5 A.M

Eran las cinco de la mañana. Hannah había adelantado su regreso a casa pues quería dormir de nuevo en su cama y ver a Izan, extrañaba mucho sus brazos y su aliento sobre su nunca. Quería regresar ya. Un mes fuera era mucho tiempo. A pesar de que Izan era un capullo integral, ella estaba enamorada. Llevaban cuatro años y, a pesar de las advertencias de sus amigos, no veía como era de verdad. No lo veía hasta que regresó ese día a casa.

Abrió la puerta con sigilo, supuso que Izan estaba durmiendo. Nada más lejos de la realidad. Se acercó a la habitación, de la que salían ruidos. Abrió la puerta y allí estaba Izan, despierto, desnudo y con su mejor amiga en la cama.

Hanna se quedó en estado de shock. No se lo esperaba, de ninguno, y por eso esa visión le pilló de improviso. Comenzó a llorar mientras les lanzaba miradas furiosas, cuando intentaron acercarse a ella, tapándose con una sábana, ella cerró la puerta en sus narices con un fuerte portazo. Izan y su amante se vistieron rápidamente y salieron a Buscar a Hanna. Estaba en el pasillo, furiosa, muy furiosa y con un cuchillo en la mano, dispuesta a terminar con sus vidas. Y lo hizo, sin vacilar un instante y sin que ellos pudieran hacer nada, acabó con las vidas de su mejor amiga y del que había sido su novio durante cuatro años.

Después, escribió una carta en la que explicaba lo que había pasado, una carta emborronada con las lágrimas de Hanna, la bebida y la sangre de los asesinados. Por último, ella también se quitó la vida. Ya no creía en la humanidad.

MK!

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