#DearDiary Marzo

Aquí os dejo mi entrada de este mes, espero que os guste:

Querido diario:

Horas y horas delante del espejo peinando un mechón rebelde. No cualquier mechón rebelde si no EL mechón rebelde. Hace ya dos semanas que lo teñí de blanco y aunque a mamá no le ha hecho ni gracia, creo que me queda genial. Pero hoy no ha sido el peinar mi mechón rebelde lo que me ha hecho ponerme delante del espejo, no, ha sido algo mucho más serio…

Soy el raro de la familia, aunque todos digan que me quieren, sé que me miran con recelo; sé que no les gusta que toque el piano, que lea y que pinte; no les gusta que no me preocupe por el negocio familiar pero sí por mi pelo. Hay algo dentro de mí que me hace diferente, y es esa diferencia la que me hace ser especial, y hoy, por fin, les voy a contar la verdad, les voy a hacer enfrentarse a eso que tanto miedo tienen. Hoy, por fin, voy a ser yo mismo.

 

Este mes solo hemos recibido un relato para el reto, muchas gracias a Carla (podéis ver su blog aquí) y esperamos que os guste:

Querido diario:

Están pasando cosas muy extrañas. Desde ayer todo tiene una atmósfera como paranormal. A ver si me explico:

Anoche me senté a cenar a la mesa junto con mi esposa y mis hijos. Para mi sorpresa, no me pusieron ningún plato, pero no tenía hambre así que no rechisté. Todos estaban cabizbajos, por lo que les conté un chiste, pero no les hizo ni pizca de gracia, ninguno dijo nada, ni me miraron siquiera. La cena fue la más silenciosa que había presenciado nunca.

Me fui a leer a mi despacho y como todas las noches, cuando terminé, me acosté en la cama y abracé a mi mujer. Ella estaba tan caliente que no pude evitar tocarle la frente, estaba ardiendo, pero a causa de mi abrazo le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, e incluso se acomodó bajo las sábanas inconscientemente. Decidí dejarla tranquila porque, ya sabes cómo es ella, no hay cosa que le enfade más que la despierten.

Lo peor fue por la mañana. Mi despertador no había sonado y cuando abrí los ojos eran las 10 de la mañana. Llegaba tarde al trabajo y supuse que ella había llevado los niños al colegio. Me desperecé y fui al baño. Entonces me miré en el espejo y no vi nada. El espejo no me devolvía mi reflejo. Cogí un cepillo de dientes y lo levanté, y para mi asombro, el cepillo se reflejaba y parecía que estaba volando. Me toqué la cara y estaba allí, era real. Cogí el espejo y miré por detrás pero no encontré nada extraño. Estuve un rato enseñándole objetos y todos aparecían en el otro lado, a excepción de mí.

Rápidamente cogí el teléfono y llamé a mi esposa. Ella respondió con un “dígame y le contesté con un “¡cariño! Soy yo, ¿me oyes?. Al otro lado no se escuchaba su voz, hasta que, al cabo de unos segundos, me respondió: “¿hola?. “Hola” le dije. Y colgó.

¿Qué estaba pasando? ¿Acaso no me oía? ¿Por qué no me reflejaba en el espejo? ¿Por qué todo el mundo me ignoraba?

He encontrado la respuesta.

Estoy muerto.

No recuerdo cómo pasó, ni cuándo, ni por qué. Ahora lo importante es averiguar qué tengo que hacer y cómo paso al otro lado. Porque dicen que hay otro lado ¿verdad? ¿Dónde busco la salida? ¿A quién le pregunto qué debo hacer? En la biblioteca no hay ningún libro que explique qué hacer después de la muerte, ni ningún teléfono al que llamar en caso de pérdida entre el aquí y el más allá. No quiero quedarme en este sitio para siempre.

Si alguien encuentra el diario y lee estas lineas. Por favor. ¡AYÚDAME!

#RetoCitauraMarzo

Ya tenemos aquí la recopilación de este mes, al final encontraréis la cita para el reto del mes que viene. Espero que lo disfrutéis, pero antes os recuerdo la cita, elegida por Sara, de Letras en el aire:

«Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.» (Gandalf) Tolkien

Y ahora ya, sin más dilación, la recopilación de historias, en primer lugar, la mía:

“Nuestro tiempo”

—Cloe…- el guerrero la abrazo con delicadeza y la acunó entre sus brazos. Ella se dejó abrazar sin dejar de llorar.

—No puedo aceptarlo, no puedo somos horribles, monstruos. ¡Mira lo que hice! —las lágrimas resbalan por sus mejillas mientras se apretaba contra la fría coraza que cubría el pecho del chico.

