Reseña: Tocar las estrellas

  • Título: Tocar las estrellas (Hold Back the Stars)
  • Autor: Katie Khan
  • Traductor: Gemma Rovira
  • Editorial: Fantascy
  • Número de páginas: 331
  • Precio: 16,90
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“Continúan cayendo, en perpetuo movimiento, hacia una oscuridad que perciben como algo hostil y lejano”

Carys y Max flotan en medio del espacio tratando de esquivar un cinturón de asteroides que, como en Saturno, rodea la Tierra. Los dos tienen un tiempo muy limitado para tratar de salvarse, para tratar de llegar al Laertes, la nave de la que salieron atropelladamente  y en donde pueden encontrar la salvación. Durante el tiempo que están fuera de la nave, flotando como dos motas de polvo, hablarán de su vida, de lo que hicieron y de lo que no, y nos presentaran una Tierra distinta a la que nosotros conocemos.

Ambientada en un futuro catastrófico, Europa se ha convertido en Europia, un lugar utópico con unas duras leyes que, sin embargo, nadie parece cuestionar. Las zonas que no pertenecen a este macro continente están devastadas por las guerras y el hambre y tienen que ser rescatadas por la grandeza europea.

Suena interesante, ¿no? Pues la verdad es que no lo es. Cuando me ofrecieron este libro la verdad es que lo acepté sin dudarlo, ya que tenía una pinta estupenda, además, pertenecía a Fantascy, el sello de Penguin Random House de fantasía y ciencia ficción, lo que reforzó mis ganas de leerlo. Amor en el espacio, curioso. Bueno, pues la novela no ha sido para nada lo que me esperaba.

Empezaré hablándoos de la estructura de la novela en sí. Está dividida en tres partes en función del oxígeno que les queda a Carys y a Max en sus trajes, y dentro de cada parte la historia se divide en dos: el momento presente y recuerdos del pasado. Los momentos del presente, que son los que nos cuentan cómo tratan de sobrevivir me parecen horribles. Así de claro. Todo diálogo, escrito en presente y de una manera muy forzada no hacía que empatizase con los personajes, si bien es cierto que a medida que avanzaba el libro me iba costando menos, supongo que porque tenía otras formas de conocer a Carys y Max y porque iba descubriendo por qué estaban allí, en medio de la nada.

La verdad es que las partes en las que hablan mientras flotan en el espacio me parecen bastante insulsas, es cierto que se dicen muchas cosas, porque saben que hay una posibilidad de que no vuelvan a la Tierra, pero de cada cinco palabras que se dicen, tres son reproches, lo que no me parece acertado, ya que se supone que están allí arriba para demostrar a la gente de Europia que el amor lo puede todo.

Luego están los flashback, esos momentos en los que volvemos al pasado y en los que de verdad conocemos a Carys y Max, y bueno, esos momentos son pasables, son como un descanso en medio de la vorágine de pesadez que son los momentos presentes. En esta ocasión la autora decide utilizar el pasado (¡aleluya!) y nos muestra las vidas de nuestros dos protagonistas: Carys es una joven piloto de la EVSA a quien en un tiempo en el que nadie cocina a ella le encanta, y por eso, cuando es trasladada a una nueva zona (de los traslados  hablaremos después) empieza a hacer preguntas acerca de dónde encontrar un buen supermercado en donde comprar grasa de oca, y claro, allí es donde conoce a Max.

Max trabaja en el supermercado, que pertenece a su familia, una familia realmente importante, ya que pertenece a la tercera generación de creadores de la Utopía, por lo que las normas que le han inculcado desde pequeño están muy presentes en él, pero de una manera muy interesada. Cuando le apetece, lo hace todo en su nombre, cuando no, incluye a Carys. Esto lo digo porque en Europia antes de comenzar cualquier reunión, antes de empezar a cenar o cuando realmente les apetece, repiten las siguientes palabras, como si de un mantra se tratase:

“—¿En nombre de quién actúas?

—De ningún dios, de ningún rey, de ningún país – entonó el grupo.

—¿En nombre de quién?

—En mi propio nombre”

Para que os hagáis una idea de por dónde van los tiros.

