros. Id a una barra cualquiera, poned el oído, agudizad la vista y veréis lo mucho que llegan a brillar todas estas historias. Yo, de momento seguiré viendo la televisión, Fermín Cacho corre los 1500 metros y creo que se va a llevar el oro. No me lo pierdo por nada.

#RetodeAgosto Día 8. Acampada.

“La lluvia sobre el cristal”

La tormenta va ganando intensidad, poco a poco se hace más y más fuerte, los rayos hienden el cielo tejiendo un manto de colores escabrosos que hace que se me pongan los pelos de punta. El repiqueteo del agua contra los cristales es aterrador, suena como un goteo mortal, como un goteo que indica que nuestro fin está cerca. El exterior parece la boca de un lobo y el viento golpeando la vieja cabaña en la que nos encontramos produce un sonido delirante que va a terminar conmigo.

Sólo yo estoy despierta, los demás duermen con tranquilidad. Ninguno se mueve, ninguno emite ningún ruido, es como si la tormenta hubiese bajado el volumen al resto del mundo. No entiendo su tranquilidad, deberían tener miedo, estamos solos en medio de la nada, nadie nos puede oír, nadie puede venir a por nosotros.

No sé cómo me convencieron para venir a este lugar. Todos decían que iba a hacer mal tiempo, pero Deborah dijo que no nos preocupásemos, que si llovía mucho había una vieja cabaña de pastores en la que podíamos refugiarnos. Los dos primeros días fue divertido, encendíamos un fuego y charlábamos, pero ahora la leña se ha terminado y apenas nos queda comida. Y además está el inquietante chop, chop, chop de la lluvia golpeando los viejos cristales de la cabaña. No puedo más, no lo aguanto.

Necesito hablar con alguien, necesito escuchar mi voz una vez más, parece que hace eternidades que no hablo con nadie, por lo que me acerco a Walker, él es el único que parece no haber perdido su buen humor con este tiempo desquiciante. Walker duerme acurrucado junto a las brasas del fuego, con su sudadera a modo de almohada. Su rostro parece tranquilo y sosegado, transmite tanta paz que, de algún modo, me calma un poco. Mis manos tiemblan cuando enredo mis dedos en sus rizos de azabache, pero no se despierta. Zarandeo su pesado cuerpo suavemente mientras susurro su nombre, pero no se despierta. Chasqueó la lengua y abro la cremallera de su saco para meterme dentro, sus abrazos de oso siempre hacen que me sienta un poco mejor pero, al hacerlo, un grito acude a mi garganta. El cuerpo de Walker está cubierto de sangre, de su propia sangre. La sangre está medio seca, brilla bajo la luz de la tormenta en tonos negros, púrpuras y escarlatas. Observó bien la herida y me doy cuenta de que no es una herida reciente, es una herida de días, ¿cómo no nos hemos dado cuenta de que Walker yace, muerto, junto a nosotros? Grito y trato de despertar a los demás, pero nadie me responde.

Mis manos tiemblan mientras me acerco uno a uno a ver a mis amigos. Todos están muertos. Deborah tiene la garganta cortada y de las muñecas de Stephen todavía gotean pequeñas perlas escarlatas. Grito y me llevo las manos a la cabeza, ¿cómo ha podido pasar? ¿Qué es lo que estoy viendo? Un miedo atroz invade mi cuerpo, retrocedo un par de pasos y choco contra una mesa, algo cae al suelo con un ruido seco al que yo no presto atención. Un rayo ilumina aquella macabra escena y me doy cuenta de que las paredes están pintadas con la sangre de mis amigos, grito una vez más con tanta fuerza que me hago daño en las cuerdas vocales, pero no puedo dejar de gritar.

De pronto miro al suelo, al objeto que ha caído cuando he golpeado la mesa. Es un enorme cuchillo manchado de sangre, el arma homicida, el arma que ha terminado con la vida de todos mis amigos. Temblando, miro a mi alrededor buscando al culpable, entonces lo encuentro y, lo que veo, me hiela la sangre: un enorme espejo me devuelve la imagen de mi rostro, pálido, salpicado de sangre, la mirada desenfocada y desquiciada. Lloro. Las lágrimas se mezclan con la sangre de mis mejillas. Sin parar de temblar cojo el cuchillo y, sin mirarme, decido acabar con mi vida. Mientras la vida se escapa poco a poco de mi pienso “esta ha sido la peor acampada de toda mi vida”.