—No somos monstruos, Cloe, no lo somos —murmuró él mientras intentaba creerse sus propias palabras—. Esto no es fácil. Hemos tenido la desgracia de ir a nacer en un mundo cruel y desagradable, en un mundo en el que solo los más fuertes pueden sobrevivir. Puede que hubiese tiempos pasados en los que el sol brillase más alto, puede que en el futuro haya momentos en los que la lluvia pueda mojar los rostros de las personas que habiten la Tierra pero ahora…ahora vivimos en un mundo de oscuridad, en un mundo en el que la luz es escasa, pero, ¿sabes qué? No podemos quedarnos aquí llorando, lo que tenemos que hacer es salir ahí, sonreír,  disfrutar de cada momento juntos, de cada sonrisa, de cada instante. Cloe, hemos conseguido obtener un tiempo muy valioso, hemos tenido que robar el tiempo de otros…No lo malgastemos. Disfrutemos el tiempo por Marcus, por Alice, por…por Lía y por todos aquellos que nunca van a poder ver tiempos mejores. —El chico había ido bajando la voz, ella había dejado de llorar y estaba aovillada entre sus piernas, apoyada en su pecho y dejando que sus palabras calasen hondo.

—Sí…Tenemos que disfrutar del tiempo que nos han brindado. Por todos ellos Ethan, pero también por nosotros —Cloe alzó la cabeza y clavó sus ojos esmerilados en los de él, sonrió y, después, se derrumbó inconsciente entre sus brazos. Él la alzó en volandas y le besó la frente antes de devolverla al lecho de seda del que se había escapado.

 

Eréndida este mes también se ha animado en esta ocasión a mandarnos su historia, podéis visitar su blog pinchando aquí

ELLA Y SUS REDES, MIS LETRAS Y YO.

Coloqué el separador en la esquina de una de las cientos de páginas llenas de letras, palabras y frases que compilaban una historia y cerré el libro; recargué la cabeza al cristal de la ventana y cerré también los ojos que ardían un poco por el sueño y estar leyendo en las condiciones más inadecuadas. ¿Pero qué más puede hacer uno mientras viaja por interminables caminos? Leer y dormir eran mis únicas opciones. Aunque al parecer había muchas más, lo supe cuando una risa interrumpió el suave ronroneo del autobús que me llevaría a casa.

Abrí los ojos más por impulso que por curiosidad, lo cierto es que al viajar no solía dormir, al menos no profundamente. Cuando viajaba mi sentido de alerta no me permitía perderme del mundo como habitualmente lo hacía en mi cama, sería tonto, sería no tener ningún problema con despertar sin bolso, mochila y tal vez sin ropa. No estaba dispuesta a ello.

Miré hacia los asientos del otro lado del pasillo, una chiquilla sostenía su teléfono celular en una mano, mientras su dedo pulgar se deslizaba continuamente en la pantalla y con la otra llevaba chocolates de una bolsa a su boca. Retrocedí el respaldo del asiento, buscando dormitar un poco menos incomoda, y pude ver en su pantalla Facebook abierto.

Cerré de nuevo los ojos, pero risitas esporádicas me hacían suspirar resignada a no obtener nada de tranquilidad. De pronto la chica dijo una grosería invitándome a mirarla, y comenzó a teclear velozmente en su teléfono. Le lancé una mirada fulminante, pero ella ni se enteró, ella seguía enredada en twitter.

Cansada y fastidiada de no poder tener silencio hice un intento de recostarme de lado, dando la espalda a la chica, pretendiendo ignorarla. Pero eso de que si no lo ves no existe es una total mentira. Justo comenzaban a desaparecer los sonidos de las teclas de su celular, cuando su desafinada voz comenzó a balbucear incomprensibles canciones. Al parecer era el turno de youtube que alternaba con más tecleos intensos. Al mismo tiempo usaba whatsapp.

Inhalé hondo y solté el aire lento mientras me reincorporaba y devolvía el asiento a su posición inicial. Tomé de nuevo el libro y busqué en la esquina superior de las hojas ese separador del monstruo come galletas que me había regalado una de mis alumnas en la ciudad en que había vivido hasta el día anterior. Una vez localizado lo abrí y comencé a leer mientras pensaba que eso desean los que viven en estos tiempos, pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado. Y yo debía aguantar a la chiquilla ruidosa de las redes sociales mientras volvía a perderme en ese mundo maravilloso que era la lectura, uno capaz de absorberme al grado de que la chica pronto solo fue un mal rato que no podía recordar. 

