Reseña: La caza del carnero salvaje

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  • Título: La caza del carnero salvaje.
  • Autor: H. Murakami.
  • Editorial: Tusquets.
  • Número de páginas: 380
  • Precio: 19.90€

 

SINOPSIS:

Un joven publicista ha utilizado, en una de sus campañas, una fotografía, aparentemente anodina, que lo ha puesto en el punto de mira de un influyente grupo financiero. Se trata de la imagen de un rebaño de ovejas y carneros en un prado: uno de los carneros posee, al parecer, un poder peculiar. La monótona y en absoluto extraordinaria vida del joven, fumador empedernido y recién divorciado, da una insospechada vuelta de tuerca al embarcarse en una extraña búsqueda: deberá viajar al norte de Japón para encontrar a toda costa ese peculiar carnero, pues le va en ello la vida.

 

OPINIÓN:

Normalmente cuando escribo las reseñas trato de ser objetiva, ver tanto lo bueno como lo malo y contároslo para que podáis tomar una decisión a la hora de leer o no un libro, pero con Murakami esta objetividad no me es posible, es uno de mis autores favorito, es para mí como un dios o algo parecido.

Si tuviera que resumir mi opinión en pocas palabras, básicamente os diría: me ha encantado. Y no os estaría engañando, me ha fascinado desde el principio hasta el final. La caza del carnero salvaje me ha enganchado desde el principio (tanto es así que el día que lo empecé me quedé en la cama hasta las tantas leyendo y el tiempo se pasó sin que me diese cuente), no solo por la historia, que es cuanto menos peculiar, sino porque Murakami tiene la capacidad de trasladarte a otro mundo paralelo a este en el que todo es igual pero, al mismo tiempo, distinto.

La caza del carnero salvaje es, quizá, una de las novelas más importantes del japonés debido a que con ella creó una especie de mito que después repetirá en algunas de sus novelas (por ejemplo en Baila, baila, baila, en donde el hombre carnero es importante). Ahora hablemos del argumento: una paranoia. No os voy a engañar. Mientras lo leía yo me preguntaba ¿a dónde me va a llevar todo esto? y cuando llegó el final pensé: ¿Y ya está? No sé, es uno de esos libros que te hace pensar, que te hace darle vueltas a las cosas para tratar de encontrarles un sentido que, en verdad, no tiene. Porque Murakami es así, hace lo que quiere y cuando quiere. Sin más. Si lo entiendes bien y, si no, también. La verdad es que hacia el final del libro hay una especie de giro argumental que, para mí, no había sido nada obvio (tampoco voy a decir que se lo haya sacado de la manga, porque a lo mejor las pistas estaban ahí y yo en pleno furor lector no me he dado cuenta de ello), pero que sin embargo le da a todo un poco más de sentido.

Sobre los personajes, ¿qué deciros? Si habéis leído alguna vez a Murakami, ya sabéis a qué enfrentaros, si no, os lo cuento rápidamente: todos los personajes que aparecen comparten un mismo rasgo, y es que no tienen nombre, y los que lo tienen, es un mote. Es algo que Murakami hace en casi todas sus novelas ”fantásticas” (entrecomillado, no os vayáis a pensar que Murakami hace literatura fantástica y luego me llaméis mentirosa) y que es algo que le da personalidad a la novela, no me preguntéis por qué, porque no sería capaz de explicarlo, pero a mí que los personajes sean innominados me parece todo un acierto y me ayuda a hacerme una idea mejor de cómo son. Sí, sé que es raro y que debería ser al revés, que el nombre suele ayudar a imaginarte al personaje, patatín, patatán, pero a mí me encanta que sean tan…genéricos.

Por otro lado, el personaje principal, el publicista divorciado, es un hombre con el que es fácil congeniar. No voy a decir que le cojas cariño, es muy difícil coger cariño a los personajes de Murakami, quizá es porque no tienen nombre, pero yo me he sentido muy identificada con él en muchos momentos.

Sobre el lenguaje y cosas de estilo formal…Pues os digo lo que digo casi siempre que leo traducciones, que seguro que se ha perdido mucho, y estoy segura de que con Murakami la pérdida es inimaginable, pero a pesar de todo leerlo es sumergirte en otro mundo, ver que el lenguaje cambia, que no es estático.

Espero que esta reseña os haya gustado y ya sabéis, espero vuestros comentarios ^^

Por último, y antes de despedirme por completo, os dejo aquí una cita del libro, para abrir boca:

“Cierto escritor ruso escribió que la personalidad cambia un poco, pero la mediocridad jamás cambia. Los rusos a veces dicen cosas bastante ingeniosas. Puede que se les ocurra en invierno”.

 

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