Reseña: La deriva

  • Título: La Deriva
  • Autor: José Antonio Cotrina
  • Género: terror
  • Editorial: SM
  • Número de páginas: 245
  • Precio: 11,95 (lo puedes comprar aquí)

9788491079361

“Y la oscuridad somos nosotros”

¡Bienvenidos una vez más al blog!

Esta semana os traigo una nueva lectura genial, estoy muy contenta de haber podido leer tan seguidos a dos de mis autores favoritos, a lo mejor ahora siento una pequeña depresión post-lectura, pero bueno, estoy segura de que me quedan muchas novelas interesantes que leer.

La Deriva es la última novela de José Antonio Cotrina, uno de mis autores favoritos, como podréis saber si me seguís desde hace un tiempo en el blog. La sinopsis es la siguiente:
“Fue de un verde intenso, majestuoso, como su la realidad entera se transformara en esmeralda. Daniel lo vio desde la ventana del salón, abrazado a Sherlock, su gato. Pensó en lo hermoso que era solo un instante antes de que la explosión le tirara la fachada encima. Luego, cuando se despertó, vinieron las medusas, el polvo, los incendios, los remolinos de lluvia…y los fantasmas”.

Como veis, nos encontramos una vez más con una historia de fantasmas. Y podréis decirme que estáis hartos de leer sobre espíritus que poseen gente, sobre los fantasmas que habitan grandes casas (sí, es una referencia a La maldición de Hill House que, si no habéis visto, tenéis que ver), pero yo os digo que os equivocáis porque, por una vez, los fantasmas son los que cuentan la historia.

El fin del mundo ha llegado. Un fin del mundo narrado con una delicadeza tal que solo puedes estremecerte y llorar al contemplarla. Nunca una explicación de cómo la humanidad llega a su fin me había parecido tan hermosa. Y, después de la muerte, la vida. Siempre se dice que los espíritus son las almas de aquellos que murieron de manera traumática, por lo que no es de extrañar que una ciudad entera, arrasada por armas químicas, esté llena de espectros. Y así nos encontramos con Daniel, un triste de la vida que, en muerte, parece no mejorar.

Y con Emma, quien se niega a aceptar que ha muerto. Y Charles, que solo tiene a Daniel y a Emma. Y con todos los demás espíritus que componen esta extraña novela.

Daniel es un joven que cree que quiere dejarse ir, caer en el olvido, desaparecer para siempre, ya que al morir no pudo completar su tránsito y, ahora, se encuentra, como otros tantos, a la deriva. No está ni vivo ni muerto, es una especie de estado intermedio. No siente apenas nada, pero tiene que comer para no desaparecer. Daniel es un personaje muy de Cotrina, que suele hacer protagonistas que al principio pueden parecer pusilánimes o cobardes o anodinos para descubrir que hay algo más, algo que les hace ser especiales. En este caso es el amor. Sí, Daniel, un muerto sin corazón, conoce el amor y decide que no puede seguir flotando en medio de una ciudad muerta, que debe hacer algo con su no vida. Y así abandona a Emma, quien no es capaz de perdonárselo. Al menos no de buenas a primeras.

Este es un libro muy juvenil en el que la oscuridad de la que suele hacer gala este autor queda un poco en segundo plano. Es cierto que es un libro con elementos tenebrosos, pero es mucho más delicado que, por ejemplo, El Ciclo de la Luna Roja. Por supuesto que encontramos muerte, pero también vida, y en este caso es la vida lo que prima, igual que la luz. Pero sin perder la esencia.

Supongo que los que somos lectores asiduos tanto del género como del autor podemos ver que allí donde todo es luz hay un poso de oscuridad.

Sin ninguna duda, es un libro que recomiendo a aquellos que quieran leer algo de terror pero que no se atrevan o porque es un género que no les llama la atención. Además, siempre está bien leer una buena historia de fantasmas.

Valoración: 5/5