Eréndida Alfaro

La última colaboración del mes corre de parte de Irene, del blog Alma Escritora

Engranajes

Era una chica peculiar, como cualquier persona. Sonreía cuando se cruzaba con un gato negro, pasaba siempre por debajo de las escaleras y se aseguraba de romper un espejo al menos una vez cada siete años. Nunca jugaba ni apostaba en nada que dependiera del más puro azar. Aquella chica no creía en una suerte o en un destino determinados. A fin de cuentas, ¿quién era nadie para dirigir el rumbo de su vida? Ella hacía su propio camino, piedra a piedra, y construía su propio destino, letra a letra.

Y todo comenzó como comienzan las grandes historias, con una simple frase en un libro: “solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.” Esas palabras se acomodaron en lo más profundo de su ser y la acompañaron toda la vida, recordándole que no podía ser el motor que moviera todo el mundo, pero sí podía ser el que moviera el suyo propio, que era uno de sus engranajes.

Tenía la capacidad de lograr todo aquello que se propusiera, porque tenía una inquebrantable fe en sí misma. Quizá por eso en su lápida ponía: “Aquí yace un ser verdaderamente poderoso.”

 

Hasta aquí la recopilación de relatos del reto del mes, espero que os guste y no os olvidéis de felicitar a las autoras por su gran esfuerzo. 

Y ahora, sin más dilación, la cita de este mes:

“Ella es la muerte o la vida, la destrucción o la resurrección, el orden o el caos. Todo depende de cómo se mire.” (Bautismo de fuego, Saga Geralt de Rivia)

Os recordamos que para mandar las aportaciones podéis poneros en contacto con nosotras a través del siguiente mail: inktaire@hotmail.com

RESEÑA: KWAIDAN

9788478447954

 

  • Título: Kwaidan
  • Autor: Lafcadio Hear
  • Número de páginas: 184
  • Editorial: Siruela
  • Precio: 15,00 €

SINOPSIS:

Es una colección de cuentos y leyendas japoneses.

 

OPINIÓN PERSONAL:

Al ser una colección de cuento no puedo hacer una valoración 100% objetiva, porque al igual que ha habido cuentos que me han parecido maravillosos, otros han sido bastante aburridos o insulsos. Es la segunda obra que leo de este autor y bueno, tengo que decir que no se encuentra entre mis favoritos, que es cierto que tienen algunas cosas buenas, pero por lo general su estilo me parece bastante artificioso, parece que intenta imitar la delicadeza de los cuentistas japoneses aunque nunca llega a conseguirlo. A pesar de todo, si estáis interesados en conocer la visión de un occidental sobre los cuentos japoneses, Lafcadio es un autor que, sin ninguna duda, tenéis que leer.

Feliz día de la poesía

El poema elegido es de Carilda Oliver, poeta cubana que os recomiendo leer encarecidamente:

Esas piernas que tienes, esas piernas

cuando asombras el patio con tu rudo

ajetreo de pesas y de judo

y, sin casi notarlo, me consternas.

 

Esas piernas, antiguas y modernas,

como llamas de vida con su mudo

laberíntico enredo, que saludo

cuando a fuerza de gracia te me internas.

 

Ya no quiero otra cárcel ni otro escudo

que esas piernas tiránicas y tiernas,

tan viriles y nobles en su nudo.

 

Me deslumbras, me violas, me gobiernas

y naufragas en mí si vas desnudo

con tus piernas tan jóvenes y eternas.

 

 

RESEÑA: BATTLE ROYALE

9788408113119

 

  • Título: Battle Royale
  • Autor: Koushun Takami
  • Editorial: Planeta
  • Número de páginas: 688
  • Precio: 12.30

 

SINOPSIS:

Debido al gran aumento de población, la Gran República del Asia Oriental ha creado el programa llamado BR, una cruenta batalla en la que cada año participan cincuenta clases de tercer curso elegidas al azar. Los alumnos de esas clases son abandonados en una isla o en una zona deshabitada y habilitada para que se lleven a cabo estos “juegos” en los que solo uno puede ganar.

 

OPINIÓN PERSONAL:

Elegí leer Battle Royale para un trabajo de clase, la verdad es que no sabía muy bien con qué me iba a encontrar, pero desde luego no estaba preparada ello. Es un libro cruel y despiadado, un libro gris —que se refleja muy bien en la película —y lleno de muerte, pero de una muerte cruel y desagradable que a veces hasta parece una parodia. Reconozco que había momentos en los que leer las descripciones de la muerte me resultaba más desagradable de lo normal, ya que las metáforas elegidas no me parecían muy adecuadas, pero después, pensándolo un poco más fríamente, me he dado cuenta de que al ser una traducción de un idioma como el japonés, se haya perdido gran parte de la esencia y la sensibilidad de la que este idioma hace gala.

