Nublado

A mis espaldas dos colosos, tecnológico y maestro, de frente, la filosofía que quizá algún día sea un recurso que le ayude a superarlo. La calle se presentaba extensa e inacabable. El cielo, nublado, presentía lo que ocurrió minutos antes. Los árboles se combaban ante el azote del viento, regados por las gotas que en un primer momento parecían lluvia, pero que luego se fundieron con otro tipo de gotas, más saladas, más amargas.

Y quizá él no se dio cuenta, puñetazos en una pared de ladrillos sin encalar, desbastada por la falta de uso. Sentado en el borde de la carretera, mirando al frente y a ningún sitio, con la visión calada de tristeza. Gritos. Gritos sordos que nadie oye, pero que retumban en su cabeza y que desearía que otra persona oyese.

Desesperanza.

Aferramiento.

Desesperanza.

Neuromancer

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