En el Paraíso todavía son felices IV

BÚSQUEDA

Cuando las puertas del Paraíso se cerraron para siempre para el Primitivo, comenzó a llorar. El Paraíso, aquello con lo que siempre había soñado, ahora le estaba vetado porque había cometido un pecado que ni sus dioses de barro podían perdonar. Pasó mucho tiempo en el suelo, llorando, pensando en lo que había hecho y en qué camino tomar. Cansado como estaba y sin esperanzas, solo podía esperar que la Muerte Eterna fuera a por él. Pero los dioses no iban a ser tan compasivos.

Una noche, cuando el sol abrasador se escondió y apareció la benevolente luna, el Primitivo cerró los ojos y se acurrucó sobre sí mismo. Estaba cansado y pensaba que aquella noche sería la última. Se equivocaba. Durmió durante muchos días. El sol y la luna cuidaron su cuerpo inerte día tras días, noche tras noche; mientras tanto, los dioses que lo había creado y que ahora lo odiaban, le dijeron lo que tenía que hacer si quería entrar al Paraíso, le dijeron cómo podía expiar sus pecados. El Primitivo aceptó y ellos curaron su cuerpo enfermo; rejuvenecieron sus doloridos miembros y cubrieron su piel para que las inclemencias del tiempo no lo torturasen.

california-2608433_1920

Cuando el ser Primitivo abrió los ojos, estos no parpadearon ni se sorprendieron de la luz del sol que, por primera vez, no le hizo daño. Se puso en pie y sintió que sus energías estaban renovadas, incluso parte de la tristeza había desaparecido. Tocó la puerta del Paraíso una vez más y, sin mirar atrás, reemprendió el camino, deshaciendo los pasos que le habían llevado hasta allí.

A su alrededor, todo era desierto. Los seres que una vez fueron sus amigos huían despavoridos, pero a él no le importaba. Solo tenía una cosa que hacer: encontrar al ser que había nacido de la sangre de su compañero muerto y devolverlo al Paraíso, al lugar al que pertenecía. Quizá, si lograba cumplir ese objetivo, él también podría entrar a la Tierra de la Fertilidad y olvidar todo el dolor que había sentido.

Quizá…

Anuncios

Reseña: El Cíclope

  • Título: El Cíclope
  • Autor: George Lovecraft
  • Género: fantasía
  • Editorial: Círculo Rojo
  • Número de páginas: 118
  • Precio: 10,92€ (podéis comprarlo aquí)

“Imponía con lo sublime”

George Lovecraft es el nombre bajo el que se esconde Jorge, un madrileño nacido en 1998 que nos presenta su segunda obra, siendo la primera la obra de teatro Las alas de la diosa.

Como ya sabéis, recientemente he comenzado a colaborar con la editorial Círculo Rojo, que ha tenido a bien remitirme el ejemplar de esta novela, ya que fue novedad del mes y me llamó bastante la atención, ya que todos sabéis lo aficionada que soy a la literatura de terror y, en especial, de la obra de Lovecraft. Por eso lamento tener que hacer esta reseña, ya que la opinión no va a ser buena, desde aquí os lo aviso.

El argumento de la obra es confuso y bastante incoherente. Todo sucede en Transtime, una ciudad que no aparece en los mapas y que parece ser la cuna de una secta evolucionada de los masones. Según la novela, nos encontramos con que hay una realidad paralela en donde un gran Cíclope gobierna y solo se puede acceder a ella rompiendo unos sellos.

Como ya he dicho, es una obra confusa e incoherente, bastante inconexa. Hay varias historias que se entremezclan pero sin ningún fin, y la sintaxis y el lenguaje que usa es enrevesado. Hace un uso y abuso de la adjetivación, abundando las descripciones inútiles. Las frases son muy cortas, pero lejos de darle agilidad al texto hacen que sea una lectura tensa, porque estas frases a veces no están relacionadas. Los tiempos verbales cambian a placer, lo que hace que sea muy difícil seguir el hilo de la narración. Estos dos hechos, el uso de la adjetivación y las frases cortas, me dan a entender      que el autor quería conseguir un lenguaje muy visual, pero no lo consigue.