Es un libro denso, cuesta digerirlo y no se lo recomiendo a todo el mundo, solo a aquellos a quienes les gusten los libros un poco macabros y sangrientos, a aquellos que tengan un buen estómago, al igual que la película, que en mi opinión no está del todo mal adaptada, aunque no me parece una maravilla.

Por último, en la imagen de la portada podéis leer que “inspiró” Los juegos del hambre, bueno, sobre ese tema no quiero entrar mucho, pero tenéis que saber que salvo el concepto de la novela, no se parecen en nada. Por otra parte, a mi parecer, Battle Royale tiene mucha más calidad literaria que Los juegos del Hambre.

#DEARDIARYFEBRERO/MARZO

Y ya está aquí la recopilación de #DearDiaryFebrero. Esperemos que para la edición de este mes más gente se anime (al final podréis encontrar el elemento en el que deberéis basar vuestros relatos). De nuevo, en primer lugar os dejo mi relato:

Querido Diario:

Se ha ido…No, se lo han llevado. Esta mañana cuando me he levantado y he salido a la puerta de la cabaña…Shanks no estaba, pero sí su camisa favorita, una camisa roja de cuadros que Gabrielle le regaló una de las veces que estuvo todo el verano fuera. Huele a él, pero también huele a ella. Ver a Gabrielle todos los días por aquí, recorriendo la montaña gritando su nombre duele; oír el nombre de mi nieto saliendo de sus labios es peor que los golpes que recibí el día en el que se lo llevaron. Me he pasado media vida tratando de evitar que esto sucediera y, sin embargo…El destino es algo cruel.

Al principio pensé que meter todas sus cosas en una caja, alejarlas de mi vista, pero al final he decidido dejarlas donde estaban, he decidido dejar su camisa roja junto a la puerta, sus piedras de colores sobre la estantería y su punta de flecha sobre la cama, como si el siguiera ahí, como si no se lo hubieran llevado…quizá para siempre.

 

La participante de este mes ha sido Naeko, con un relato titulado “Mi venganza” (podéis visitar su blog aquí):

Querido diario:

Amaneció y me desperté. Estaba a mi lado, observé su rostro en silencio. Me pareció tan guapa y delicada… Parecía una muñeca de porcelana. La ropa en el suelo me hizo sonreír. Tropecé con su camisa blanca, iba a salir de la habitación, pero mis ojos volvieron a la camisa, tenía una mancha roja.

Me vine a la cabaña de la montaña para pensar. El jueves tuvimos una gran discusión. El viernes reinó el silencio. El sábado por la mañana me fui de casa. Estaba tranquilo, y apareció aquí. Nos reconciliamos. Me juró que nada era cierto, que a la gente le gusta hablar y destrozar parejas felices. Las cosas no son siempre lo que parecen. Creí en sus palabras, me disculpé. Me besó y acabamos en la cama.

Salí de la cabaña sujetando la camisa entre mis manos y comprobé, a la luz del día que, efectivamente, la mancha roja era pintalabios. Pintalabios en el cuello de su camisa. Son ciertos los rumores. Mi mujer me engaña con otra mujer. ¿Cómo es capaz de estar con ella y luego venir aquí? Todo el mundo lo sabe, no es capaz ni de guardar las apariencias. El enfado ha pasado. Ahora solo queda la tristeza de la verdad, solo me queda aceptarlo. ¿Qué he hecho mal? Soy un tipo sensible, atento, detallista, no soy como los demás hombres y… me engaña con una mujer… ¿qué significa eso? ¿cómo será ella?

Mis pocos amigos se reirán de mí, y las mujeres de mis amigos también. Soy un hombre y esto no puede quedar así. Mi orgullo me dice que no aguante más humillaciones. Se va a enterar. Esta será mi venganza: no se reconocerá en mis próximos escritos, dejará de ser mi musa.

“Esta será mi venganza:

que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso

y leas estas líneas que el autor escribió para ti

y tú no lo sepas.”

Ernesto Cardenal

En último lugar, pero no por ello menos importante, podéis visitar el blog de Letras en el aire, ya que es el blog con el que colaboro para hacer esta iniciativa.

Y ahora, el relato del mes que viene tendrá que girar en torno a….

“Un joven está mirándose delante de un espejo”

#RetoCitaura Marzo

¡Ya está aquí la cita del reto citaura de Marzo!

En primer lugar, quiero agradecer a todos los participantes del mes pasado que enviasen sus relatos, nada nos hace más felices que ver que nuestras propuestas os agradan y participáis.

Y en segundo lugar, para los nuevos y despistados…Si no sabéis lo que es el #RetoCitura os lo resumo rápidamente: un cita de un libro elegida cada mes por una de las administradoras, un relato de no más de treinta líneas tomando esa cita como referencia, un correo a inktaire@hotmail.com …¡Y listo!

