Veneno

Hoy os dejo con otro relato que escribí hace mucho tiempo. Ha sido abrir un viejo cuaderno e invadirme la nostalgia…Espero que os guste. 

Al filo de la madrugada una procesión de almas en pena rodean las tiendas de campaña de los incautos viajeros que se atreven a adentrarse en los oscuros bosques que separan pequeñas aldeas perdidas en medio de la nada. Aldeas antaño bulliciosas pero que ahora se hunden en la más absoluta desolación. ¿Por qué estos pueblos quedaron vacíos? ¿Quiénes forman estas procesiones de almas en pena y por qué pretenden asustar a los viajeros?

La leyenda es clara pero… ¿real? Según del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española una leyenda es una relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos. Pero, cuando se ha comprobado que algo de realidad hay en las leyendas…¿podemos seguir utilizando este término?

Esta historia, real o no, es la que conozco, es la que me han contado y es la que ahora os relato:

Había un pueblo – perdonad que ahora no recuerde su nombre, muchos años han pasado desde que escuché esta historia – lleno de vida, de jóvenes lozanas que engalanaban los balcones con flores olorosas y de hermosos mozalbetes que las cortejaban al anochecer, de ancianos que habían vivido felices juntos toda su vida y de niños que auguraban con mantener la felicidad y la vida en el pueblo por toda la eternidad. Y a pesar de todo, de la noche a la mañana, el pueblo quedó abandonado y, siglos después, en las noches de luna llena, a las doce en punto, cuando la vieja campana movida por manos invisibles comenzaba a repicar, se oían murmullos y se veían figuras blancas, traslúcidas y tenebrosas que atemorizaban a los pobres viajeros.

Antes de que todo esto sucediera, en el pueblo vivía una familia de gran riqueza e importancia que vivía enemistada con otra de las grandes familias a causa de unas herencias mal repartidas.

Evaristo, el patriarca de una de estas familias, estaba muy enfermo y se sabía cercano a la muerte, por lo que mandó llamar a su hijo primogénito y le hizo prometer que nunca, jamás, permitiría que las dos familias se unieran, pues si eso pasaba él se encargaría de volver del mundo de los muertos y atormentar a todo el pueblo. Evaristo le hizo la promesa a su padre, que pudo morir en paz.

El hijo de Evaristo, llamado Carlos, tenía una hermosa hija a la que había prometido con un joven de un pueblo cercano, joven al que no amaba pues ella estaba prendada del nieto de Manuel, el hombre con el que Evaristo vivía enemistado.

Pronto estos amores fueron conocidos por todos en el pueblo, y el padre de la muchacha, temiendo que su padre cumpliera la amenaza que había realizado antes de morir, se decidió, junto al prometido de su hija, de darle un susto que sirviera para escarmentarla.

 

Con este objetivo el prometido de la joven todas las noches acudía al pueblo cubierto con una sábana blanca y sujeto por unas gruesas cadenas que arrastraba mientras aullaba lastimeramente por todo el pueblo haciendo creer a sus habitantes que era Evaristo que, enfadado por la actitud de su nieta, se había levantado de su tumba para atormentarles.

Pero ni la muchacha ni su amado creían en esto pues eran conscientes de que no era más que un burdo engaño organizado por el padre de ella, por lo que continuaron dando rienda suelta a sus amores hasta que un día el joven, cansado por los cuchicheos de la gente que lo acusaban de molestar a los muertos, cogió una vieja arma de su padre y disparó al fantasma, que cayó muerto a sus pies a la par que se descubrió el engaño.

El muchacho fue arrestado y condenado a muerte, lo que hizo que su amada enloqueciese. El día en el que se iba a ejecutar la condena, justo mientras él luchaba por respirar una última vez, ella se clavó una daga de plata en el corazón, pero no tuvieron tiempo ni para enterrar el cuerpo de los jóvenes, pues al día siguiente todos murieron envenenados al beber el agua del pozo.

Desde ese día todos y cada uno de los muertos del pueblo vagan sin descanso tratando de poner en orden sus asuntos y buscando la manera de poder acceder al más allá, aunque su condena todavía no se ha completado y todavía tardarán muchos siglos en poder regresar al lugar del que nacieron…

 

MK!

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