Las descripciones son bastante burdas. Sé lo difícil que es describir, pero en este caso es algo que me ha sacado de quicio. En la ciudad de Transtime he visto un parecido muy lejano a lo que Lovecaft describía en sus ciudades: construcciones imposibles. Pero creo que el autor ha carecido de maestría para hacernos imaginar esta ciudad. Un lector que desconozca la obra de Lovecraft probablemente no entienda nada.

Mientras procedía a la lectura de El Cíclope me he sentido muy agobiada, porque no había nada que me incitase a seguir la lectura. Es más, cada página fue bastante costosa de leer y agradezco que la lectura fuera corta, porque no sé si habría sido capaz de terminarla.

No me gusta hacer este tipo de reseñas, la verdad es que sabéis que suelo buscar algo a lo que aferrarme cuando una novela no me gusta, pero en este caso no he encontrado nada que pudiera hacer de su lectura una experiencia agradable.

Escribir es difícil, muy difícil, soy consciente de ello. Espero que mis palabras animen al escritor a seguir escribiendo y mejorando su manera de narrar, porque una primera no siempre es lo que todos esperamos.

Valoración: 2/5

En el Paraíso todavía son felices III: Renacer

Cuando el ser volvió a abrir los ojos, se topó con la puerta que no había podido abrir. Parecía que había pasado mucho tiempo, pues ya no estaba en el mismo entorno. A sus espaldas todo había sido devorado por el desierto que había dejado atrás en su loca huida. El sol brillaba en lo alto del cielo y abrasaba su piel, que poco a poco se fue desprendiendo de su carne, otorgándole un aspecto frágil y aterrador a la vez. Escocía, picaba y dolía, pero no se quejó: sabía que era su castigo.

Aunque el desierto había avanzado, todavía parecía respetar la frondosidad que había tras las puertas. Y, entonces, se hizo la pregunta que había estado rondando por su atormentada mente, ¿cuánto tiempo había estado allí tirado, derrotado por el miedo y el remordimiento? No lo sabía. Bien podían haber sido años, siglos o eternidades.  No era capaz de recordar nada más que el dolor de la muerte.

Con las piernas temblando por el esfuerzo, logró acercarse a la puerta, sobre la que se dejó caer sin apenas fuerza. La aporreó, pero no sirvió de nada y, en un acto desesperado, cogió una piedra y la lanzó contra la madera, que no se resintió.

Agotado, el ser se dejó caer, rozando su espalda, de la que comenzó a manar una sangre espesa y pesada, más negra que roja, pero que destellaba al sol como una piedra que sus ojos nunca había visto y que, probablemente, nunca vería: los rubíes. La sangre se mezcló con  la tierra seca y la nutrió, se bebió su vitalidad y comenzó a reverdecer, pero el ser estaba demasiado sumido en sus cavilaciones, arrepintiéndose de sus pecados y no se dio cuenta.

Alzó los ojos al cielo y rezó a los que habían sido sus dioses, pero estos hacía mucho tiempo que habían muerto: desaparecieron del mundo en el mismo momento en el que acabó con la vida de su compañero. Pero sus súplicas fueron atendidas y de la sangre derramada surgió un nuevo ser. No era exactamente igual al que se perdió, pero sus rasgos eran parecidos. El Ser Primitivo sonrió, pero el Renacido de la sangre se apartó, tembloroso. El Primitivo le tendió una mano que ya no sangraba, pero que estaba recubierta de barro, en gesto amistoso; el Renacido la aceptó receloso y, entonces, comenzaron a comunicarse. Al principio sus gestos eran torpes: uno hacía mucho que no se relacionaba con nadie y el otro todavía desconocía las convenciones sociales, pero poco a poco lograron hacerse entender y llegaron a la conclusión de que solo podrían encontrar descanso tras las puertas.

Los dos juntos comenzaron a empujarlas y, poco a poco, estas fueron cediendo. La luz del Paraíso los fue alumbrado pero, a la hora de pasar, solo uno de ellos pudo hacerlo: el Renacido. El Primitivo se quedó a las puertas, sabedor de que dentro de aquel mundo no podría sobrevivir, que su misión había terminado. Que dos eran necesarios para abrir las puertas, pero solo uno podría atravesarlas.