La verdad es que se pasan toda la conversación diciendo que su amor está prohibido, que están allí, flotando, porque les han prohibido enamorarse, y dicho así suena muy duro y cruel, aunque no muy sorprendente, teniendo en cuenta la ambientación dictatorial de la obra, pero la verdad es muy distinta: nadie les ha prohibido enamorarse, nadie les ha dicho “vosotros dos, condenados al espacio por el delito de amaros”, simplemente forman parte de una especie de experimento. Que lo que les pasa es cruel, eso no lo niego, pero que es la historia de un amor prohibido…No nos imaginemos un Romeo y Julieta, la verdad.

En cuanto a los personajes…Bueno, podemos decir que solo aparecen dos, Carys y Max, y que son lo más tóxico que nos podemos echar a la cara. Bueno, no sé si la palabra es tóxico, porque es un ni contigo ni sin ti constante. Es amor a primera vista (cómo no, para qué elaborar una historia de amor, si luego los vas a tener flotando en el espacio), pero es un amor confuso. Max está “atado” por la tradición, se niega a ver a Carys y apenas le dirige la palabra, porque claro, enamorarse tan joven va en contra de las normas. Y cuanto más difícil se lo pone, más quiere Carys que esté con ella. Entonces, aunque hacia el final sí que se digan bastantes veces que se quieren y lo mucho que se quieren y lo perdidos que están el uno sin el otro, en una sarta de cursilerías que no les pega para nada.

En cuanto al final…Es un poco confuso, porque al principio parece que va a haber varios finales alternativos, que vas a poder elegir con cuál quedarte (yo creo que escribiría mi propio final), pero cuando llegas al que parece el último final descubres que no, que no son finales alternativos, ahora, ¿qué es lo que hemos leído hasta ahora? Ni idea, porque se explica, ¿es la falta de oxígeno que les hace ver cosas? ¿Es que en verdad son robots programados para verlo todo? ¿Pueden ver el futuro? No tengo ni idea, pero vamos, que no me ha gustado mucho.

La verdad es que esta novela no os la puedo recomendar demasiado, si lo que queréis es una historia de “amor” con toques de ciencia ficción, pues adelante, pero yo no me hago responsable de ello.

Puntuación: 3/5

Reseña: Percy Jackson III

  • Título: La maldición del Titán(Percy Jackson and the Olympians III: The Titan´s Curse)
  • Autor: Rick Riordan
  • Traductor: Santiago del Rey
  • Editorial: Salamandra
  • Número de páginas: 280
  • Precio: 12.50 € (Puedes comprarlo aquí)

“Vivo o muerto, no eres mejor que los demás”

Tercera entrega de Percy Jackson y los dioses del Olimpo y la cosa no va a mejor. No. Es muy triste. Se supone que poco a poco Percy debería ir madurando, no solo porque vaya creciendo, sino porque las experiencias que vive son traumáticas, cualquier niño maduraría bastante después de vivir las aventuras de Percy, pero él cada vez parece más idiota. Lo siento, pero sigue sacándome de mis casillas.

Además, junto a Percy nos encontramos que los personajes que lo acompañan son exactamente igual. Entiendo su enemistad con Thalia, ella es la hija de Zeus y él de Poseidón, también entiendo que a pesar de que en ocasiones no se aguanten tengan que trabajar unidos y colaborar. Annabeth no sale mucho en esta entrega, cosa que he de agradecer, aunque creo que de todos los personajes es el que más está evolucionando, aunque sigue siendo una preadolescente a la que le pueden los sentimientos. Pero se nota que es hija de Atenea – diosa que, por otro lado, me parece que se merece una cura de humildad.

Pasan muchas cosas, demasiadas, que los niños deciden que es mejor callarse. Su decisión no es buena, de eso estoy segura, probablemente en la siguiente novela el haber pensado que ellos solos podían con el peso del mundo solo demostrará mis palabras. Creo que todos necesitan madurar, y que deberían haberlo ido haciendo poco a poco.

Respecto a la historia, he de decir que argumentalmente es la que más me ha gustado hasta ahora (quizá la aparición en escena de dos de mis dioses favoritos tenga mucho que ver). Es cierto que los capítulos son bastante inconexos entre sí y que la primera persona sigue sin gustarme demasiado, pero bueno, creo que la narración ha mejorado bastante.