Y ahora, sin más dilación…La cita:

«Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.» (Gandalf) Tolkien

#RetoCitauraFebrero

“LA ESCRITURA ES UN ACTO DE AUTOHIPNOSIS” (S. King)

citaura

Y aquí están los relatos que nos habéis mandado. Muchísimas gracias a los participantes y esperamos que para la siguiente os animéis más aún.

En primer lugar pongo mi propia creación, la verdad es que después de ver lo que habéis mandado me da un poco de vergüenza enseñar lo mío, pero como una de las creadoras del reto supongo que no me queda más remedio que enseñarlo:

Las palabras fluyen de mi mente hacia la pluma. Se diluyen en la tinta, mueren ahogadas en el papel y yo me quedo seca. En esas palabras se va mi espíritu, se va mi vida, mis anhelos, las palabras lo son todo…Pero cuando dejo la pluma, cuando aparto el papel y las letras desaparecen de mi vista, regreso al mundo real, un mundo de dolor y frío, un mundo vacío en el que mis palabras probablemente serán olvidadas.

Cuando me preguntan para quién escribo, siempre respondo que para mí, porque como dice Cortázar, escribir es dibujar mi mándala y recorrerlo, es sumirme en un estado de semiinconsciencia en el que el tiempo pasa a una velocidad distinta, es ser yo misma. Pero luego, cuando los ojos se abren, ya no somos tan felices. Una vez lo dejas, rompes el sueño y, entonces, vuelves a ser un mortal más.

Escribir es la única forma de dejar liberar esos miedos ocultos que duermen en nuestro subconsciente. Escribir es la única forma de liberarte de tus fantasmas, de dejarlos libres y poder soportar un mundo que cada día es más oscuro, más gris.

La siguiente aportación es de nuestra seguidora Carmen, ella fue la primera en mandarnos su historia:

Aprieto su mano con la fuerza de la desesperación. La lluvia interna nos moja y cada gota de agua se clava en mi pecho, porque sé que es una despedida. Miro esos ojos que me han acompañado durante tanto tiempo y veo los míos propios reflejados en ellos.

Yo, que he estado con ellos tanto tiempo, que los he hecho reír, que los he hecho llorar, que he disfrutado de cada parpadeo… yo, que los creé, me siento incapaz de saber qué siente ahora, al pensar que no volverá a verme.

-Cuando cuente tres –dice-, despertarás de este sueño que es mi historia. Uno…

-Ha sido un placer hacer este viaje contigo.

Sonríe.

-Dos…

-Gracias por dejarme escribir este sueño.

-Tres.

Y despierto, frente a la hoja llena de letras en las que están dibujados aquellos ojos que ya no volveré a ver más. Es una tristeza agridulce. Miró las últimas letras. Ya es tarde, ya he salido del sueño. Ya se ha acabado su historia.

Sonrío al escuchar sus últimas palabras en mi cabeza. Gracias a ti por escribirla.

 

Nuestra siguiente entrada la manda Eréndida Alfaro (click aquí para visitar su blog):

“SOBREVIVE ESTE RETO”

El reto de esta semana tenía días rondando en mi cabeza y por alguna razón las palabras no lograban formar las frases que me gustarían, siempre terminaban corriendo en el sentido contrario al que deseaba. Supuse que no podía evitarlo, el romance era tan parte de mí, que incluso podía sentirlo al saborear el café amargo que me acompañaba.

Había intentado por todos los medios, en una semana, empaparme de un género que no disfrutaba de nada, pero había asumido el reto, no iba a rendirme justo ahora. Las películas más terroríficas me provocaron tantas pesadillas que, a este día, el nivel de cafeína en mi cuerpo era directamente proporcional a mi falta de sueño. Temía cerrar los ojos y volver a sentirme la protagonista de otra historia de horror.

Quedaban apenas unas horas para finalizar el periodo de tiempo y yo debía escribir. Las ideas se habían acumulado. En mi cabeza no había más que escenarios haciéndome temblar. Solo debía ponerlas en el archivo Word que había abierto hace minutos y felizmente terminaría. Pero tantos escenarios no eran buen recurso. Tantas posibilidades me estaban dificultando el trabajo.

En un momento de frustración, patéticamente pensé que lo que fuera estaría bien, solo debía cumplir el reto y ya estaba. Solo debía escribir cualquier cosas y presumir que di mi mayor esfuerzo. Y me odié por ello. Yo no era una escritora mediocre, o al menos es lo que me gustaba pensar y, como castigo por haber aceptado que tal pensamiento surgiera, me propuse escribir de lo que más miedo me daba. Los fantasmas. Aunque no existieran en realidad.