Mientras veía a su compañero abandonarlo sin mirar atrás, el ser Primitivo dio media vuelta y supo lo que tenía que hacer: necesitaba encontrar al Renacido de la sangre de su compañero y guiarlo hasta aquellas puertas. Juntos, podrían abrirlas y, una vez que estuviera a salvo, podría reunirse con su compañero.

En el Paraíso son felices II: Caída

Durante mucho tiempo los seres de barro vivieron en el desierto, felices en un ignorancia, temedores de lo que se abría frente a ellos y desconocedores del futuro. El sol seguía secando su piel, seguía quemando sus rostros y les provocaba sed, pero a ellos no les importaba. Eran fuertes y resistentes y se tenían el uno al otro, no necesitaban nada más. Los pequeños ídolos de barro creados por el primer ser ahora ocupaban un lugar especial bajo la sombra de una triste planta, mustia y marchita, que daba algo de sombra en las horas más calurosas del día. Cuando necesitaban algo lloraban frente a ellos y, a veces, sus súplicas eran oídas. La palabra todavía no había sido inventada y solo salían de sus gargantas sonidos guturales, pero a ellos aquello no parecía importarles.

Y aunque todo era bonito, llegaron las peleas. Una eternidad junto a la misma persona puede ser duro.

Hubo un verano tan caluroso que ni siquiera los ídolos pudieron llevar el agua. La piel de los seres se quebró en mil esquirlas, sus labios se agrietaron y sus ojos quedaron vacíos de todo poder. Los días eran abrasadores y las noches, heladoras. El único momento de descanso que tenían era aquel en el que el sol y la luna se fundían, pero era tan breve que apenas podían saborearlo. Y entonces una chispa se encendió en la mente de uno de los seres: a lo mejor había un lugar mejor en el que vivir.

Discutieron.

El Segundo ser quería irse, ver otros lugares. No podía creer que los ídolos que los habían creado no hubiesen pensando en darles algo mejor. El Primero estaba contento con su vida. Era dura, sí, pero también era tranquila. No quería abandonar su hogar.

Discutieron más.

desert-790640_1920

La discusión se alargó durante días. Los animalitos que vivían en ese pedregal se congregaron a su alrededor y los observaron curiosos. Y entonces pasó lo inesperable. El Segundo se cansó y rompió los ídolos. Partió en mil pedazos a aquellos seres que lo habían creado. El Primero no supo qué hacer o qué decir, se quedó quieto, bloqueado, con su cara deforme desencajada, con los ojos inyectados en sangre, pero paralizado. Aquellos ídolos lo eran todo para él. Y entonces pasó.

No quedó nada del Primero, pues los animales, al ver el festín, se abalanzaron sobre él. El Segundo, cubierto de sangre, dejó caer la piedra que había utilizado y salió corriendo. El sol abrasador lo observaba inquisidor, lo quemaba con más fuerza que nunca, pero no se detuvo. Corrió hasta que cayó sobre sus rodillas, arañándoselas. Y su sangre se fundió con la del Primero. Pero tampoco eso lo detuvo. Se puso en pie y siguió corriendo. Y volvió a caer. Y volvió a levantarse.

Y así hasta siete veces.

Al alzar el rostro, bañado en sudor y lágrimas por séptima vez, se dio cuenta de que ya no corría sobre un suelo árido y que el sol parecía golpearlo con menos fuerza. Sentía cierto frescor y oía sonidos hasta entonces desconocidos para él. Y se dio cuenta de que no todo era color ocre, sino que había una nueva tonalidad frente a él: el verde

Y con fuerzas renovadas se puso en pie y siguió caminando, pero algo le impedía pasar, como una muralla de vegetación que parecía impenetrable. Siguió caminando, pero no había forma de entrar en ese lugar. Y entonces, con su último aliento, llegó frente a unas puertas que no pudo abrir, porque se necesitaban dos pares de manos para tirar de las argollas.