Después, todo se vuelve negro.

MK!

#RetoAgosto Día 7. Corona de flores 2 (por J. Alan DeMort)

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ilustración original por J. Alan Demort

¿Ya les conté la historia de cuando me perdí en el bosque junto a mi hermana Karin? Pues tomar asiento que empezaré.

Esto paso ya hace años cuando apenas eramos adolescentes, en ese entonces nos gustaba desafiarnos mutuamente, al principio eran cosas simples, pero conforme fue pasando el tiempo las cosas cambiaron los simples retos como ver quien podía saltar la mayor distancia o lanzar una castaña lo mas lejos posible se fueron transformando en retos mas difíciles y peligrosos. Hasta que un día fuimos demasiado lejos, un reto tras otro nos llevo adentrarnos en el bosque de Nuria, ya conocéis los que les pasa a los que se adentran al bosque no? pues así es no fuimos la excepción, nos perdimos entre sus inmensos y frondosos árboles, estuvimos divagando sin rastro, sin saber donde estábamos o hacia donde íbamos.

Cuando la noche cayó, el bosque de por si oscuro por las inmensas copas de los arboles que dejan pasar poca luz, se volvió aun mas oscuro y el frió que sentíamos era solo superado por el miedo, Karin al ser la mayor trataba no parecer asustada aunque no lo hacia muy bien,  al acercarnos hacia unos arbustos nos percatamos de la presencia de una criatura que nos acechaba, ahí estaba parada frente a nosotras estudiándonos esperando la oportunidad para atacar, resaltaba a la vista sus enormes colmillos y su pelaje oscuro como la noche, mi hermana trataba de alejarlo con ruidos estridentes pero no funcionaba, pese a que mi hermana me decía que estuviera calmada y no me moviera el pánico me invadió y salí corriendo lo mas rápido que pude.
¡Alto!  gritó mi hermana, al ver que no escuchaba no le quedo de otra que correr detrás mio, seguidas por la bestia, parecía solo cuestión de segundos para ser alcanzadas, no paramos de correr hasta llegar a un rió, que bloqueaba nuestro paso, nos detuvimos pues ninguna de las dos sabia nadar, parecía inevitable convertirnos en la cena, de pronto un ser humanoide se interpuso entre la bestia y su cena, su piel era color tierra, con cuernos saliendo de donde se suponía tenia que haber orejas, el lugar de los dedos de los pies era ocupado por un par de pezuñas, claro estaba que no era humano, a base de ruidos parecía comunicarse con la criatura que caminaba de un lado hacia el otro, de pronto sin más dio media vuelta y volvió por donde vino.

La criatura se giró hacia nosotros, de alguna manera era hermosa pese a todas las cosas anormales que tenia, resaltaba la hermosa corona de flores que adornaba su cabeza, flores amarillas  y blancas, era como la corona de una reina  nos miro fijamente con sus enormes ojos azules a la par que hacia ruidos bastantes agradables se dio la vuelta y empezó a caminar bastante despacio, metros adelante nos volteó, a ver, era claro que quería que la siguiéramos, pese la negación de mi hermana empece a caminar detrás de ella después de todo, nos había salvado de esa cosa que nos perseguía. Sin más remedio mi hermana lo hizo por igual. La noche, el cansancio y la falta de alimento nos estaba pesando ya no podíamos seguirle el paso, la criatura que pareció darse cuenta, nos llevo cerca de un enorme árbol bajo el cual pudimos dormir por unas cuantas horas.

Al despertar había junto a nosotros frutas que parecían comestibles pese a que nunca las habíamos comido o siquiera visto, eran amarillas de centro rojizo  pero realmente dulces, seguimos a la criatura un rato más hasta que vimos una luz clara a lo lejos, corrimos de inmediato pues sabíamos que era la salida del bosque. Al hacerlo, lo primero que vimos fue nuestra aldea vote, buscando a la criatura para poder darle las gracias apropiadamente, pero solo vi su silueta desaparecer entre arboles y oscuridad, la oscuridad del bosque de Nuria.