Algunos os preguntaréis que por qué sigo leyendo esta saga con todas las lecturas atrasadas que tengo y con todas las pegas que le pongo. Bien, pues aquí están las respuestas:

  1. Forma parte de una especie de lectura conjunta que estoy haciendo con unos amigos. Nos vamos pasando el libro, nos ponemos notas y así hasta que llegue al dueño de los libros.
  2. Las novelas son cortas, los capítulos también y es bastante fácil seguir el hilo de la novela incluso cuando pasas unos días sin poder leer, como es mi caso.
  3. Es una lectura perfecta para cuando quiero desconectar de todo lo que estoy haciendo.
  4. El tema de la mitología está muy bien retratado en mi opinión, y este es, creo, el motivo con más peso para continuar con la lectura, ya que la mitología clásica (de la que me declaro fan incondicional) aparece muy bien retratada.
  5. Me cuesta mucho dejar una saga a medias.

Dicho esto, quiero decir que la nota que le doy a esta novela es de 3/5, pensaba darle un 2.5 o quizá algo menos, pero el hecho de que aparezcan mis dioses favoritos y que estén tan bien descritos creo que hace que el valor de la obra aumente.

Sin más, os espero en la próxima reseña (espero que sea la cuarta parte de Los dioses del Olimpo, pero no puedo asegurar nada).

Reseña: Percy Jackson II

  • Título: Percy Jackson y el mar de los monstruos
  • Autor: Rick Riordan
  • Traductor: Santiago del Rey
  • Género: fantasía
  • Editorial: Salamandra
  • Número de páginas: 251
  • Precio: 12,50 €

“Victoria o muerte”

Bienvenidos una vez más al blog, hoy os traigo la reseña de la segunda parte de la saga de Percy Jackson, de Rick Riordan. Sé que es una saga muy extensa y que los primeros libros se leen muy rápido, pero para no agobiaros con ellos, voy a ir reseñándolos poco a poco. Al principio pensé en hacer como con Los cuentos de Terramar e ir publicando una reseña cada mes, pero al final he decidido que no es buena idea, porque la verdad es que últimamente leo menos que de costumbre, así que iré publicando las reseñas según las vaya teniendo.

El mar de los monstruos nos cuenta como Percy está tratando de integrarse en un nuevo colegio en el que, como de costumbre, no para de meter la pata. Después de pasar todo un curso tratando de controlar sus instintos, de comportarse como se supone que debe hacerlo con la esperanza de regresar al Campamento Mestizo en verano, todo comienza a fallar.

A pocos días de que el curso escolar finalice, su querida madre, personaje que debería tener más relevancia en la historia a mi parecer, le dice que no va a poder ir al campamento ese año. Percy, como un buen preadolescente, patalea y dice que eso es imposible, que él tiene que ir sí o sí a ese campamento. Y efectivamente, después de un extraño incidente acontecido durante su última clase de gimnasia, se encuentra camino al Campamento Mestizo junto a Annabeth y Tyson, el extraño amigo que ha hecho ese año. Una vez en el campamento entiende por qué su madre no quería que fuera, las cosas han cambiado mucho desde que terminó el verano.

Total, que nos encontramos con un Percy de trece años que en vez de madurar ha ido para atrás y que se ha vuelto más imbécil si cabe que en el libro anterior. Lo que menos me ha gustado de él ha sido su comportamiento con Tyson. Al principio se nos muestra un poco como su salvador, Tyson es un niño abandonado, un gigante que, sin embargo, tiene miedo hasta de su sombra, lo que hace que todos los demás compañeros de clase se metan continuamente con él; salva la vida de Percy en diversas ocasiones y, a pesar de todo, una vez que llegan al campamento, Percy se avergüenza de él.

No lo entiendo, para qué nos vamos a engañar. Se pasa las primeras partes del libro protegiéndolo, esforzándose por cuidarlo y evitar que sufra y luego no para de quejarse de él. Vale que una vez que se descubre la verdad acerca de él puede impactar, pero me parece muy ruin por su parte, ¿qué pasa, que cuando Percy es un don nadie puede juntarse con él pero en el campamento, en el que es una especie de celebridad, no le gusta que les vean juntos? Es cierto que poco a poco se va acostumbrando a Tyson y a su presencia y esa especie de aversión va desapareciendo, pero de verdad que en los primeros capítulos es algo muy frustrante.