Y así, a las puertas del Paraíso, sucumbió el Segundo

_______________________________________________________________________________________

Aquí os dejo la segunda parte de la historia que comencé la semana pasada. No sé muy bien a dónde me va a llevar, pero espero que sigáis acompañándome en esta aventura.

Reseña: Percy Jackson V

  • Título: Percy Jackson y los dioses del Olimpo V. El último héroe del Olimpo.
  • Autor: Rick Riordan
  • Traductor: Santiago del Rey
  • Editorial: Salamandra
  • Número de páginas: 346

“El mar mismo se encontraba desgarrado entre dos ejércitos”

Por fin llegamos al final de la saga de Percy Jackson. En El último héroe del Olimpo nos encontramos de lleno en el fragor de la batalla. La épica pelea que desde el comienzo se estaba fraguando, llega a su fin. En esta novela encontramos la mítica batalla entre Titanes y Olímpicos, solo que hay una pequeña variación: los héroes.

En la última entrega de la saga encontramos que todos los héroes se reúnen y pelean, a pesar de sus rencillas internas, por un mismo valor: el de la amistad.

Aunque el narrador sigue siendo Percy, quien no ha madurado demasiado, la historia que se narra es mucho más interesante que en las novelas anteriores, ya que aquí no son todo episodios aislados que al final acaban teniendo un fin común, si no que se narra el desarrollo de toda la guerra.

Repito, Percy no ha madurado y sigue pareciéndome un personaje plano. Lo mismo que me pasa con Annabeth. Se supone que son los dos protagonistas, pero no me parece que a lo largo de la novela hayan evolucionado, lo que sí que creo que pasa con los demás personajes, en especial con Clarisse.

Clarisse, que empieza siendo odiosa, ya hace cosas que le hacen ganar puntos en novelas anteriores (en especial en La batalla del laberinto) en esta última entrega termina de demostrar su valía y arrojo. Es cierto que la sangre le puede en ocasiones, pero aquí aprende a canalizarlo hacia cosas positivas, lo que hace que Clarisse ocupe uno de los puestos principales del ranking de personajes que molan en esta saga.

Otro de los personajes que gana puntos (o que siempre estuvo en el top, para que engañarnos), es Tyson. Desde que lo conocí se convirtió en un personaje al que admiraba. Quería a Percy a pesar de todo, lo admiraba solo porque era su hermano mayor. No se daba cuenta de que era un inútil y que sin él no hubiese ido muy lejos, pero qué le vamos a hacer, a veces los hermanos pequeños son así. Aunque tampoco sea un personaje que aparezca continuamente, creo que su papel es bastante interesante y relevante para la trama, lo que hace que me sienta muy feliz, ya que me temía un final trágico para él.

“¡Pol Mejillón”

En cuanto al final…Eso sí que ha sido sorprendente. Reconozco que no todo me ha gustado y que yo hubiese cambiado un par de cositas, pero bueno, en líneas generales creo que ha sabido hacer un final realmente increíble y poco esperado, lo que le da un valor que las demás novelas no han tenido.

Siento que esta reseña no sea mucho más extensa, pero después de cinco novelas creo que ya es poco lo que me queda por decir, así que haré una valoración general, basada en mi experiencia: creo que es una saga bastante plana. Entiendo que la primera novela es para niños, por lo que tiene un pase, pero Percy no madura. Y eso me parece muy aburrido. También me parece que repite el mismo esquema argumental durante cuatro libros, lo que acaba aburriendo, a pesar de que son novelas bastantes cortas. Si bien es cierto que he notado que en este último libro la tónica general es más dura y argumentalmente la trama está más trabajada, creo que es un giro demasiado brusco.

Tampoco os voy a decir que no la leáis, si queréis unas novelas cortas y que os entretengan en una tarde aburrida de verano, puede ser una lectura interesante. O si queréis iniciar a vuestros hijos/sobrinos/vecinos/niños aleatorios en la lectura y la mitología, también.

En breves supongo que comenzaré con la siguiente saga del autor, así que ya os contaré qué me parece.

¡Hasta la próxima!

Valoración: 4/5

Novedades de mayo editorial Círculo Rojo

Como ya sabéis, he comenzado a colaborar con la editorial Círculo Rojo, por eso me complace hacer esta entrada mostrando las novedades de este mes de mayo, algunas realmente interesantes, a las que estoy deseando poder hincar el diente.