Un alma penando en el nuevo departamento de mi protagonista, esa fue la idea inicial. Un alma buscando saciar su sed de sangre, queriendo eliminar a cuanta persona se atrevía a irrumpir en la escena donde ella había muerto y ahora vagaba. La fantasma estaba molesta, y la nueva inquilina era ruidosa. La música siempre sonaba, las luces no se apagaban ni para dormir. Así que la estaba molestando bastante.

Mientras describía la tormentosa noche en que la oscuridad debido a un apagón local apoyaba al espectro para alcanzar a la chica que le robaba la poca paz que tenía, cada ruido en mi casa me hacía estremecer. Maldije mi manía de meterme en el texto, en esa imperiosa necesidad de imaginar sentir lo que sentían mis personajes para poder describir mejor las escenas, y me quedé sin aire cuando azotaron la puerta.

Escribir me embobaba, cuando mis dedos comenzaban a teclear el exterior solía desaparecer menudamente, sobre todo cuando las escenas eran intensas. Entonces me olvidaba incluso de quién era yo para convertirme en la chica asustada de que el fantasma se posara detrás de ella.

Mis cuerpo se puso rígido y mi respiración se hizo pesada, estaba a punto de escribir la escena final, esa donde aún no decidía que ocurriría, se lo dejaría a mis emociones, ellas trazarían la ruta, ellas ayudarían a sobrevivir a la chica o le darían la victoria a un fantasma.

Tenía a mi protagonista contra la pared, con algunas heridas en el cuerpo, sangrando levemente, pero temblando de pies a cabeza mientras rezaba oraciones incompletas, olvidadas debido a tanto tiempo sin decirlas, cuando algo pesado y sonoramente escandaloso cayó detrás de mí, obligándome a volver a mi realidad y morir en ella por tremendo susto.

Mi hermana me había pedido un favor, uno que no recuerdo si no escuché o me olvidé de él por ponerme a escribir y, en venganza, se decidió a darme un susto de muerte. Pero yo no podía evitarlo, la escritura es un acto de autohipnosis. Por eso siempre que me sentaba en ese rincón de mi habitación, donde no había más que una blanca pared de fondo, me perdía del mundo y de mí misma, y me transformaba en quien necesitaba ser para que una fantástica historia ocurriera.

Al final mi protagonista murió, y no fue el fantasma quien lo hizo, fue un infarto provocado por tanto miedo, después de todo ahora tenía una buena referencia de cómo sería morir de un susto.

El siguiente “granito de arena” como ella misma nos dice, es de Little Moonbow del blog almaescritora:

EL GENIO DORMIDO

“La escritura es un acto de autohipnósis.” Por esa razón, tras meses de frustrados intentos de componer una novela, Roger decidió hipnotizarse a sí mismo. Probó a hacerlo durante una hora, y el experimento tuvo tanto éxito que a esta le siguieron muchas más, hasta que la autohipnósis terminó por convertirse en un acto inevitable. Pasaron los meses y las palabras continuaban fluyendo de él como un torrente imparable. Roger apenas comía ni dormía, ya solo vivía para escribir. Con el paso del tiempo aquel ritmo de vida comenzó a hacer mella en su salud, y llegó el fatídico día en que su médico le dijo que debía parar o le costaría la vida.

Para entonces, Roger ya había publicado tres novelas que le habían otorgado renombrada fama. Tras mucho cavilar llegó a la conclusión de que con lo que ya tenía se daba por satisfecho, amén de que renunciar a la autohipnósis no significaba renunciar a escribir por completo. De manera que aquel día se fue a dormir sin poner en marcha su acostumbrado ritual. Sin embargo, cuando despertó sintiéndose terriblemente cansado y descubrió un taco de folios manuscritos sobre su escritorio comprendió que el genio que había creado no estaba dispuesto a conformarse. Por más que Roger lo intentara impedir, el genio dormido regresaba cada noche para continuar su tarea. Así llegó un momento en que Roger ya no podía dormir. Decidió hacer del insomnio su aliado y se sentó frente al escritorio, pluma en mano, dispuesto a escribir de forma consciente por primera vez en mucho tiempo. Pensó que si demostraba al genio que ya no le necesitaba, este desaparecería. No podía estar más errado. Descubrió con horror que su genio dormido había aflorado en su mente como una nueva personalidad, y consideró aquel intento fútil de deshacerse de él como un reto.