Sin embargo, y a pesar de esto, Annabeth ha mejorado. No sé si es porque en este libro tiene menos relevancia o que el haber pasado un año fuera le ha transformado, pero ya no merece que alguien le meta un libro en la boca, aunque a veces su falta de perspicacia me hace dudar que de verdad sea hija de Atenea.

Y bueno, esto no va solo por ella, sino por todos. Les engañan con el mismo truco una y otra y otra y otra vez. Es un bucle que no termina. Todos sabemos cómo va a terminar el capítulo casi antes de que empiece. Y al final me parece que aburre un poco. La primera vez tiene gracia, cuando el truco es el mismo, pero disfrazado, también, pero la decimoquinta te dan ganas de cerrar el libro y decir: hasta aquí hemos llegado.

La verdad es que este libro, a pesar de que parezca que solo hablo de lo malo, tiene alguna cosa buena. La primera es Clarisse. Clarisse es la hija de Ares que se dedica a hacerle la vida imposible a Percy en el primer libro y que parece encantada con la situación que se está viviendo en el campamento pero, sin embargo, hay algo que hace que te de pena, que la cojas cariño. Creo que es un antagonista que tiene muchísimo potencial y que puede evolucionar de manera sorprendente, la verdad es que tengo ganas de ver si va adquiriendo relevancia y en qué termina.

Argumentalmente hablando, creo que ha elegido un tema muy potente: la historia de Polifemo. Es cierto que dicho así puede parecer menos imponente que la primera parte, en la que se producía un descenso al Hades, pero creo que ha sido una historia muy bien elegida, porque se han podido ver ciertos aspectos mitológicos muy interesantes y desarrollados de una manera realmente atractiva.

Para seros sincera, uno de los motivos por los que voy a seguir con esta saga no es solo que lo esté leyendo junto a unas amigas, que también, sino porque la mitología me parece fascinante (todo tipo de mitologías) y me gusta como lo presenta, manteniendo la esencia del mito original, pero modernizándolo de tal manera que creo que engancha bastante, haciendo que el público juvenil, al que va dirigido principalmente, pueda sentir curiosidad sobre ello.

3/5

Reseña: Un mago de Terramar

¡Hola hola! ¿Qué tal? ¿Cómo ha ido este mes? Espero que muy bien, por aquí, como ya sabéis, hemos hecho una lectura conjunta. Elegimos leer Cuentos de Terramar y ya hemos acabado con el primer volumen, del que os traigo la reseña. La idea es leer uno al mes, pero bueno, adaptaremos el ritmo al grupo. Recordad que si queréis uniros a la lectura podéis usar el #LCInktaireTerramar, podéis dejar un comentario en esta entrada si queréis, por twitter o por Instagram.

Y sin más dilación, aquí os dejo la reseña.

Ursula Kroeber Le Guin es la autora del libro que vamos a reseñar. Por desgracia, falleció el 22 de enero de este año 2018, lo que hace que esta lectura sea un homenaje hacia ella. Ursula es una de las mujeres más emblemáticas dentro de la literatura de fantasía y ciencia ficción con una extensa producción que, por desgracia, apenas conozco, aunque estoy poniéndole remedio. Hace algún tiempo vi la película de Ghibli y recuerdo que me gustó bastante, pero quizá ahora es un buen momento para volver a verla y disfrutar, una vez más, de su maravillosa animación.

“Al fin y al cabo, un camino nefasto puede conducir a un fin venturoso”

Un mago de Terramar es la primera entrega de la saga Los cuentos de Terramar, escrito en 1986, nos relata la historia de Gavilán, un joven mago que peca de juventud constantemente a lo largo de toda la obra.

Si bien me enganché enseguida a la obra, es cierto que algunas cosas me han puesto un poco nerviosa, como la actitud de Gavilán, que me parece un personaje en ciertos aspectos muy plano. Es cierto que obtiene cada vez más poder, pero su madurez parece no llegar nunca. Se equivoca una y otra vez, constantemente tropieza con la misma piedra y no parece cambiar. Su orgullo es su perdición.

Además de Gavilán, nos encontramos con Ogion, su primer maestro, quien le da una primera educación mágica y con los magos y compañeros de la isla de Roke, en donde vive unos años, hasta que se ve obligado a abandonarla.

El estilo es sencillo pero maravilloso. Me parce que todos los detalles están muy cuidados y que cada palabra escrita en este libro tiene una razón de ser. Ha sido una lectura gratificante, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de una novela de fantasía y espero con ansia el momento de leer las siguientes.