Son muchas las novedades que podemos encontrar este mes y podéis mirar el catálogo completo pinchando aquí, ya que no puedo comentar todos los libros de la manera que me gustaría.

Dentro de las novedades, hay algunas que me han llamado especialmente la atención el libro de microrrelatos de terror que han publicado por la celebración del segundo centenario de la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley. La verdad es que no soy demasiado fan de este monstruo de nuestros imaginario, pero el terror me puede y la verdad es que, de todas las novedades, esta es la que más llama mi atención.

Además este mes me complace ver que hay una gran cantidad de libros de relatos, si bien es cierto que la novela sigue ganando terreno. Yo soy muy aficionada a este género, me parece que con el ritmo de vida que llevo actualmente la lectura de relatos es lo que más me relaja y lo que menos me cuesta leer. Algunos de los títulos que podemos encontrar son Lobo. El solitario de la montaña palentina, de Diego de Membiela; El Cíclope de Geroge Lovecraft (con ese nombre, creo que ya sabéis que me tiene ganada) o Entre trazos. Relatos de Atroreth de David Sandó.

Por supuesto, también encontramos varios poemarios, aunque en esta ocasión me voy a abstener de leer poesía, debido a la última experiencia que tuve (podéis leer mi reseña de Vorágine si todavía no lo habéis hecho) creo que voy a tardar en solicitar un ejemplar de este género.

También encontramos algunos libros infantiles, como L´Ocellet emprenedor de Núria Bravo García y algunos libros de autoayuda (género al que tampoco soy muy aficionada).

Y estas son algunas de las novedades, os recuerdo que podéis verlas más detenidamente en la web de la editorial. Y si leéis alguna de ellas podéis dejarme un comentario con vuestra opinión para tenerla en cuenta para futuras colaboraciones.

Un saludo y hasta la próxima.

En el paraíso todavía son felices

GÉNESIS

Luz. Mucha luz. Un cielo azul y brillante, el arrullo del agua meciéndose y saltando entre las rocas. Animales hace tiempo desaparecidos bebiendo en las orillas, respetando una tregua que nadie ha pactado en medio de una guerra no declarada. Aquello parece el paraíso.

creek-593146_1920.jpg

Pero entonces el cielo se oscurece, al principio ningún ser vivo parece darse cuenta, de lo lento que va pasando. Un viento traicionero arrastra lentamente una pesada nube a punto de dar a luz. La nube se resiste, pero pesa tanto que el viento, que ha ido perdiendo fuerzas, deja de arrastrarla. Cuando el sol se desaparece, los animales alzan la vista y miran sorprendidos a lo que lo oculta: nunca han visto la nube. Cuando el agua empieza a caer se asustan, pero enseguida comprueban que aquello es como lo que han estado bebiendo y pierden el miedo, continuando con su vida. No saben que pronto esta acabará.

Lejos del Paraíso, aunque no tanto como para evitar que el agua de la lluvia llegue, hay un yermo al que los animales apenas se acercan. El suelo es árido y siempre quema, la verde hierba no germina y el seco suelo absorbe toda el agua. No hay un árbol que de sombra, solo grietas que dan cobijo a los pocos que se han atrevido a hacer de ese lugar su hogar. El agua que llega en aquel día no es, ni mucho menos, tan abundante como en el Paraíso, pero sí suficiente para que el suelo se nutra y se forme barro. Los animales se ven obligados a salir de sus grutas y correr hacia el bosque para no morir ahogados, por lo que nadie ve lo que allí sucede.

Cuando las lluvias cesan, el barro permanece. Y entonces comienza a cobrar vida. Se retuerce, forma burbujas que estallan en una horrenda explosión, gime y llora y desgarra el silencio. Como una masa de gusanos devorando un cuerpo putrefacto, comienza a cobrar forma. Es un proceso lento y doloroso, pues el sol ha comenzado a brillar de nuevo y seca el barro, pero este es más fuerte de lo que parece y al final emerge un ser de apariencia endeble. Es más grande que los seres que habitan en el desierto, que lo observan entre temerosos y curiosos. Camina sobre dos piernas, está desnudo y sus ojos reflejan el terror.