Aquella noche hubo una frenética lucha que solo tuvo lugar en el papel. La tinta corría a raudales y las palabras tornaban su fiereza cada vez que Roger perdía la capacidad de controlar el movimiento de su propia mano. Era como si la personalidad que él mismo había creado se hubiera cansado de estar relegada a la inconsciencia y tratara de hacerse con el control absoluto de su cuerpo. El agotamiento comenzó a hacer caer de su frente gotas de sudor que emborronaban la tinta y a desbocar su corazón de una forma dolorosa, como su quisiera hacer estallar el esternón y liberarse así de su cárcel de hueso. Pero su mano seguía escribiendo, aun cuando la notaba adormecida y la pluma parecía colgar lánguida entre sus dedos. Finalmente, desfalleció. Una sonrisa siniestra se dibujó entonces en los labios de Roger: El genio había ganado.

El siguiente, titulado “Ficción” es de Roxana B. Rodríguez, podéis ver su blog aquí

Ficción

El ogro terminó de cortar el árbol, al lado del dragón que suspiraba nostálgico y de cuando en cuando, una chispa se le escapaba de sus fosas nasales y acababan teniendo más problemas que nunca para controlar el incendio que provocaba por sus constantes suspiros. Necesitaban hacer algo con ello.

El hombre de hojalata llegaba con los cubos de agua rápidamente desde el río. Sus articulaciones oxidadas hacían ruido al caminar. Pero aquel hombre que llegaba de visita de cuando en cuando, le había prometido llevarle un poco de aceite aquella tarde. Y así lo hizo cuando lo vio aparecer en la colina con la mochila llena de cosas. Le dio el bote con aceite y el pico dosificador para que él mismo pudiera usarlo, sin necesidad de nadie más.

El forastero después de entablar conversación durante un momento, motivó al dragón a levantar vuelo montando en su espalda. Sólo necesitaba darle confianza y hacerle de Cyrano ¿no? Él estaba dispuesto a que esos suspiros de pena acabaran y escuchara sonidos más alegres por parte del dragón.

Una sorpresa mayúscula encontró cuando el dragón le presentó al gran amor de su vida: una muchacha humana. Iba a costar y mucho, pero apenas le perdiera el miedo, se las ingeniaría para lograr algo entre ellos dos, lo importante de momento, era que se hablaran y desde la grama alta, le susurraba las palabras que debía decirle hasta que ya no le hizo falta, al sentirse cómodo, pudo seguir por su cuenta.

Habiendo logrado eso, comenzó a caminar de vuelta a su hogar. A su espalda quedaba la puesta de sol, al frente, cruzando el umbral que dividía los dos mundos, estaba la silla en su habitación, donde se sentaría a escribir todo lo que había visto para su próxima novela. Porque él también era un escritor o quizás, sólo un simple personaje de ficción.

Y por último, pero no por ello menos importante, tenemos a Naeko con “La chica del pelo rojo”:

LA CHICA DE PELO ROJO
Sofía tendría que escribir todos los días, sí quería acabar ya su novela, pero no siempre las musas aparecían, si pudiese conocer más a la chica de pelo rojo… la veía siempre en la universidad, una chica con un largo pelo rojo, que era su inspiración para su última novela.
La chica de pelo rojo paseaba por los pasillos sin hacer ruido, sola, con cierto aire melancólico.
<<Seguro que ella si escribe todos los días y además, le da tiempo a leer un montón, leerá más  libros que yo>>. Pensaba Sofía.
En la novela una joven se enamoraba de una chica que era capaz de congelar corazones con sus palabras. Era una novela de amor y un personaje estaba inspirado en la chica. Sofía lo que realmente deseaba era trasladar esa historia a la vida real, pero en la vida real no se cumplían sus órdenes, como en el papel. Por ejemplo, en la ficción, la chica de pelo rojo se acercaba a ella al verla leer un libro de Murakami y le decía que era mejor Yoshimoto. En cambio, lo que sucedía en realidad era que la chica de pelo de rojo siempre pasaba de largo, por muchos libros de Murakami que leyese Sofía delante de ella.
A Sofía le gustaba escribir porque sus personajes obedecían sus órdenes, se sometían a su voluntad. Al escribir, ella, que era otro personaje, se sometía también a su voluntad, como cuando hipnotizas a alguien y le mandas ladrar y ladra, ella al escribir se mandaba hablar con la chica de pelo rojo y lo hacía.
La vida siempre nos da oportunidades, y cómo no, le dio a Sofía la oportunidad de hablar con la chica de pelo rojo. Fue una mañana fría y lluviosa, de esas que es mejor pasar en casa, con un chocolate caliente y un buen libro. Sofía llegaba tarde a clase, iba corriendo con el paraguas, y llegó al semáforo para cruzar el paso de cebra enfrente de la universidad. Allí esperaba a que se pusiese en verde, la chica de pelo rojo. Al verla sin paraguas, Sofía decidió taparla, y ella sonrió. Era una buena oportunidad, así que se animó y le dijo que llegaba tarde porque se había entretenido leyendo a Murakami, se hizo un silencio y Sofía le pregunto qué libro estaba leyendo ella, la chica de pelo rojo frunció el ceño y dijo no suelo leer libros. Entonces, el corazón de Sofía se congeló.