4/5

Reseña: Volverás a Alaska

9788491292371

  • Título: Volverás a Alaska (The Great Alone)
  • Autor: Kristin Hannah
  • Traductor: Jesús de la Torre
  • Género: drama
  • Editorial: Suma
  • Número de páginas: 557
  • Precio: 19,90 €

“Amor y miedo” sería un buen resumen de este libro. Cuando lo vi, decidí probar a leerlo. La autora me sonaba, aunque no he leído nada más, gracias a Sara, que me ha recomendado su libro El ruiseñor, hasta la saciedad, y el cual espero poder leer pronto. La verdad es que la sinopsis tenía algo que me llamó la atención – Alaska – aunque había cosas que me chirriaron un poco, como la parte de: una épica historia de amor, pérdida y supervivencia que celebra la resistencia del espíritu humano y la inquebrantable fuerza de las mujeres. La verdad es que me esperaba una oda a la feminidad en un lugar inhóspito como es Alaska en una época más inhóspita aún, y nada más lejos de la realidad.

Leni es una joven de trece años cuando empieza la historia, una joven que vive con Cora, su madre, y su padre, Ernt, un veterano de Vietnam, un prisionero de guerra que vuelve roto. La vida de Leni no es fácil y es sobrecogedor ver como a pesar de la corta edad de la niña se da cuenta de todo lo que pasa a su alrededor y de la fortaleza que tiene, pero como todavía es capaz de conservar la inocencia. Es lo que más me gusta de ella, los contrastes de su interior.

A ver, seamos sinceros, lo primero por lo que me gustó Leni es porque su lectura favorita era El señor de los anillos, aunque en cierto punto la historia le lleva a dejar de creer en cuentos de hadas y se pasa al bando del terror, devorando las novelas de Stephen King, autor por el que también siento cierta devoción. Quiero decir, por lo general las protagonistas de este tipo de novelas son adictas a las historias de amor – y a pesar de que Leni también lee estas novelas – y sueñan con la suya propia, pero Leni, a pesar de enamorarse y de luchar por ese amor, antepone la seguridad de su familia a todo, haciéndola tomar decisiones realmente complicadas.

Leni es fuerte. Leni ha pasado años muy duros en Alaska y su carácter se ha forjado entre noches eternas e inviernos más eternos aún. Es fría, pero tiene un corazón latiente que derrite el hielo y sus sentimientos son puros. Quiere a su padre, pero quiere aún más a su madre, a la que no deja atrás nunca, a pesar de que a veces, el quedarse, es peligroso para ambas. Sin ninguna duda Leni, la protagonista, es el mejor personaje de toda la historia.

He hablado de su madre, Cora Allbright. Cora es una mujer que lo pudo tener todo, pero que eligió el amor, el amor por un hombre bueno que decidió cumplir con su deber y acudir a la guerra de Vietnam. Solo sería un año. Tardó seis en volver. Cora está tan enamorada de su marido que no es capaz de dejarle a pesar de que la oscuridad termina por invadirlo, parece que solo reacciona cuando esa oscuridad parece envolver a Leni.

La verdad es que Cora es un personaje decepcionante. Empieza bien, al principio hasta te crees sus mentiras. Al principio sientes pena por Ernt, su esposo, ya que ella lo ama tanto y le duele tanto la situación que hace que te mimetices con ella. Incluso puedes entender lo que sucede en esa casa: todo es culpa del estrés post traumático, pero poco a poco todo mejorará, Alaska hará que mejore. Pero llegados a cierto punto te frustras. Cora ve la realidad, Cora es consciente de la realidad. Pero no solo Cora, sino Leni y todos los habitantes del pueblo al que se mudan. Cora no está sola, Cora no debe lidiar con su problema en el interior de su mente, tiene muchas manos que quieren ayudarla. Pero ella no quiere ayuda, ella solo quiere a Ernt.

Leer las últimas páginas del libro me provocó una sensación de desasosiego, de ansiedad, de querer hacer algo, porque no soportaba ver a Cora de esa manera, perdonando, siempre perdonando. Y cuando parece que ha dejado de perdonar, vuelve a hacerlo. Hasta que pasa lo que nunca tenía que haber pasado. Cora saca las uñas por su hija, Cora defiende a Leni, porque es su hija. Y entonces recuperas la fe en ella.