Al principio está solo. Se queda quieto sintiendo la mordedura del sol, que va secando su piel, que se resquebraja y cae al suelo, dejando ver una carne blanda que enseguida se enrojece. Y entonces viene el hambre. Es una picadura en el vientre, un dolor lacerante en el costado, un pinchazo en los pulmones. Es todos los males que se pueden experimentar en ese momento y que no sabe cómo paliar. Mira asustado a su alrededor y lanza un rugido que en el Paraíso se oye ahogado. Y entonces comienza la locura.

Cuando descubre cómo paliar ese dolor, llegan otro gran problema: la soledad. Allí, en medio de la nada, se siente solo. Su mente se llena de brumas; sus ojos, de lágrimas; su corazón, de tristeza. Duele. Quema. Abrasa. Entonces intenta hablar con lo que lo rodea, pero solo se encuentra con el silencio más absoluto. Y vuelve a alzar los ojos y suplica para que de la misma tierra de la que él surgió, surja alguien más.

desert-663053_1920.jpg

Y después de muchas lágrimas derramadas, a sus pies se forma un pequeño charco. Y compadeciéndose del ser, el viento arrastra otra nube, que descarga esta vez todo su contenido sobre él, que salta de alegría, que se empapa el rostro con uno de los líquidos de la vida, que chapotea feliz y que moldea con sus manos pequeñas representaciones de él mismo, todas burdas y deformes, todas sin vida. Y cuando cree que ya no va a poder remediar su soledad, aparece otro ser. Se parecen mucho, pero no son iguales, sus rostros, su anatomía, es distinta, pero dentro de los dos late el mismo corazón. Se ven. Se abrazan y lloran, y entonces aparece, por vez primera, el impulso sexual. Llega de manera suave y culmina con un grito de guerra, con el agua inundando una vez más el barro y con el surgimiento de un ser más perfecto aún, porque ha nacido de otro barro.

En el Paraíso todavía son felices.

 

 

__________________________________________________________________________________________

Parece ser que la inspiración vuelve poco a poco mí, y aunque últimamente me he centrado mucho en las reseñas y en los retos de escritura, me apetece volver a retomar los relatos. No sé con qué frecuencia los actualizaré, intentaré que sea con bastante, pero no quiero forzar la máquina.

La idea sobre lo que quiero escribir está clara, esto ha sido solo un principio de algo que espero que me acompañe durante mucho tiempo. Espero que vosotros también me acompañéis en esta nueva aventura en la que me embarco.

¡Hasta la próxima!

Reseña: Vorágine

  • Título: Vorágine
  • Autor: Jelen Jones
  • Género: poesía
  • Editorial: Círculo rojo
  • Número de páginas: 247
  • Precio: 16,15 €(lo puedes comprar aquí)

photo5978767026799357051

“Tú ven a quererme esta noche como si fuera la última”

Jelen Jones, pseudónimo de Elena Durán, es la autora de Vorágine, el primer poemario (pero espero que no el último), que reseño en el blog.

De la autora podemos decir que es de Mallorca, que ha nacido entre las olas y que, como ella misma nos dice, es oceánica (lo que me parece precioso. Las explicaciones de por qué lo es no os lo voy a decir, os dejo que lo descubráis vosotros).

Antes que escritora aficionada, Jelen es madre, pero también amante de la fotografía y del arte, además de todo lo que se puede amar.

“No sé caminar con las heridas abiertas”

Vorágine es una historia compuesta de versos, la historia de Valentina, quien se sumerge en una tormenta de la que debe tratar de huir para no sucumbir a sus aguas. El concepto de la obra es lo que más me llamó la atención, una historia contada a través de poemas, aunque al final la lectura no es lo que me había esperado.

Valentina mantiene una relación tormentosa, su propia vorágine, con X. Se aman y se odian a partes iguales, o al menos eso es lo que me dan a entender los poemas. Valentina sabe que él no es bueno para ella, porque no le da no solo lo que necesita, sino lo que se merece. Pero no puede dejarle. El amor a veces es así de caprichoso.

