Las tumbas de Atuan

  • Título: Las Tumbas de Atuan (The Tombs of Atuan)
  • Autor: Ursula K. Le Guin
  • Traductor: Matilde Horne
  • Editorial: Minotauro
  • Número de páginas:
  • Precio: 8.50 €

“Tú eres dueña y señora de todo eso. Del silencio y la oscuridad.”

Ursula no necesita presentación, como ya dije en la anterior entrada (si no la habéis leído lo podéis hacer aquí), es una de las grandes renovadoras del género fantástico. La elección de Terramar como lectura conjunta con Sara, de Letras en el Aire, no fue casual, pero en la primera entrada tenéis todos los detalles y cómo podéis participar en ella, así que, sin más dilación, comencemos con la reseña.

Las tumbas de Atuan parece no tener continuación con Un mago de Terramar, la verdad. La primera parte de la saga me gustó, es verdad, pero esta segunda entrega me ha atrapado y hechizado.

En esta ocasión nos encontramos con una pequeña que es arrancada de su familia para servir a unos dioses extraños y crueles. La joven es educada en medio de la más absoluta soledad, en un lugar triste y gris. La verdad es que según iba leyendo me daba la sensación de estar metida en medio de un cubo de piedra en medio de unas altas montañas, de que algo me oprimía el pecho y que no podía respirar, tal y como en ocasiones se siente la protagonista.

Esta novela es muy descriptiva y lo hace con una gracia natural y un sentimiento únicos. Sí, ya sabemos todos de mi problema y fascinación con las descripciones, pero os juro que una novela que escrita por otra persona podría haber sido lenta y pesada, se ha convertido en una de mis favoritas.

Pero volviendo a la historia, al principio parece que no va a tener mucha relación con Gavilán y con lo que le ha acontecido en la primera entrega, aunque enseguida vemos que sí que aparece, pero que no es el protagonista. Y me gusta que se enfoque la novela desde el punto de vista de Arha, la niña-sacerdotisa.

Esta niña ha sido educada de manera dura, sin risas, para ser la Primera y Última sacerdotisa de unos dioses que ya nadie recuerda y que viven en unas tumbas subterráneas en las que nunca ha entrado la luz. Arha es la reencarnación de la sacerdotisa, es quien recuerda los caminos ocultos y quien vela por ellos en un mundo en el que ya nadie recuerda a estos dioses, que han sido absorbidos por otras religiones. Arha se sabe prisionera y quiere escapar, pero no se atreve, porque teme el mundo exterior. Hasta que aparece Gavilán.

Gavilán, que es un hombre mucho más maduro que el chico inconsciente que conocimos en Un mago de Terramar, ha acudido a las tumba a buscar uno de los tesoros que allí se custodian, un tesoro que se creía perdido pero que él ha encontrado (aquí la historia se conecta con la primera parte, con un detalle que parecía banal. Otra genialidad de Ursula). Pero al salir se encuentra con dos tesoros: lo que había ido a buscar y Arha.

La verdad es que esta novela me parece muy superior a la anterior en todos los sentidos. Los personajes, aunque son menos, me parecen mucho más profundos y trabajados, y aunque sea una novela descriptiva en la que la acción es bastante lenta, me parece que lo ha trabajado con gran maestría, por eso, sin ninguna duda, os recomiendo leer Las tumbas de Atuan.

¡Hasta la próxima!

Valoración: 5/5