Ernt Allbright es, como dice su mujer, un hombre roto. En la guerra vio y sufrió horrores inimaginables – fue prisionero durante seis años – y al principio hasta entiendes lo que está pasando: es un hombre que bebe mucho y que tiene pesadillas que le recuerdan el infierno que vivió. Estrés post traumático, esa enfermedad que antes no se sabía tratar. Quieres creer que poco a poco mejorará, que el amor de su hija y de su mujer terminarán por curarlo. Pero el amor no puede con todo.

Al principio me era un personaje bastante indiferente, pero poco a poco se fue ganando mi antipatía, fue odiándolo cada vez más hasta desear que la realidad le estallase en la cara. Él cree que arrastrar a su familia hasta Alaska será buena idea, pero él no conoce Alaska y no está preparado para vivir allí, por lo que en parte es gratificante ver cómo el entorno lo va rechazando poco a poco, incluso aquellos que le siguen de manera ciega.

Volverás a Alaska ha sido difícil de leer. Es un libro lleno de emoción, de sentimiento, de fuerza, de furia, de amor. El frío se te mete en el cuerpo, pero las palabras de Kristin Hannah hacen que vuelvas a entrar en calor. Yo no suelo llorar con los libros, creo que la última vez que lo hice fue con El señor de las Sombras, de Cassandra Clare, y porque Magnus parecía enfermar, pero la llorera con este libro ha sido muy intensa. Y esto me lleva a tener sentimientos encontrados, porque me ha parecido un libro brillante, pero he sufrido, pero como le decía a una buena amiga cuando le hablaba del libro y de lo mal que lo estaba pasando, cuando leo me gusta evadirme, me gusta creer, aunque solo sea durante unos instantes, que la magia es real, que existen otros mundos llenos de alegría y que si miras debajo de la cama puedes encontrarte con verdaderos monstruos. No me gusta leer y ver que los monstruos son reales.

4.5/5

#QueridoDiario (Reto InktAire)-Vacío

¡Bienvenidos una vez más a esta maravillosa sección! Hoy, jueves 1 de marzo, os traigo mi propuesta para el reto #QueridoDiario. Como sabéis, este reto lo hago en colaboración con el blog Letras en el Aire, y Sara, que es un poco adelantadilla, publicó hace días su relato, el cual podéis leer aquí: Rompiendo horarios. Como sabéis, teníamos y teníais que escribir una entrada de diario de no más de treinta líneas de word como si fuerais un músico callejero.

Y aquí os dejo yo mi relato, que he decidido titular “Vacío”

4

Querido diario:

Hoy ha sido un día extraño. Por primera vez los acordes de mi violín no se han escuchado en un auditorio lleno de gente, ni siquiera en una pequeña sala de conciertos con oídos expertos. Por primera vez, mi violín ha sonado en medio de la calle, sin un equipo de sonido detrás, sin mucha gente agobiándome por ello. ¿Qué por qué? Pues porque me ha apetecido. He decidido cambiar, por unas horas, de escenario, ser yo misma. Mientras me ponía unos vaqueros gastados y una vieja camiseta de un grupo de rock, me he sentido contenta. Calzarme unas deportivas en lugar de unos incómodos zapatos de tacón ha sido como visitar el paraíso.

Ya en la calle he comenzado a tocar y nadie, absolutamente nadie, me ha reconocido, y aunque algunos penséis que eso ha podido herir mi ego, nada más lejos de la realidad. Por una vez he sido solo un rostro anónimo entre la gente. Y lo he agradecido en el alma. He tocado solo para mí, he dejado que mis dedos volasen por el simple placer de hacerlo, he disfrutado como hacía mucho que no disfrutaba con la música.

Pero entonces todo ha terminado, con la caída del sol he tenido que volver a la cruda realidad. He vuelto a casa, me he puesto el vestido negro que tengo que llevar a las audiciones y los incómodos zapatos y he subido al escenario. Y allí, entre los focos y los aplausos del público, me he dado cuenta de que estaba vacía por dentro, de que las notas que mi violín dejaba escapar sonaban cansadas y que nada tenían que ver con las que, apenas unas horas antes, habían inundado la calle. Por suerte, o por desgracia, nadie se dio cuenta de este detalle.