Cuerpo humano

José y Raque eran dos hermanos de seis y ocho años, por lo que raramente se quedaban solos en casa. Su hogar era una pequeña casa bastante alejada del pueblo, por eso el día que se quedaron solos no hubo testigos de lo que ocurrió.

Nada más amanecer su padre, un recio campesino un poco corto de entenderas, se levantó para ir a trabajar a la vez que el sol, ya no volvería hasta que los últimos rayos de la estrella tiñeran de sangre el oro del campo. Un poco más tarde su madre, una mujer que en algún tiempo pasado pudo ser hermosa, se fue a arreglar unos asuntos a la ciudad. Pasarían todo el día solos en casa, por lo que tras despertar a los niños y darles un beso y muchas recomendaciones, se fue.

La mañana transcurrió como siempre, ellos realizaban sus tareas y, tras la comida, sacaron unas mantas a la puerta de casa bajo un pino, era la hora de la siesta. Su sueño era intranquilo, quizá hacia demasiado calor, pero se despertaron por culpa de un fuerte ruido. Ambos abrieron los ojos nerviosos, el ruido era como el de un motor estropeado, por lo que salieron debajo de las ramas del pino, todavía con los ojos medio cerrados y, lo que vieron, se les grabó en la memoria para siempre…

Ante la puerta de su casa había un hombre que parecía una persona normal, puede que un poco bajita. Era quien golpeaba la puerta mientras otra persona le esperaba en lo que los niños identificaron como un coche muy extraño.

En un primer momento los niños se asustaron, no se atrevían a mostrase ante los desconocidos, (Su madre se lo había prohibido, y ellos siempre hacían caso a su mamá). Pero cuando los hombres por fin se dieron cuenta de su presencia, ya no pudieron evitarlo, aunque trataban de no mirarlos directamente. Finalmente los niños dejaron a los extraños entrar en casa.

En el interior hacia una temperatura agradable, e inmediatamente los niños se apresuraron a ofrecer agua a los desconocidos, que rechazaron todo lo que se les ofrecía. Lo único que hicieron fue contar historias maravillosas a los niños de los lugares que habían visitado y que no existen, al menos no en nuestro mundo…

El día iba estaba llegando a su fin y sus padre no tardarían en llegar. En cuanto los niños mencionaron a sus padres, los dos hombres se miraron y, sin decir ni hacer nada, desaparecieron junto a su extraño artefacto en una bola de humo…

Cuando los padres volvieron los niños contaron lo sucedido a sus padres, estaban muy asustados. Como es lógico, no les creyeron, un sueño, un juego absurdo que los niños habían inventado…pero ellos estaban seguros de que había sido real. Además, hay que añadir, que esos seres volvieron a visitarlos en varias ocasiones más…

Pasaron los años y los niños crecieron, olvidando lo ocurrido durante su infancia, hasta el día de su muerte…Cuando, primero a José y luego a Raquel, les llegó la hora, los seres aparecieron a los pies de su cama y les cerraron los ojos…Quizás entonces pudieran conocer los lugares maravillosos de los que hablaban…

MK!

extraterrestres

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s