 

Y hasta aquí el #RetoCitaura de este mes. Muchas gracias a todos por participar, y por supuesto a Sara, de Letras en el aire, por haber hecho posible esto.

Espero que os gusten todos los relatos y os esperamos en el próximo reto (del que dentro de poco diremos la frase).

MK!

 

Reseña: En el bosque, bajo los cerezos en flor

9788494112546

 

  • Título: En el bosque, bajo los cerezos en flor.
  • Autor: Ango Sakaguchi.
  • Editorial: Satori.
  • Número de páginas: 160
  • Precio: 16.15

 

SINOPSIS:

Un despiadado ladrón se ha instalado en las montañas y aterroriza a los viajeros que osan cruzar el solitario paso de Suzuka y su misterioso bosque de cerezos. Un día, en una de sus habituales fechorías, el ladrón cae rendido ante la arrebatadora belleza de una enigmática mujer. Subyugado por su hermosura, el bandido se desvivirá por colmarla de oro y joyas pero el deseo irrefrenable de la caprichosa mujer lo sumirá en una vorágine de muerte y locura que solo podrá llegar a su fin de una única forma.

 

OPINIÓN PERSONAL:

En el bosque, bajo los cerezos en flor incluye otros dos cuentos aparte del que da título a la recopilación. En total tenemos tres relatos más o menos extensos, los tres de terror y con un elemento común: una mujer fatal como protagonista.

Todos los relatos son escalofriantes, intrigantes y llenos de misterio; delicados pero tremendos a la vez…No sé cómo describirlos exactamente. Quizá hipnóticos, hechizantes, deslumbrantes, capaces de hacer que no te despegues del libro; esa magia y ese misticismo oriental te atrapa de principio a fin y te hace disfrutar de una experiencia única.

Una de las cosas que más me gusta de los autores orientales es esa delicadeza de lo macabro, ese regodearse en la muerte, en lo espectral y tenebroso pero de una manera tan imperceptible que se va colando en tu ser y, para cuando te das cuenta, estás atrapado.

La lectura de los cuentos de Ango Sakaguchi es fácil, quizá se complica un poco más cuando hacer referencia a ritos y costumbres, a tradiciones que no son totalmente ajenas, pero incluso en eso hay cierta gracia, porque hace que poco a poco vayas aprendiendo más sobre una cultura tan diametralmente opuesta a la nuestra.

Sin lugar a dudas, os lo recomiendo a todos. Y si ya lo habéis leído, estaría encantada de saber lo que opináis.

Reseña: Siete cuentos japoneses

9788499086712

  • Título: Siete cuentos japoneses
  • Autor: Junichiro Tanizaki
  • Editorial: Ediciones Siruela
  • Número de páginas: 375
  • Precio: 9.95 €

SINOPSIS:

Esta compilación refleja el recorrido de la obra de Tanizaki, escrita durante medio siglo y marcada por la obsesión por la sensualidad y la fascinación por la mujer, que alterna y combina mundos occidentalizados, poblados de femmes fatales, con la delicada belleza del pasado. Tanizaki nos muestra todas las caras de la sexualidad: el dolor físico, la doble moral, la fina frontera que separa la amistad del amor o las tentaciones incestuosas son algunos de los motivos que Tanizaki explora en estas historias tan controvertidas como hermosas.

 

OPINIÓN PERSONAL:

Tanizaki es uno de esos autores japoneses que parece resonar en todo el mundo, uno de esos autores que parece indispensable leer si quieres conocer la verdadera literatura nipona. También es uno de los autores que más me ha decepcionado. No sé si es que tenía muchas esperanzas puestas en él o si de verdad está sobrevalorado, pero esta primera colección de cuentos no ha sido una lectura agradable.

Reconozco que los tres primeros cuentos (“El tatuador”,  “Terror” y “El ladrón”) me gustaron mucho, pero después la cosa empezó a hacerse cada vez más pesada. El cuarto cuento, “Aguri”, comenzó a aburrirme, pero los tres últimos de verdad que fueron una tortura leerlos y de no haber estado obligada a hacerlo por motivos académicos no sé si lo hubiera hecho.

Esto no quiere decir que deseche por completo al autor, probablemente más adelante le de una oportunidad más, pero desde luego que no os recomiendo, para nada, Siete cuentos japoneses, aunque si de casualidad este libro llega a vuestras manos, sí que deberíais leer los tres primeros cuentos.

 

“Supongo que la felicidad no es algo que se encuentra muchas veces en la vida.”