La obra está dividida en varios apartados (“Que nos quiten lo follao”, “Al amor y su demencia”, “Oceánica”, “Vida con pasión, momento únicos”, “Amor o sucedáneo”, “Vorágines” y “Tú y yo”). Los cinco primeros están precedidos de un prólogo en prosa lírica que, en líneas generales, explica el apartado que lo continua. A mi entender, estos pequeños prólogos han sido de lo mejor del poemario.

En cuanto a los poemas…Bueno, primero decir que yo no soy de darme atracones de poesía, que tengo que leerla despacio, saborearla y analizarla, por eso he tardado bastante en leer Vorágine. Por otro lado, estoy acostumbrada a poemarios más breves, lo que ha influido también en mi demora.

Y ahora, pasaré a hablar de la poesía de Jelen, la cual creo que no ha sido para mí. De los casi cien poemas que componen la obra, pocos han sido los que me han producido un fuerte sentimiento en su totalidad, ya que la gran mayoría han pasado por mí sin dejar huella. Sin embargo, aunque pocos son los poemas marcados con postits, muchos son los versos.

Creo que Jelen es una de esas poetas de versos, una autora que con pocas palabras es capaz de transmitir mucho más que con un poema entero. Es cierto que en algunos momentos me he sentido identificada con Valentina, que sus palabras me representaban, pero había otros momentos en los que tenía que apartar el libro porque me superaba. Sin embargo, aunque como ya he dicho creo que este poemario no es para mí, creo que sí hay un público más aficionado a la poesía que lo puede disfrutar, ya que al compartir algunos versos en las redes sociales sí que he recibido comentarios de personas a las que les parecía interesante.

Por otro lado, otra cosa que también me ha parecido todo un acierto en Vorágine, es que los poemas aparecieran ilustrados con fotografías tomadas por la propia autora. La poesía me parce un arte que conjuga muy bien con los demás y me parece que estas fotos ayudaban a dar sentido a los poemas, que eran muy expresivas (en ocasiones me parece que más que el propio poemas, tengo que decir).

Por último, animar a la autora a seguir escribiendo y publicando su obra, ya que atreverse a enseñar algo tan íntimo requiere de un gran valor.

“Pensé que yo solo era del aire y del océano hasta que te conocí”

Valoración: 2.5/5

#DearDiary Abril: último viaje

Y tras un período de inactividad, regreso con el reto #DearDiary. Os recuerdo que la iniciativa es conjunta con el blog Letras en el aire y que si no recordáis las bases podéis mirarlas aquí.

En esta ocasión la entrada trataba sobre un viajero que va a realizar el último viaje de su vida. Después de darle unas cuantas vueltas me di cuenta de que hay muchas formas de viajar. Quizá yo haya elegido una visión del viaje un poco dura, pero espero que os guste.

Sin más dilación, os dejo con la imagen y el texto elegido, ¡espero leer vuestros relatos!

hiker-1607017_1920.jpg

ÚLTIMO VIAJE

Querido diario:

Hoy emprendo el que va a ser el viaje más duro de toda mi vida: el último viaje. Sé que no hay retorno, que una vez que cruce esa puerta, nunca podré volver la vista atrás. Sé que no debería cruzar la frontera, sé que no debería dar un paso más, pero ya es tarde para todo. No me queda nada, lo he perdido todo por culpa de mi maldita adicción. Puedo parar cuando quiera decía. “Pues para” me respondían los que me querían, pero no les hice caso, seguía y seguía consumiendo porque era lo que me permitía no derrumbarme. Ahora ya no hay nada más que vacío y oscuridad, no queda ni la sombra de lo que fui. Cuando me meta esa dosis sé que viajaré lejos, a un mundo sin dolor, sin penas, sin guerras, sin hambre, sin miseria, sin amor y sin nada por lo que vivir. Pero no tengo miedo. Una vez me meta esa dosis y recorra ese camino, todo terminará. Solo espero que no duela, solo espero que al otro lado las cosas sean se otra manera.

MK!

Reseña: Ánimas

  • Título: Ánimas
  • Autor: José Ortuño
  • Editorial: Punto Rojo
  • Número de páginas: 148
  • Precio: 16.00 € (Puedes adquirirlo aquí)

photo5956500653616508105.jpg

“Sí, erais dos idiotas sentados en las escaleras de un mugriento y antiguo bloque de pisos de un barrio obrero”

Recientemente he comenzado a colaborar con la editorial Punto Rojo (podéis acceder directamente desde el banner que encontraréis a la derecha). Esta es la primera novela que reseño en colaboración con ellos, la verdad es que fue difícil elegir una del catálogo, ya que tienen una colección bastante amplia, aunque al final me decanté por esta no solo por no ser una lectura demasiado extensa, sino porque la sinopsis me llamó mucho la atención, aquí os la dejo:

Cuando su mejor amigo comienza a actuar de manera extraña, el personaje principal de esta historia comienza a vivir un descenso a los infiernos en el que encontrará presencias fantasmales, pesadillas horrendas y situaciones límite que pondrán en peligro su vida. Investigará el origen de todo este tormento hasta lograr averiguarlo en un final tan sorprendente como impactante.

Y la verdad es que el final es como promete: sorprendente e impactante.

La novela está escrita en segunda persona, y este es otro de los hechos por los que decidí pedirla. La segunda persona apenas la he visto, creo recordar que en algún relato, pero si me preguntáis por títulos no sabría daros ninguno, así que me picó la curiosidad. No os voy a engañar, al principio pensaba que iba a ser una novela experimento y que el riesgo era muy grande, pero al final ha merecido la pena.

El hecho de que esté en segunda persona a veces es confuso y a lo mejor en otro género no funcionaria, pero en un thriller va perfectamente. Tú lo vas viendo todo con los ojos del protagonista, sientes lo mismo que él (o ella) en una sensación de verdadera angustia, sobre todo cuando no sabes lo que está pasando. Pero también es cierto que la sensación de descubrir la verdad ha sido increíble.

Si las primeras páginas se me hicieron un poco lentas y pesadas, quizá por la dificultad que me ha supuesto la segunda persona, el final lo he devorado. Cuando empiezas a darte cuenta de lo que está pasando, cuando te das cuenta de quién eres – porque recuerda que aquí sí qué eres el protagonista, por mucho que intentes evitarlo – solo quieres ver tu final. Y sí, es tal cual nos anuncia la sinopsis, en esto no miente.

En cuanto a los personajes, podemos decir que hay dos realmente importantes: tú y Abraham. Tú eres todo lo opuesto a Abraham: eres el modelo de chico o chica perfecto: un deportista nato, el mejor estudiante…Parece que la única pega que tienes es tu amigo, al que conociste cuando tenías unos siete u ocho años, en una noche de tormenta y que te absorbe la vida. Vives por y para él, para defenderle, ayudarle en su vida y a lidiar con sus problemas. Y no te das cuenta de que tú también tienes los tuyos, pero cuando por fin eres consciente de ello, parece Abraham no te va a ayudar. Y  no entiendes lo que pasa, hasta que empiezas a unir las piezas del puzzle, hasta que por fin asumes la realidad de los hechos. Y te resistes. Y te niegas. Pero al final aceptas todo lo que ha pasado porque no tienes más remedio, porque tu amistad hacia Abraham es lo más importante.

Visto así, Abraham parece un egoísta, pero luego te das cuenta de que no, de que es así porque la vida lo ha hecho así, de que lo que ha vivido ha sido lo suficientemente fuerte e impactante para no saber lo que quiere o quién es.

La verdad es que es extraño y difícil hablar de Abraham y de ese “tú” sin hacer spoilers, por lo que dejo a vuestra elección el darle voz a esa persona misteriosa que nos narra la historia.

Os recomiendo esta novela a todos aquellos que queráis una lectura rápida y ágil, porque aunque el lenguaje a veces patine un poco, está bastante bien escrita, sin adornos ni florituras superflua; también es cierto que el narrador tiene 17 años y no puede hablar como si fuera un investigador policial de 77, por lo que esos patinazos pueden perdonarse.

Puntuación: 3.5/5